ROMARIO SE AGARRÓ A TROMPADAS CON UN HINCHA DE FLUMINENSE
Cuando el límite de la línea de cal se vuelve confuso, cuando los jugadores pierden la compostura y entran en la vorágine que proponen unos pocos inadaptados, es ahí cuando la violencia encuentra la endija para pinchar la pelota y hacer del fútbol un espectáculo muy distinto del que mueve multitudes. Esta vez fue Romario el que olvidó en el vestuario toda su experiencia y se tomó a golpes de puño con un hincha del Fluminense (equipo en el que juega el delantero brasileño), que durante el entrenamiento de ayer le había arrojado al equipo seis gallinas al campo de juego al ritmo del grito: “Mercenarios pechos frío”.
Un grupo de simpatizantes de Fluminense acudió a la sede del club en Laranjeiras y arrojó las gallinas exigiéndole al equipo mayor actitud dentro de la cancha, luego de la derrota del domingo ante Guaraní por 2 a 0. La actitud de los hinchas respondió además a la muy floja campaña del equipo carioca, que marcha anteúltimo en el campeonato con apenas 38 puntos en 37 partidos y está en serio riesgo de caer a Segunda.
El entrenamiento había concluido sin incidentes, pero ni siquiera el agua de las duchas logró ahogar la bronca de Romario, que luego de bañarse regresó a la cancha para pelear con los insatisfechos hinchas. “A mí no me vas a venir a burlar en mi propia casa”, gritó Romario al tiempo que golpeaba a uno de los simpatizantes acompañado por su preparador físico personal, Fernando Lima, y por un guardia de seguridad de Fluminense.
La dirección de Fluminense tuvo que pedir la presencia de la policía en sus instalaciones para garantizar la seguridad debido a que faltó poco para que el incidente se convirtiera en una pelea generalizada. “La torcida no nos puede venir a molestar en el club. Si quiere protestar que pague la entrada y lo haga en el estadio Maracaná”, sostuvo Romario, de 37 años, una vez terminado el episodio.
No es la primera vez que Romario mezcla entre sus goles incidentes con las hinchadas: hace dos años había protagonizado un duelo con los torcedores de Vasco da Gama (donde jugaba en 2001), quienes intentaron agredirlo en varias ocasiones. Además, a comienzos de este año ya había tenido un primer cruce con los hinchas de Fluminense.
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