ROPA, CIGARRILLOS Y ELECTRÓNICOS, LOS MÁS CONTRABANDEADOS
Jeans, zapatillas, joggings, cigarrillos y reproductores de CD, DVD y de MP3 son los productos que más se intenta ingresar de contrabando en la Argentina, según cifras de la Dirección General de Aduanas, que durante el primer semestre de este año decomisó mercaderías por más de 44 millones de pesos.
Este ranking no incluye las drogas prohibidas, que, dado su costo en el mercado, son las primeras en la escala si se considera que los cargamentos secuestrados por la Aduana en los primeros seis meses de 2006 totalizan 30,4 millones de pesos, casi el 70% del valor total de lo descubierto.
Las cifras corresponden a la operación de las 55 aduanas que funcionan en todo el país, tanto en la frontera como en el puerto de Buenos Aires y el aeropuerto de Ezeiza.
En los casos de estas mercaderías, el contrabando viene de la mano de otro delito: la falsificación de marcas, explicaron a LA NACION el subdirector general de Operaciones Aduaneras del Interior, Esteban Mengarelli, y el director de la Aduana de Buenos Aires, Gustavo Mingone.
Los números hablan por sí solos: en el rubro indumentarias se decomisaron mercaderías por 5,1 millones de pesos. En su mayor parte, apunta Mengarelli, provenientes de Bolivia y Paraguay. Allí se manufacturan estos productos, que llegan al país como fabricados por las marcas originales.
Con Bolivia, no obstante, hay una particularidad, relata Mengarelli. Muchas veces llegan las prendas falsificadas en China en contenedores a Iquique, en Chile, y son cargadas en camiones que recorren la Argentina sin ser abiertos y terminan en Bolivia.
Una vez allí, se abre el contenedor y se reparte en cargas menores que reingresan en el país en vehículos con doble fondo o son llevadas a pie por personas que cruzan las aduanas.
Los elementos electrónicos son el segundo producto en llegar al país de contrabando: se trata, en general, de artículos pequeños, como reproductores de CD para automóviles, reproductores de DVD y aparatos que pueden reproducir música grabada en formato MP3.
En este caso, llegan desde Paraguay donde se suelen falsificar, dijo Mingone. Generalmente, ingresan a través de la frontera en vehículos de doble fondo.
Dado su reducido tamaño y su gran valor son más fáciles de hacer entrar en el país.
EL TERCER LUGAR
Los cigarrillos son los que ocupan el tercer lugar en el ranking de la mercadería que pretende entrar ilegalmente.
En el primer semestre del año la Aduana decomisó 85.543 cartones de cigarrillos. Dicho cargamento proviene generalmente de Paraguay, donde la producción es notablemente más grande que la capacidad de consumo del mercado local de ese país.
Entre lo que se fabrica están las marcas locales y las falsificadas. Llegan al país en barcazas, por pasos fronterizos no habilitados, en bultos cargados en las espaldas de pasadores, en avionetas, en barcazas y mediante todo sistema que la imaginación humana pueda llegar a concebir.
Un nuevo producto que se comenzó a decomisar con más asiduidad son los CD y DVD.
El último procedimiento realizado en el puerto hace poco más de una semana permitió encontrar casi 17 toneladas de estos ejemplares.
En el primer semestre del año se había encontrado algo más de una tonelada, que fue valuada en 2.070.162 pesos.
Llegan en cargas más o menos pequeñas, por eso la particularidad del último cargamento hallado en el puerto es que venía en contenedores y estaba documentado como otro tipo de mercadería: discos de lijado, lo que implica el pago de un menor arancel aduanero.
Los controles de las cargas y las personas se realizan sobre la base de nueva tecnología y los denominados perfiles de riesgo, explican los funcionarios.
En este sentido, al escáner de contenedores que está instalado en el puerto, se sumarán otros seis, según se informó oficialmente, además de incorporar escáneres portátiles y aparatos que permiten medir la densidad de la carga para determinar si en ella viene disimulado algún producto no declarado.
Los perfiles se trazan para las cargas, los turistas y los habitantes de ciudades fronterizas que usan diariamente esos pasos.
Pero también incluyen empresas exportadoras, comerciales y transportistas.
EL 20 POR CIENTO
Así se decide qué se controla. Por ejemplo, el control de los contenedores es del 20 por ciento, es decir que se verifica que la carga coincida con el manifiesto en dos de cada diez contenedores.
El resto se verifica mediante otros sistemas no intrusivos. “En el mundo este porcentaje es del cinco por ciento y, en América latina, de entre el 7 y el 12 por ciento”, explica Mingone.
“Se hace un control inteligente sobre lo potencialmente peligroso”, apunta el funcionario.
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