ROSARIO: APROBARON LA LEY SECA
El Concejo Municipal aprobó ayer por amplia mayoría la ordenanza que prohibe el expendio de bebidas alcohólicas, desde las 23 hasta las 8, en los llamados maxiquioscos y supermercados de toda la ciudad.
La medida será reglamentada y firmada por el intendente Miguel Lifschitz durante la semana próxima por lo que su aplicación es inminente. La normativa fija una multa de mil pesos y el decomiso de la mercadería para los negocios que no la cumplan, una sanción de clausura por 15 días para una primera reincidencia y el cierre definitivo para una segunda. Quedaron exceptuados de la restricción los servicios de envíos a domicilio conocidos como dellivery.
Con la solitaria oposición de los ediles radicales Jorge Boasso, Federico Steiger, Daniela León, Néstor Triguero y la abstención de Alberto Cortés, el proyecto del presidente del cuerpo legislativo Agustín Rossi contó con el apoyo de la bancada justicialista, el bloque socialista, el Partido del Progreso Social y hasta del ARI, que además propuso algunas pequeñas modificaciones en cuanto a la formas de elaborar la actas por parte de los inspectores y sobre una instrumentación de campañas de prevención del alcoholismo, lo que también fue aprobado por la mayoría de los legisladores.
El debate fue monocorde y sólo incentivado por los más críticos al proyecto, León y Boasso, quienes coincidieron por separado en que la ordenanza no modificará “en nada” los problemas sociales vigentes ni aportará tranquilidad a los vecinos tal como se presentó el objetivo de la normativa.
Ambos ediles también destacaron, a su turno, un artículo de reciente publicación en el diario La Nación que hacía referencia al fracaso de la legislación de similares características dispuesta en la ciudad de Buenos Aires, en donde –según destacaron los concejales en oposición al proyecto– los jóvenes ahora toman alcohol en las plazas y otros lugares públicos, a pesar de que los pequeños negocios y quioscos en cuestión ya no venden este tipo de bebidas.
En este sentido, León sostuvo que la norma no aportará “ninguna solución seria” y que por el contrario “expulsará a los jóvenes de sus habituales lugares de reunión a otro nuevos “que sin duda encontrarán”.
Además, anticipó que “es posible que se generen aun más problemas a los vecinos” y criticó la falta de estudios y estadísticas que avalarían la aprobación de la medida.
Por su parte Cortés, del Partido Socialista Auténtico, resaltó que “el proyecto no fue estudiado en comisión, entró sólo hace 13 días y se trató sobre tablas para ser aprobado de forma rápida cuando, por ejemplo, en la ciudad de Buenos Aires el mismo tema de debatió durante casi un año”.
En el mismo tenor, Steiger, aunque respaldó la iniciativa de la norma, se mostró disconforme con “la falta de un debate profundo”, sumó su voto negativo, que quedó sólo como un detalle ante una abrumadora mayoría que al final dio el visto bueno a lo que en los corrillos se conoció como la Ley Seca y promete traer una nueva saga de polémicas cuando se disponga su aplicación.
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