ROSARIO: ASISTIRÁN A CINCO MIL CONSUMIDORES DE DROGAS
Un nuevo programa de reducción de daños y prevención de enfermedades alcanzará a unos 5 mil usuarios de drogas que habitan las zonas más pobres de Rosario, quienes están expuestos a un mayor nivel de vulnerabilidad social. El proyecto –que fue anunciado ayer por representantes del Centro de Estudios Avanzados en Drogadependencias y Sida (Ceads) de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), y de la Oficina de Derechos Humanos de la Municipalidad– tiene como objetivo brindar información sobre los riesgos en la utilización de inhalantes, paco, pasta base, ketamina y psicofármacos que generalmente se combinan con alcohol. “La idea es evitar la criminalización de los consumidores porque esa actitud los expulsa del sistema de salud”, sostuvieron los
responsables de la iniciativa.
Según explicó la directora del Ceads, Silvia Inchaurrauga, a través de diferentes actividades se pretende “acceder a aquellos usuarios de mayor vulnerabilidad social que no quieren o no pueden dejar de consumir, con el fin de reducir los daños y riesgos que conlleva la utilización y combinación de distintas sustancias”. También se prevé “generar cambios en actitudes y conductas de riesgo de transmisión del VIH/sida”.
En cuanto a la instrumentación del plan se prevé la distribución de folletos, equipos de material descartable –para los usuarios de drogas intravenosas– y preservativos. Al mismo tiempo, se incluyen talleres de actualización y capacitación destinado a nuevos promotores, e intervenciones en espacios urbanos, centros de salud, asociaciones vecinales, centros barriales, además de reuniones con vecinos y miembros claves de la comunidad.
Inchaurraga expuso que en los sectores más empobrecidos se observan riesgos específicos en cuanto a la utilización se sustancias inhalantes y psicofármacos combinados con alcohol, que generalmente constituyen la iniciación hacia otro tipo de drogas como el paco, pasta base y ketamina. “Debemos ofrecerles alternativas y ayudarlos para que sus vidas corran el mínimo de riesgo y el consumo no los lleve a la muerte”, indicó la especialista. El concepto de «reducción de daños» surgió en las últimas décadas como una política que intenta minimizar y atenuar los riesgos del consumo de drogas.
En el proyecto también interviene la Asociación de Reducción de Daños de la Argentina (Arda) y está financiado por el Fondo Global de Lucha contra el Sida, la Malaria y la Tuberculosis. “Esa organización realizó un concurso y accedimos al primer premio constituido por 80 mil pesos, un subsidio que nos permitirá llegar a unos 5 mil usuarios”, informó Inchaurraga.
Otro de los fines de la propuesta es “generar una conciencia ciudadana en materia de derechos humanos relacionada con el consumo de drogas, la discriminación social en torno a esta problemática y el derecho fundamental del acceso a la salud de la población beneficiaria”. Para el director de la Oficina de Derechos Humanos de la Municipalidad, Rubén Chababo, “el proyecto persigue focalizar la atención sobre sectores más vulnerables y de bajos recursos porque hay que evitar que estigmatice a los usuarios de drogas, quienes muchas veces son vistos como criminales y no como ciudadanos”.
En esa línea, el funcionario remarcó que, como opción contraria, el Estado debe socorrerlos y asistirlos, porque la penalización lleva al encierro y la encarcelación aumenta aún más los riesgos.
“Muchas veces la gente se horroriza cuando se observa la distribución de kits para reducir el riesgo en el uso de drogas intravenosas, pero sabemos lo que ocurre si a quien consume se lo termina encerrando en una cárcel. En esos casos, se profundiza su condición”, concluyó Chababo.
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