ROSARIO: ATROPELLÓ A DOS INSPECTORES
Otra vez un control de alcoholemia realizado en la madrugada de ayer en la ciudad terminó con un hecho de violencia. En este caso, se trató de un intento de fuga de un automovilista en avenida Alberdi al 200, luego de que agentes de Tránsito lo pararan para realizarle el test y éste le diera positivo. Pero lo peor es que, al tratar de huir, el conductor, que iba junto a un acompañante, atropelló a dos de los inspectores y les provocó lesiones. No fue muy lejos: agentes del Comando Radioeléctrico que acompañaban el operativo municipal lograron frenarlo unos pocos metros después y lo llevaron detenido a la seccional 8ª, aunque más tarde recuperó la libertad.
Según datos de la policía, el conductor del auto Ford Focus gris, chapa DPV 863, Oscar Manzini, de 39 años, fue detenido por el control de alcoholemia a las 3.40 de la madrugada de ayer y no se negó a realizarse el test.
El resultado de la prueba fue elocuente: Manzini registró 2,22 miligramos de alcohol por litro de sangre (cuando lo máximo permitido es de 0,5) y por ende su auto iba a ser remitido al corralón. Sin embargo, para sorpresa de los agentes de Tránsito, puso en marcha el vehículo y se llevó por delante a los inspectores Cristian Escale y Fernando Rapuzzi.
Según relató a La Capital la directora de Tránsito municipal, Hebe Marcogliese, esa reacción generó una inmediata persecución policial, que terminó a los pocos metros con el automovilista detenido y trasladado a la seccional 8ª, donde se le labraron las actuaciones de rigor.
Mientras tanto, los heridos fueron atendidos en la calle por una ambulancia del Sistema Integrado de Emergencias Sanitarias (Sies) y luego trasladados al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez. Como las lesiones que sufrieron -uno en una pierna y el otro en un brazo- no revistieron gravedad, ambos fueron dados de alta para reponerse de los golpes en sus domicilios.
Más allá de las consecuencias de este caso, Marcogliese no dejó de remarcar dos aspectos. Uno, que cada vez con más frecuencia su repartición enfrenta “hechos que traducen un contexto de violencia general y que no son exclusivos de los controles de Tránsito”. Y el otro, que “está claro que quien, por efectos del alcohol, no puede controlar mínimamente su conducta, como en este caso, tampoco está en condiciones de manejar un vehículo”.
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