ROSARIO: BAJAN A PASAJEROS DE TAXI A PUNTA DE PISTOLA
Una mujer de 43 años y su hijo de 15 fueron amenazados con un arma de fuego por un taxista que pensó que iban a asaltarlo, cuando en realidad estaban esperando en una esquina de la zona oeste que llegara otro menor para ir a la cancha de Newell’s para presenciar el partido entre el equipo local y Racing de Avellaneda.
El hecho ocurrió el sábado, apenas pasadas las 19.30, cuando Mónica S. y su hijo Rafael se subieron a un taxi Renault 19 en Marcos Paz al 6100, para dirigirse a la cancha de Newell’s. De acuerdo con la mujer, el plan era presenciar el partido ante Racing y, de paso, llevarle algo de ropa a su hermano, que trabaja en el estadio.
Según relató la víctima, apenas ascendieron al coche le dijeron al chofer que iban a ir hasta la cancha, pero que antes debían pasar a buscar a un amigo de su hijo que iba a acompañarlos, por lo que debían tomar calle Pellegrini hasta la intersección con Teniente Agneta, para después continuar al viaje hasta el parque Independencia.
Mónica S. comentó que, al llegar al primer destino, le indicaron al taxista donde debía detenerse, pero ante la demora del muchacho para salir de su casa, Rafael le solicitó que haga retroceder el coche unos metros para que su amiga pueda notar la presencia del taxi en la puerta.
En ese momento, y para sorpresa de los pasajeros, el conductor se tiró hacia atrás y sacó un revolver de la cintura que –de acuerdo con la descripción de la mujer– podría tratarse de una pistola calibre 22.
Mónica contó cómo el taxista le apuntaba con el arma a su hijo a unos diez centímetros de su pecho, al tiempo que vociferaba: “Bájense porque te la pongo acá”.
Intentando apaciguar la situación, la mujer quiso explicarle que se estaba equivocando, que en el bolso que llevaban sólo había ropa, y que realmente estaban esperando a un amigo para ir a la cancha.
Pero al obtener como única respuesta insultos, y al notar que el chofer le apoyaba el arma en el pecho a su hijo –que estaba inmovilizado por el miedo–, Mónica le ordenó a Rafael que se baje, mientras lo cubría con su cuerpo para evitar que pase lo peor. “Yo sabía que si hacía cualquier movimiento brusco lo mataba”, comentó la mujer, aun conmocionada por lo sucedido.
La víctima relató que ni bien descendieron del automóvil, su hijo se fue corriendo hasta una rotisería para pedir auxilio, en tanto ella intentó parar otro taxi que se acercaba por Pellegrini.
Grande fue su sorpresa cuando, al intentar abrir la puerta vio como los dos conductores se pusieron a charlar. “Cuando descendieron de los autos me asusté y me fui hasta donde estaba mi hijo”, continuó la mujer, no sin antes remarcar que el taxista seguía portando el arma en una de sus manos.
Según el relato, cuando entró al local de comidas, su hijo le informó que ya habían llamado a la policía.
En ese momento, la mujer le pidió a su hijo que llame a su amigo, para demostrarle al taxista que lo que le habían dicho era cierto. El chico llegó hasta el lugar, aunque el taxista no quiso escuchar la explicación.
La víctima comentó que en ese momento observaron cómo los dos choferes intercambiaron los autos y se fueron del lugar, quien los había bajado tomó por Pellegrini hacia el oeste (en dirección a avenida Provincias Unidas), y el otro hacia el centro.
Según fuentes policiales, Mónica realizó la denuncia en la comisaría 14ª, donde describió al chofer como un hombre calvo y flaco de entre 35 y 40 años, e informó que el segundo taxi se trataría de un Renault 9.
Voceros de esta dependencia indicaron que ayer al mediodía se detuvo a un hombre con las características físicas aportadas por las víctimas, aunque la chapa del taxi no sería la misma. El sospechoso quedó a disposición del Juzgado de Instrucción de la 5ª Nominación.
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