ROSARIO: BALEARON A UN HOMBRE DENTRO DE UNA CASA
Un hombre de 35 años resultó gravemente herido de un balazo en el pecho en un confuso incidente ocurrido en casa de un amigo suyo, en la zona norte de la ciudad, donde al menos dos veces durante la madrugada de ayer irrumpió un grupo de hombres armados y agredió al propietario, que también resultó lesionado. El episodio se debió, para una de las víctimas, a un intento de robo “de esos que ocurren siempre en este barrio”. Sin embargo, la policía parecía desechar esa hipótesis sobre la premisa de que “agresores y agredidos se conocían de antemano”, según confió un vocero de la investigación. “Evidentemente es un intento de homicidio: alguien dispara un tiro al pecho cuando busca matar. Esto no fue para asustar”, dijo un investigador policial anoche.
José Luis Pereyra es un taxista de 46 años y vive en una modesta casa de Herrera al 1700. En ese sector del barrio Parque Casas las fachadas enrejadas son un elemento en común en todas las construcciones y son menos las que, como la de Pereyra, carecen de ese tipo de protección.
En el punto donde coinciden las versiones, podría afirmarse que cerca de las 4 de ayer, el taxista estaba en su casa cuando recibió una visita al parecer inesperada: un grupo de al menos cuatro personas tiró abajo la puerta y comenzó a pegarle. Pereyra se resistió y los intrusos abandonaron el lugar, alguno de ellos probablemente lesionado. Luego del incidente, la víctima llamó a Enrique Romero, un amigo de 35 años que también es taxista.
Pero -y este es uno de los aspectos más confusos del hecho- los agresores volvieron y esta vez un disparo de arma de fuego alcanzó a Romero en el pecho.
El herido fue trasladado al Hospital Alberdi, desde donde se lo derivó al Eva Perón de Granadero Baigorria. Allí fue operado y al cierre de esta edición permanecía internado en estado muy delicado. En el patiecito que antecede a la puerta de ingreso la policía halló una vaina servida de calibre 32 largo.
En la puerta de su casa, vestido de pantalones cortos y con una curación que le cubría todo el labio superior, donde había recibido seis puntos de sutura, ayer al mediodía el taxista se veía nervioso y muy preocupado por la salud de su amigo. Luego de advertir que no se le tomaran fotos, señaló que no estaba dispuesto a brindar más detalles de lo que le había dicho a la policía respecto de lo sucedido. Y acto seguido reveló a grandes trazos su versión.
“Deben haber pensado que no había nadie y quisieron meterse a robar. Yo había llegado con el nene, que tiene 3 años, y que se durmió como las 2 de la mañana. Los tipos tiraron la puerta abajo, entraron y no lo pensé, me tuve que resistir. Por suerte alcancé a manotear un cuchillo. Hubo piñas, sillazos, tiros, fue todo muy rápido”, relató informalmente, acerca del momento de la primera irrupción.
Entonces Pereyra dijo que llamó por teléfono a su amigo “para que se quedara con el nene” mientras él iba a algún lugar donde lo pudieran suturar. Respecto de la razón por la que volvieron los agresores, nada pudo decir. “Lo único que me importa es que el pibe (en alusión a Romero) salga de esta. Lo otro es material, no me interesa, pero que el pibe salga de esta”, musitó.
Pereyra alegó en su declaración ante la policía que él se defendió a puntazos de cuchilla de los agresores, para evitar que llegaran hasta su hijo. Asegura que en esa defensa le impactaron en el labio con un objeto contundente. “El que tenía un arma me gatilló dos veces. Como no salió el tiro le dije: «ah, no tenés balas, ahora te pongo». Y ahí se fueron”, dijo Pereyra. Y que el motivo del regreso fue que recargaron el arma y retornaron a vengarse. “Viste que volví, tengo balas”, asegura que le dijo el intruso. El que resultó baleado, sin embargo, fue Romero.
Si bien ante La Capital no quiso abundar sobre lo sucedido, alegando que eso le podría traer problemas en el barrio, Pereyra se mostró indignado por la primera versión que vinculaba el hecho con una pelea entre barras. “Esto no tiene nada que ver, yo soy de Central y mi amigo, que tiene un balazo en el pecho, es de Newell’s”.
El taxista insistió en que todo se trató de un intento de robo, similar al que sufrió cinco meses atrás cuando los ladrones aprovecharon su ausencia para llevarse un televisor y un equipo de música. “Habrán creído que esta vez tampoco estaba porque el domingo no había estado en todo el día”, concluyó. Ante la policía Pereyra sostuvo que ayer los que ingresaron pidieron plata y el televisor.
Versión bajo análisis
Sin embargo, la policía declinó en principio el móvil del robo. “Descartamos esa hipótesis porque no se llevaron nada. Los agresores fueron tres veces a la casa: la primera vez le patearon la puerta. La segunda ingresaron, le pegaron y al parecer hicieron un tiro que no dio en el blanco. Y luego volvieron una tercera vez y fue entonces que hubo un herido de bala. Al parecer, tanto el dueño de la casa como sus agresores ya se conocían de antemano y tienen problemas entre ellos”, consideró el titular de la zona de Inspección Nº5, Jorge Wollschelejel. “El que va a robar una casa se lleva lo que quiere la primera vez: no precisa ir dos veces”, razonó. La conjetura es que fue una amenaza coactiva lo que llevó al intento de homicidio.
Al cierre de esta edición, según el vocero consultado no había ningún agresor identificado. “Entre las hipótesis que hay, no descartamos que los agresores hayan ido allí para buscar algo, cobrar algo, o avisar algo”, especuló el inspector de la zona 5ª.
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