ROSARIO: CUATRO HOMBRES ARMADOS ROBAN A DUEÑOS Y CLIENTES DE UN CIBER
Unos veinte jóvenes que el domingo a la noche chateaban en un cíber de barrio Saladillo fueron víctimas de un asalto perpetrado por cinco ladrones que les robaron camperas, celulares y zapatillas, además de sustraer más de 200 pesos de la caja del negocio. Fue el cuarto robo que sufre en un año y medio el comercio ubicado en Regimiento 11 al 100 bis, donde las rejas, el sistema de alarma por monitoreo y las cámaras de seguridad parecen no alcanzar para evitar asaltos. Los delincuentes escaparon luego de estar ocho minutos en el negocio y tras encerrar con llave a los clientes, la dueña del local y su hija de 12 años.
Oscar Bacario, de 51 años, relató así el cuarto asalto que sufrió desde que regresó a la Argentina tras vivir 17 años en Estados Unidos con su mujer y sus dos hijos. Un año y medio atrás el comerciante instaló el cíber a una cuadra de su casa en el barrio Saladillo, en la zona sudeste de Rosario. Según indicó, hasta ahora los robos habían sido episodios de menor importancia en los que uno o dos ladrones se llevaban el dinero de la recaudación. Pero esta vez también fueron asaltados los clientes, que a la hora del atraco saturaban la capacidad del local.
Pasadas las 20 del domingo, las 17 computadoras estaban ocupadas y otros tres jóvenes jugaban en una play station. En una de las máquinas estaba la hija de 12 años del comerciante, mientras que su esposa, Nora Pacheco, de 47 años, atendía el local. “Incluso había chicos de pie esperando lugar, por eso calculamos que había más de 20 personas cuando entraron cuatro o cinco hombres que parecían un grupo comando. La puerta había quedado mal cerrada y por eso pasaron sin necesidad de que les abrieran con el botón de seguridad”, relató Bacario, quien no estaba en el local porque minutos antes había salido para ir a buscar a su hijo de 10 años de la clase de básquet.
Por el relato de su esposa, el comerciante supo que uno de los maleantes se dirigió hacia ella y le apoyó en la cabeza un arma que sería calibre 9 milímetros. “El tipo quería saber dónde estaba la caja fuerte. Y mi mujer le contestó «¿qué caja fuerte si somos unos crotos?». El ladrón desconectó la central y cuando se dio cuenta de que no había caja fuerte le pidió a mi mujer la plata de la caja. Se habrán llevado 250 pesos”, narró.
Mientras eso ocurría, otros dos o tres sujetos que al parecer también estaban armados les exigieron a los clientes que les entregaran camperas, zapatillas y celulares. “A un chico le robaron un celular con cámara de fotos y unas zapatillas de 400 pesos. A mi hija le sacaron unas zapatillas Adidas de 250 pesos. Hasta se llevaron el control remoto del aire acondicionado. Pero lo que más lamento es lo de los chicos, porque a todos les sacaron algo”, narró Bacario.
El comerciante regresó al local diez minutos más tarde, cuando policías de la seccional 11ª intentaban dialogar con su esposa a través de la puerta de vidrio que los ladrones habían cerrado con llave al irse. El dueño del negocio tuvo que forzarla para poder entrar, lo cual lo obligó a gastar 110 pesos en un cerrajero para repararla. Tras el incidente, y una vez que los jóvenes pudieron volver a sus casas, el matrimonio se dirigió a la seccional para radicar la denuncia.
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