ROSARIO: DENUNCIAN CESANTÍAS IN CAUSA EN UNA SUBCONTRATISTA DE TELECOM
Trabajadores de la empresa Pipam, contratista de Telecom en Rosario, denunciaron ayer que la firma despidió “sin causa” a 15 empleados y que piensa reemplazarlos con nuevos obreros. La contratista presta servicios de mantenimiento y limpieza en diferentes edificios de la compañía telefónica y, según explicó Marcos, uno de los despedidos, Pipam accedería a pagar las indemnizaciones pero licuando la verdadera antigüedad de los empleados cesanteados, que en algunos casos supera los cuatro años. Los trabajadores cuentan con el respaldo y la solidaridad de Sitratel (ex Foetra), el sindicato que agrupa a los telefónicos rosarinos.
“Nos tenían con un contrato que duró cuatro meses”, explicó Marcos, uno de los empleados despedidos por Pipam. Y agregó que, en rigor, las leyes marcan que a los tres meses de prueba el trabajador debe quedar efectivo. Sin embargo, este no fue el caso.
De acuerdo al relato de los despedidos, que ayer mantuvieron una reunión con el secretario general de Sitratel Rosario, Claudio César, varios de los empleados de la contratista de Telecom pertenecían a otra firma, Termai, que los transfirió a la correntina Pipam siempre que renunciaran a la primera. De ese modo, y a pesar de que en algunos casos “tenían hasta cuatro años de antigüedad”, formalmente los empleados poseen cuatro meses de antigüedad, y eso es lo que quiere reconocerles la empresa a la hora de indemnizarlos.
“Nosotros pedimos la reincorporación de los 15 compañeros, porque nos echaron sin ninguna explicación”, contó uno de los cesanteados, quien agregó que, en rigor, la contratista argumenta quejas de Telecom en la prestación del servicio, “cosa que no es cierto porque Telecom está conforme con el trabajo que hacemos”. “Dicen que no hemos cumplido con lo que teníamos como propuesta, pero Telecom no tiene queja de nada”, aseguró a este diario uno de los despedidos.
EL EVANGELIO SEGÚN PIPAM
Y, a esa altura del relato, aparece un ingrediente inédito vinculado a la adhesión religiosa de los empleados de Pipam. “Una de las administradoras de la empresa –contó un cesanteado– se ha dedicado a pasar por cada edificio (de Telecom) para preguntar por la religión de cada uno, y algunas compañeras habían llevado una estampita y ella no estuvo de acuerdo”. Esa explicación se compelementa con otros datos: la administradora y su marido son evangelistas y prefieren que la empresa emplee a trabajadores de esa religión.
“La mayoría de los que fueron entrando (a Pipam) son de la iglesia, y dejaron afuera a gente que también necesitaba”, prosiguió el trabajador despedido haciendo hincapié en una suerte de discriminación por credo religioso. “Todos tenemos hijos y necesitamos el trabajo”, agregó el angustiado empleado de la contratista de Telecom.
De los 15 despedidos algunos pertenecen a Empleados de Comercio, aquellos que realizan tareas de limpieza, mientras que quienes se dedican al trabajo de mantenimiento están encuadrados en la Uocra, el gremio de los obreros de la construcción.
“Yo puse el estudio jurídico a disposición, para darle una mano a los compañeros”, contó por su parte Claudio César, titular de Sitratel, cuyo convenio no alcanza directamente a los trabajadores despedidos pero sí su solidaridad. “Es el juego que hacen los terceros dentro de Telecom”, se quedó el dirigente en relación a las firmas contratistas, “y la empresa se los permite”, agregó. “Estamos indignados por cómo están los muchachos, no pueden esperar a conseguir otro trabajo”, sostuvo más tarde César, quien aseguró que la práctica es habitual en la empresa telefónica de capitales franceses.
Este contenido no está abierto a comentarios

