ROSARIO: DENUNCIAN FALTA DE LECHE EN LOS COMEDORES COMUNITARIOS
La suba de precios que viene afectando a distintos productos de la canasta básica de alimentos sigue golpeando duro en el presupuesto de los comedores comunitarios ubicados en los barrios más humildes de Rosario, la mayoría de los cuales sobrevive gracias a determinados aportes solidarios y pequeños subsidios estatales cuyos montos están congelados desde 2001.
La virtual pulverización del poder adquisitivo de los subsidios “hoy hace imposible comprar determinados productos indispensables, como la leche, por ejemplo”, coincidieron en señalar los responsables de los comedores consultados por este diario.
“A pesar de que estamos en el corazón de la cuenca lechera más importante del país, la falta de leche en nuestro comedores comenzó a sentirse con fuerza en estos últimos meses. Si bien se hacen malabarismos para no bajar la cantidad de raciones, con el suministro de leche tenemos un problema serio. El precio aumentó mucho y las condiciones de pago que hoy imponen los proveedores son muy difíciles para nosotros”, puntualizó el cura Joaquín Nuñez.
En los cuatro comedores ubicados en la zona oeste de la ciudad que dependen del centro comunitario a cargo del padre Joaquín se distribuyen alrededor de 2.000 raciones diarias. Sumando los aportes estatales que reciben, el monto asignado por persona –lo que incluye almuerzo y desayuno o merienda– es de 1,20 peso. “La realidad es que los subsidios han quedado con los mismos valores que tenían antes de la devaluación. Y naturalmente todos los aumentos que se han venido produciendo en el precio de los alimentos han perjudicado enormemente a los comedores donde, por otra parte, la demanda de la gente no ha disminuido”, subrayó el sacerdote.
En este contexto, las mismas posiciones empresarias que –retenciones mediante– impidieron que la canasta social de productos lanzada recientemente desde la oficina municipal de defensa del consumidor pudiera incluir una oferta accesible de leche (se tuvo que recurrir a una láctea cordobesa para la segunda edición del paquete económico), hoy parecen inseparables de las “razones” por las cuales en los comedores comunitarios de Rosario la leche se haya convertido en una suerte de ingrediente de lujo.
“La donaciones o aportes de empresas lácteas que en algún momento llegaban a nuestros comedores desaparecieron por completo”, sintetizó el cura Joaquín, en consonancia con la opinión recogida por este diario entre referentes sociales y encargados de comedores comunitarios.
“Hace tiempo que nosotros dejamos de recibir las 200 latas de leche en polvo que mensualmente nos donaba la empresa Nestlé”, señaló por su parte Juana Navarro, al frente de la Olla Comunitaria Mamás Desocupadas, ubicada en la zona de Nuevo Alberdi. “El único aporte de leche que seguimos recibiendo es el que hace la provincia. Se trata de 50 raciones de copa de leche para repartir por semana. Son cajas de 800 gramos de leche en polvo, fortificada con mucho hierro. Esto hace que no se pueda utilizar para preparar mate cocido, por ejemplo. Si se mezcla con mate o té esta leche adquiere una coloración oscura, casi negra y resulta intomable”, explica.
Sobre el pasaje Lavallén al 2845, en el fondo de la casa en la que Juana vive con su hija adolescente, hay un pequeño y precario galpón “que fue reacondicionado con más maña que materiales”. Allí, está ubicada la cocina comunitaria.
“Intentar reforzar de alguna manera la ayuda alimentaria que brindan los comedores escolares de la zona, que hacen un aporte valioso pero insuficiente, fue un poco la idea a partir de la cual comenzamos a organizar la cocina comunitaria en mi propia casa y gracias al aporte de algunos comerciantes del barrio y a un subsidio municipal de 500 pesos mensuales”, relató Juana.
La mayoría de los chicos que pasa a buscar su plato de comida casera por lo de Juana viene de las barriadas más pobres que crecen y se reproducen hacia el oeste de Nuevo Alberdi. “La demanda que tenemos es muy superior a lo que hoy por hoy podemos ofrecer, pero tratamos de organizarnos de la mejor manera posible para que la distribución de la comida le llegue realmente a quien la necesita. Lamentablemente hemos tenido que reducir el número de raciones debido al costo de los alimentos. El dinero que antes nos servía para cubrir 200 raciones hoy apenas nos alcanza para 100”, señaló.
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