ROSARIO: DUDAS DESPUÉS DEL GOLPE A LA JOYERÍA
El dueño de la joyería Tiffany, víctima el domingo pasado de un atraco millonario, declarará esta mañana en el juzgado de instrucción Nº 5, que lleva adelante la pesquisa. Se espera que su declaración, entre otras cosas, esclarezca el monto de lo robado ya que aún no fue acompañada la documentación correspondiente a ciertas joyas y relojes sustraídos. En tanto, este diario pudo saber que según una hipótesis de la División Criminalística de la UR II tanto el boquete en el techo como el de la pared fueron hechos de adentro hacia afuera y no al revés.
Además de Enrique Ariosti, dueño del negocio de Mendoza 1086, otros testigos desfilarán hoy por el tribunal. Será la primera ronda de declaraciones en sede judicial, ya que la policía ha tomado varias testimoniales desde que se descubrió el fabuloso golpe. La hipótesis sobre la cual trabaja el juzgado actualmente es la de robo “pero no se descarta ninguna otra”. Esa otra es la que anotaron peritos de Criminalística en su informe, tras un relevamiento exhaustivo en el local ordenado por la magistrada María Luisa Pérez Vara y efectuado anteayer.
Se solicitó a los expertos que deslizaran dos posibles mecánicas del hecho. Una de ellas, según una fuente de la pesquisa, “sugiere que la investigación se centraría en el propietario, sus familiares, empleados infieles o toda persona que tuviera acceso al local”. De acuerdo con esta línea, alguien habría entrado a Tiffany por la puerta principal y luego desactivó la alarma. Los autores serían varios, algunos de los cuales se dedicaron a cortar las cajas de seguridad en “el sector preciso” (de allí sacaron las llaves con las que abrieron las cajas chicas).
“Los boquetes podrían ser una simulación: se hicieron de adentro hacia afuera por el lugar en el que quedaron ubicados los escombros –en el caso del agujero en la pared– y porque el material del techo estaba desplegado hacia arriba y no hacia abajo”, agregó el vocero, asegurando que incluso la puerta de acceso a la planta alta pudo haber sido violentada a modo de “simulación”. Por otra parte, hoy se anexará al expediente otro informe que da cuenta de que el agujero en el techo se hizo en una zona que el sensor de la alarma no monitorea.
Varias versiones hablaron en estos días de que en Tiffany funcionaba “un banco de empeño”, pero esa especie no consta en el sumario. Se espera que sobre este punto también pueda echar luz el joyero Ariosti. El hombre todavía no detalló con exactitud qué le sustrajeron porque se sentía descompuesto y hasta anoche no se había acercado a la comisaría 2ª a declarar, pero en el juzgado necesitan datos cuanto menos de los Rolex. Es que este tipo de relojes son numerados y tienen un respaldo registrado en la casa matriz.
“Nosotros no estamos investigando a la víctima, por ahora”, precisó una fuente policial, quien aseveró que hasta el momento hay muchos puntos oscuros en torno al robo.
Por último, a los detectives les llama mucho la atención la inexistencia de testigos dado que la puerta de ingreso a Tiffany desemboca en la carpa de protesta de empleados estatales instalada en la calle, frente al edificio del teatro Lavardén. “Siempre hay alguien ahí, si no vieron nada por lo menos deberían haber escuchado cuando estaban rompiendo la pared y el techo”, arqueó las cejas un investigador.
Un vocero policial bromeó además que si el domingo, cuando se presume ocurrió el robo, “no había nadie en la carpa (de protesta), la hubiésemos sacado”.
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