ROSARIO: EL FANTASMA DE LOS DISPAROS
Una unidad del sistema de trolebus fue atravesado ayer por un proyectil en una hora pico en la zona oeste de la ciudad. El interno 2 de la línea K que circulaba hacia el centro por calle Mendoza a la altura del 7100, entre Méjico y Guatemala fue impactado en su costado derecho por un proyectil que atravesó de costado a la unidad de transporte y salió por el costado izquierdo dejando un orificio en una de las ventanillas del lado de la calle.
Milagrosamente no hirió a ningún pasajero, varios de los cuales viajaban parados. Los investigadores policiales salieron de inmediato a despejar dudas en torno de una posible relación con el Loco de la escopeta que en su primer etapa entre 1992 y 1995 disparaba con un revólver calibre 32. “No coincide porque esta el disparo lo hizo desde la línea de edificación hacia el micro, no lo hizo con una escopeta y no tenemos un proyectil para especular con una arma de fuego. Hasta pudo haber sido alguien con una munición y una gomera”, especuló el comisario Daniel Corbellini, uno los pesquisas especializados en el caso.
El hecho ocurrió a las 18.45 cuando la K regresaba hacia el centro de la ciudad, a escasas cuadras de su punta de línea, en Wilde y Mendoza, y luego de haber dejado atrás el Fonavi de Donado, lugar donde por las noches asciende a las unidades de la línea K un efectivo policial que custodia la integridad del conductor luego de varios actos de vandalismo y robos que afectaron a este tramo del recorrido de esta línea. Quizás imbuídos de esa convicción fuentes policiales hablaran en un primer termino de una piedra o algo por el estilo.
Según el titular de la comisaría 14º comisario Pablo Navarro “la unidad circulaba hacia el centro y el chofer no escuchó nada, y solo se percató de lo que ocurrió cuando se escuchó la rotura de los vidrios de las ventanillas”. “Fue entonces -agregó- que la gente se asustó mucho y hubo uno hombre que confesó que vi como la bala le pasaba por delante”.
DUDAN DE QUE SE HAYA TRATADO DE BALAS
El Jefe de Orden Público de la UR II de policía puso en duda esta mañana que haya sido una bala la que provocó destrozos en los vidrios de un trolebús y que habrá que esperar las pericias para determinar el origen del ataque.
“Tal vez estemos hablando de otro elemento el que produjo la rotura del cristal (del trolebús) y no un proyectil de arma de fuego. Debemos esperar las pericias”, señaló Ruiz en declaraciones radiales.
El funcionario agregó que “el ataque no tiene caractéristicas similares a las ya conocidas (aludió a los ataques del Loco de la Escopeta) y se trata de establecer fehacientemente el origen de la rotura de los cristales”.
Ruiz descartó de plano que el ataque se haya realizado con una escopeta y resaltó que “en la zona donde se produjo el ataque no se registró ningún tipo de enfrentamiento armado (del que se puede suponer podría haber provenido algún disparo) y tampoco hasta ahora se ha detectado que algún vecino haya escuchado detonación alguna”.
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