ROSARIO: EL LOS ÚLTIMOS SEIS MESES HUBO 21.000 ACCIDENTES DE TRÁNSITO SIN HERIDOS
Italia y Rioja. 15 horas. Dos autos llegan al mismo tiempo a la esquina, el que circula por Rioja toma la iniciativa de cruzar pero, desconociendo la regla, el otro conductor ya pisó el acelerador y el choque es inevitable. Cien metros más adelante, minutos después, un automovilista decide de pronto doblar y maniobra sin poner el guiño, quien viene detrás intenta esquivarlo sin éxito. Otra vez, el choque se hace ineludible. Situaciones como esta se repiten unas 3.500 veces por mes en las calles de Rosario. Y en dos de cada diez casos está involucrado un conductor del transporte público. En los últimos seis meses, los taxistas acumularon 21 colisiones por día y otros ocho accidentes diarios involucraron a colectiveros. Las cifras causan irritación entre las organizaciones que bregan por una mayor seguridad vial y reclaman mayores controles para los choferes.
Los datos surgen de un informe del Sistema Integrado de Denuncias de Accidentes de Tránsito (Sideat), organismo que centraliza las denuncias de los siniestros sin heridos que se producen en la ciudad. Y, para el titular de esa dependencia, Juan José Pascual, los choferes del transporte público son “los conductores que mayor cantidad de accidentes producen”.
Y este hecho no es casual. “En general hay poco respeto por las normas de tránsito o los otros conductores”, asegura Pascual, al igual que la poca conciencia de que se está conduciendo un vehículo de un servicio público.
De acuerdo a los registros del Sideat en los últimos seis meses, se registraron 21.393 accidentes. De éstos unos 3.860 (18 por ciento) tuvieron como protagonistas a taxis, 1.456 (6,80 por ciento) involucraron a colectivos y otros 564 (2,63 por ciento) a remises.
Quizás estos números permitan entender por qué sus choferes se han ganado mala fama en la calle, el recelo de otros conductores y, por supuesto, la queja de los usuarios.
Algunas de éstas se reflejan en las cartas de lectores de La Capital y no tienen piedad. “La gran mayoría de los taxistas son irrespetuosos, irresponsables, intolerantes y otras tantas cualidades más. Paran donde quieren, estacionan en doble fila si el pasajero le hace seña en el lugar más insólito de la cuadra y te cruzan el auto a costa de cualquier cosa para no perder el viaje”, bramó Juan Angel Kuczer en la publicación del pasado 2 de agosto.
A los colectiveros no les va mejor. “Son groseros, prepotentes y no obedecen las normas”, dice Mirta Firma (2/7/06) y remata: “Cada mañana, al salir de casa me pregunto: ¿qué nuevo episodio tendré que vivir hoy”. Iara Carro tampoco es sutil: “Ruego llegar sana y salva al trabajo todos los días”, asegura en su carta publicada el 30 de junio pasado.
GANANDO LA CALLE
En Rosario hay unos tres mil taxis, casi 500 remises y 650 unidades de colectivos. Por supuesto, tal cantidad de vehículos en la calle los vuelve más vulnerables a los accidentes. Pero esto no es igual para toda la flota del transporte público.
Según el informe del Sideat, si las colisiones se distribuyeran proporcionalmente al número de coches, en los últimos seis meses, cada taxi y cada remís participó al menos una vez en un accidente sin lesionados. Mientras que cada ómnibus protagonizó dos veces un choque.
El dirigente de la Unión Tranviarios Automotor, Manuel Cornejo, reconoció que en los últimos años ha crecido el número de accidentes en los que participan colectivos. “Cuando dejamos de cortar boleto (a partir del 97), logramos que baje mucho la siniestralidad y, en los últimos años, volvió a subir como producto del aumento de la cantidad de vehículos que circulan por las calles de Rosario”, indicó el gremialista.
Y al mayor congestionamiento del tránsito, Cornejo sumó las presiones que tienen los colectiveros para cumplir con los recorridos. “Hay menos unidades en el sistema, entonces tenemos que imprimir más velocidad para cumplir con el horario justo” y de esta forma evitar sanciones que pueden llegar hasta los cinco días de suspensión.
Desde la cámara que nuclea a los titulares de taxis (Catiltar), también se apuntó al aumento en la circulación de vehículos como factor determinante de los accidentes que se producen. “El tránsito en Rosario se ha puesto muy delicado, hasta se podría decir peligroso”, sostuvo el gremialista José Tornambé aunque aclaró que “en el 70 o 80 por ciento de los accidentes la culpa no es del taxista sino de los otros conductores” y sólo reconoció que quizás sus colegas “manejen un poco nerviosos”, por la presión que significa “conducir doce o trece horas en medio de este tránsito”.
PIDEN MÁS CONTROLES
No obstante, los representantes de las organizaciones que luchan por la prevención de accidentes no dudaron en considerar como “poco prudente” la actitud de taxistas y colectiveros al volante. Una situación favorecida “por la falta de controles efectivos” al transporte público.
“En general, tienen poco respeto por las señales de tránsito y por las prioridades de paso, y conducen a velocidades superiores a las permitidas”, sostuvo Marta Moretti, presidenta de la Cruzada para Evitar Accidentes de Tránsito. Todas infracciones favorecidas “por el insuficiente control que se ejerce sobre el transporte automotor de pasajeros”, indicó Moretti.
El presidente de la Fundación Conciencia Vial y asesor de la Subsecretaría de Transporte de la provincia, Gerónimo Bonavera, señaló que los colectivos “hacen valer en la calle la ley del más fuerte”. Y, enseguida, advirtió que “la Secretaría de Servicios Públicos de la Municipalidad tiene elementos suficientes para controlar estas conductas. Pero habría que ver si los llevan a la práctica”.
Sugerencia que fue negada por el director de Transporte del municipio, Ignacio Iñíguez. “Taxis y colectivos no sólo tienen inspecciones de Servicios Públicos sino también, en lo que hace a la circulación, de los agentes de Tránsito. Y, además, tenemos un teléfono (480-2756, interno 153) donde los mismos usuarios pueden dejar sus denuncias”, explicó el funcionario.
En lo que va del año, los operadores de esta línea recibieron apenas 90 reclamos referidos al transporte urbano de pasajeros, es decir, de los ómnibus, y 48 sobre el servicio de taxis. “En general están referidos a problemas con las líneas, la frecuencia o malos tratos de parte de los choferes o baja calidad en la atención, pero prácticamente no hay denuncias por mala conducción”, indicó Iñíguez.
Y, más allá de la cantidad de choques que el transporte público carga sobre sus espaldas, para el funcionario municipal no se puede decir que “el sistema sea peligroso”. Es que, “son sólo accidentes menores, toques y nada más. Hasta ahora, no hay accidentes graves que involucren lesiones o muertes”, concluyó Iñíguez.
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