ROSARIO: EN BUSCA DE UN TECHO DIGNO
Aunque llega por el tubo del teléfono, no es muy difícil darse cuenta que la voz de Regina Rodríguez está cargada de angustia y desesperación. Es que la joven de 23 años, madre de dos chiquitos, tiene motivos suficientes para estar atravesando por este difícil estado de ánimo. Regina fue desalojada por la policía en las primeras horas de la mañana del jueves 6 de julio, junto a otras tres familias humildes, de una vieja casona de avenida Pellegrini 139 bis, el mismo lugar que la vio nacer y donde se crió. Después de estar deambulando por la ciudad, la joven finalmente consiguió asilo transitorio junto a sus hijos en el hogar Dios es Amor, de la iglesia evangélica ubicada en bulevar Seguí al 4500. Pero la estadía fue por unos días, ya que anoche venció el plazo y Regina tuvo que abandonar el hogar. Como no tenía donde ir, pidió permiso para dejar a sus hijos en el albergue y ella se fue a pasar la noche a lo de una amiga. Y según contó la joven, hoy comenzará una nueva odisea: buscar un techo para instalarse definitivamente con su familia.
“Esta noche (por anoche) no duermo en el hogar. Hace una semana nos habían avisado que teníamos que dejar el lugar porque ahí reciben todo el tiempo chicos desde Tribunales. Desgraciadamente no pude conseguir nada, mirá que me recorrí todas las pensiones, pero cuando les decía que tenía dos chicos de cinco y tres años me sacaban corriendo. La verdad es que me sentí despreciada por el hecho de tener hijos”, comentó Regina, en diálogo con El Ciudadano.
Con el paso de los días, el reclamo no fue sólo por la violencia del procedimiento de desalojo, ni por la “promesa incumplida” de los propietarios, que en un principio habían accedido a prorrogar la medida por 30 días hasta que terminara la feria judicial, sino que entró en discusión el derecho –muchas veces violado– de todo ser humano a tener una vivienda digna.
Sabiendo de antemano que por estos días no es tarea sencilla alquilar una casa o departamento, igual Regina Rodríguez, quien trabaja tres días a la semana limpiando una casa, hizo el intento. “Me puse a buscar alguna casita barata pero me pedían garantías laborales, recibo de sueldo y yo no tengo nada de eso. Imaginate que me gano la vida limpiando una casa y ganando 20 pesos por cada día que voy a trabajar. Igual no puedo perderme estos 20 pesos porque mis hijos tienen que comer. Desde la provincia me ofrecieron pagarme aunque sea un mes de alquiler, pero así no puedo conseguir nada”, se indignó la joven, y siguió: “No puedo pasear con mis hijos para todos lados. Por esta situación el que tiene cinco años empezó a orinarse en la cama. Además, no puedo estar lejos de ellos, por esta noche (ayer) se quedan en el hogar y mañana (por hoy) me los voy a llevar”.
La casona de Pellegrini 139 bis está en pésimas condiciones edilicias y las cuatro familias que la ocupaban están compuestas por 12 personas, entre ellas 4 menores y 2 ancianos, uno con problemas motrices. En algunos casos habitaban el lugar desde hace más de 20 años. Ahora todos se quedaron sin un sitio donde vivir.
En ese sentido, el coordinador del Consejo Asesor de Defensa de la Vivienda Única, Ariel D’orazio, y el concejal Nire Roldán (ARI) elevaron la semana pasada un petitorio a dependencias nacionales, provinciales y municipales solicitando la aplicación de medidas que resuelvan la problemática habitacional de estas familias.
Regina, además de estar a cargo de sus hijos, también tiene que cuidar de su madre de 63 años que padece problemas psiquiátricos. “Mi mamá por suerte consiguió quedarse en la casa de una amiga, que gentilmente le prestó un cuarto. También había una señora que tiene problemas en una pierna que estaba buscando un lugar, otra chica se fue a la casa de al lado. Todos estamos en la misma situación, una situación horrible, porque todos tenemos derecho a vivir tranquilos”, sostuvo la joven desde el otro lado del tubo.
Y quiso dejar en claro: “Voy a seguir buscando un alma caritativa porque no puedo estar en la calle. Voy a buscar un buen trabajo, un respaldo económico que me permita pagar un alquiler. No quiero vivir de arriba, quiero tener mi casa, pero acá parece que nadie te da una oportunidad”.
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