Rosario: hallan en la zona oeste el cuerpo de un joven ejecutado de un balazo en la nuca
El lugar en el que estaba el muerto es una amplia extensión de campo cercano a Las Palmeras y a unos cien metros del cruce con lo que sería la continuación de Uriburu.
A las 11 de la mañana de ayer un vecino de la zona oeste se metió por un camino intransitable con su bicicleta, atravesó senderos y cañaverales y cuando cruzó por un tramo de la calle Las Palmeras, casi en el límite entre el barrio Cabin 9 y Rosario, encontró sobre una mata de pastos secos el cuerpo de un hombre tirado boca abajo y con los brazos apoyados en la tierra. Las manos estaban ensangrentadas y de la nuca un hilo de sangre derivaba hacia un charco rojo y seco.
El vecino llamó al servicio 911 y el trámite del sorpresivo hallazgo fue trasladado al Comando Radioeléctrico de Pérez y a la comisaría 22ª. Al llegar la policía se encontró con la misma escena y no pudieron hallar a quien avisó.
El lugar en el que estaba el muerto es una amplia extensión de campo, con muy pocas casa alrededor, cercano a Las Palmeras, en inmediaciones de camino Cereseto y a unos cien metros del cruce con lo que sería la continuación de avenida Uriburu, en el límite del municipio.
A unos 50 metros hay una vivienda y allí fue la policía. Le preguntaron a una mujer que vive allí si había escuchado algo: un grito, un tiro. Nada. Lo mismo sucedió con vecinos de otras viviendas alejadas. Nadie advirtió nada en la noche.
Al arribar el médico forense comenzó con las primeras pericias. El fallecido no tendría más de 20 años y vestía ropa deportiva, era morocho y retacón. Una bala le había ingresado por la nuca y tenía un orificio de salida, que ocasionó pérdida de masa encefálica. El cuerpo mostraba tatuajes hechos a tinta china y distintos cortes de algún tiempo atrás ya cicatrizados en las piernas, las manos y el pecho. Un pesquisa arriesgó: “Son del tipo tumbero, de los que se hacen para ir a la enfermería o tomar contacto con el juez penal”.
Identidad. El lugar de pronto fue un hervidero; llegaron el médico forense, personal del gabinete criminalístico de la Policía De Investigaciones, de la comisaría 22ª y el fiscal en turno de la Unidad de Homicidios, Adrián Spelta, Cuando se comenzó a manipular el cuerpo la fiscalía ordenó secuestrar una réplica de una pistola metálica que era en concreto un encendedor. La duda de los investigadores era si esa arma falsa pudo haber sido usada para cometer algún delito. A las 12 del mediodía el cuerpo aún no presentaba un estado de rigor mortis.
Según una fuente del caso el cuerpo “se podía mover creemos que el homicidio pudo ser en la madrugada. Por la posición en que se encontró es muy probable que lo hubieran matado allí mismo” arriesgó el pesquisa.
Si bien no se estableció la identidad, desde la fiscalía se evaluaba si podría tratarse de una persona por las que solicitó el paradero y se trabajaba intensamente cotejando huellas dactilares.
Fuente: La Capital Digital
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