ROSARIO: INTENTÓ PRENDERSE FUEGO ANTE LA ORDEN DE DESALOJO
Un desocupado jefe de hogar amenazó ayer con prenderse fuego –y para eso llegó a rociar su cuerpo con nafta– ante la inminencia del desalojo judicial de la vivienda que habita, ubicada en La Broca 2896. El suspenso ante el desenlace de la dramática decisión se desarrolló ante la vista de un funcionario judicial, la policía, vecinos y periodistas. Mientras tanto, su mujer con una pequeña hija enferma lloraba sin consuelo en una habitación contigua. Al final, el desempleado desistió en su actitud suicida luego de obtener, por parte de la Justicia, una prórroga de tres días. Sin embargo, el hombre consideró que “no es un tiempo suficiente para poder conseguir un techo” y suplicó a las autoridades municipales y provinciales para que le ofrezcan una posible solución, entre ellas “algún plan social o un trabajo” que le permita acceder a un alquiler “o un lugar para vivir en forma transitoria”.
El hecho ocurrió alrededor de las 13 cuando se hizo presente el oficial de justicia con fuerzas de seguridad para hacer efectiva una orden de desalojo. Tanto el hombre –Daniel Julve, de 46 años–, como la dueña de la casa –Mónica Gázquez, de 45– ya habían tomado la decisión de prenderse fuego. Ambos esperaban desde la mañana el operativo y cuando las autoridades llegaron el hombre no dudó en rociarse de la cabeza a los pies con combustible. Mientras tanto, su mujer se encontraba en otra habitación de la vivienda con su pequeña de ocho años con un cuadro febril y en shock nervioso.
Así las cosas, después de una visita del médico forense, los representantes del Poder Judicial decidieron darle a la familia 72 horas más de tiempo.
Susana Bazán, integrante de la Asociación para la Protección de la Vivienda Única (Aprovu), explicó que la agrupación se enteró de la situación la semana pasada cuando desde el bloque de concejales del ARI tomaron conocimiento de lo que consideró “un drama social”.
“Lamentablemente con una orden de desalojo no podemos hacer mucho porque ya es un hecho consumado, pero al observar que se trataba de una cuestión humanitaria decidimos ayudar a esta gente”, contó la dirigente.
“Fuimos junto a ellos tanto a Promoción Comunitaria de la provincia como a Promoción Social de la Municipalidad y no obtuvimos una respuesta concreta, por lo que la familia entró en una desesperación muy grande y sumidos en una pozo depresivo estaban dispuestos a quemarse”, relató Bazán.
En tanto, luego de la tensión nerviosa, Daniel, más tranquilo, admitió: “Estaba dispuesto a todo por mi pequeña hija de ocho años que tiene una enfermedad congénita urinaria y no se merece vivir todo esto”.
“También tengo una hija de 18 años –continuó– y quizá con ella y mi mujer nos podríamos ir a vivir a cualquier caño, pero la más pequeña requiere un tratamiento, un techo digno para su salud”, dijo con angustia.
Daniel comentó que junto a su mujer trabajaban en el rubro gastronómico pero que desde hace años se quedaron sin empleo. “Ahora como rebusque hacemos viandas para fábricas”, agregó. “La vivienda la compramos hace nueve años y pagamos más del 35 por ciento”, aseguró el hombre.
“Como las cuotas eran en dólares y la casa estaba en sucesión, la situación derivó en la ejecución. Entregamos 10 mil dólares y pagábamos cuotas de 800, pero cayó un embargo de la antigua dueña. Allí nos enteramos que estaba en sucesión y que no había pagado. El dólar se fue por las nubes, tuvimos que demostrar la terceridad del dominio y el abogado que teníamos nos estafó. Mientras tanto, no nos quisieron pesificar las cuotas y acá estamos, casi en la calle”, se lamentó Daniel.
“Nos dicen que no te pueden vender una propiedad con una escritura en sucesión pero igual nadie nos da una respuesta. No sé lo que voy hacer en los próximos días porque en realidad necesito no 72 horas sino unos 15 días, estoy desesperado”, culminó el padre de familia.
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