ROSARIO: LOS DUEÑOS DE LOS BOLICHES SE REUNIERON CON FUNCIONARIOS
A pesar de la férrea oposición de los empresarios de la noche que rechazaron ayer la normativa que fija la cantidad de gente que puede ingresar a un boliche -conocida como Factor Ocupacional- la Municipalidad lanzará este fin de semana severos operativos de control para hacerla cumplir. Los empresarios le plantearon ayer al secretario de Gobierno Juan Carlos Zabalza, que muchas veces es “antieconómica” cumplirla a rajatabla, pero desde la intendencia se oponen a reverla por el momento.
Zabalza les adelantó a los empresarios que hoy mismo “los inspectores saldrán a controlar la cantidad de gente, para hacer cumplir la ordenanza”. Y si bien reconoció que “no tenemos problemas en discutir el tema con los distintos bloques del Concejo, y estudiar la modificación de las normas a futuro. Pero -remarcó- por ahora haremos un control a fondo del factor ocupacional que va a tener que respetarse”. En este sentido aseguró que “en 15 días se habrán controlado todos los locales”.
Zabalza confirmó a Rosario/12 que “el factor ocupacional es el punto más violado de la normativa que rige las discos y los bares. Y a nuestro entender es uno los factores de riesgo más importantes que tenemos porque cuando un lugar hay amplitud de movimientos y hay medidas de emergencias es muy difícil que pase algo, pero si hay sobreexceso de gente todo se complica”.
Por su parte el abogado de la Cámara de Confiterías Bailables, Gustavo Feldman planteó que “las cuestiones de seguridad deben pasar por el control estricto de la no tergiversación del rubro por el que fueron habilitados”. Y si bien compartió “los controles municipales porque
la normativa vigente es buena”, advirtió que es “irreal en algunos puntos. Por ejemplo -agregó- está desfasada en el cálculo del factor ocupacional para las confiterías bailables, que hoy es equivocado.
Y explicó que “el cálculo debería hacerse en base a la accesibilidad de la entrada y la salida del local y de las entradas y salidas de emergencias, y no en base a la superficie. Porque podría haber un local grande como una cancha de fútbol, y una puerta pequeña que tendría un factor ocupacional alto, pero habría un factor de riesgo altísmo. Esto hay que modificarlo”.
En tanto entre el medio centenar de empresarios presentes, algunos alzaron la voz para hacer escuchar su queja. Juan Cabrera, más conocido como el Indio, dueño del Bar La Rosa y de Willie Dixon -el boliche con espectáculos de rock en vivo que convoca más gente por estos tiempos- habló con este diario. El Indio explicó que “el número de personas que pueden ingresar a Dixon, es de 613, y si bien no quiero ir en contra de la normativa, digo que es antieconómico. Para nosotros es complicadísimo obtener rédito, y yo como todos tengo un negocio para ganar plata” disparó Cabrera, quien aclaró que si bien no se quejaba porque “ya estaban cuando abrí, sería importante replantear el factor ocupacional porque para ni para ni, ni para la mayoría es redituable”.
Y explicó que “en Dixon caben tranquilamente entre 1.200 y 1.500 personas, y nos obligan a funcionar con 600 personas. Y con esa cantidad de gente trajimos shows internacionales como el de Tony Coleman, y los caché no bajan de entre 7 y 8 mil pesos más los gastos de la banda. Para pagar este show tenés que cobrar una entrada media con lo que no alcanzás ni para los gastos”.
-¿Que piensa sobre lo que pasó en el boliche República Cromagnon?-preguntó Rosario/12
-En mi caso Dixon fue habilitado pura y exclusivamente para traer bandas en vivo, y para habilitarlo cumplimos todas las pautas sobre todo la seguridad. Por eso pienso que lo que pasó en Once, por lo que pude ver por la prensa es que había falencias que en mi caso no las tengo, porque colocamos paneles acústicos y de seguridad en las paredes y en el techo. Por lo pude ver en el techo en Cromagnon era de plástico, algo que realmente no esta en ninguna normativa.
-¿Alguna vez prendieron una bengala dentro de Dixon?
-Sí, pasó. Pero tratamos de controlarlo con cacheos, no solo para la pirotecnia, sino para ver si hay alguien armado por ejemplo. Para eso tenemos personal de seguridad, pero pasan igual. No sé como se las arreglan pero pasan. En nuestro local hubo un par de casos de bengalas pero rebotaron contra el techo porque son paneles de seguridad. Lo que pasó en Once es que se quemó la media sombra.
En igual sentido se expresaron los propietarios de García Bar, que tiene espectáculos de rock en vivo ubicado en Pichincha. “Estamos habilitados para 250 personas, que para nosotros es antieconómico porque bien podrían entrar 350 personas.
-¿Trabajan entonces con más cantidad de gente que la habilitada para tener más ingresos?
-Y sí, la mayoría de los bares y boliches lo hacen para no perder. Sin embargo nosotros somos los más conscientes que tenemos que cuidar a nuestros clientes, que son jóvenes y no tanto y no tenemos la intención de que pase nada” contestaron a dúo Rogelio Santoni y Carlos Melliano, dueños de García Bar.
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