ROSARIO NO ZAFA DE LAS CENIZAS POR LA QUEMA DE ISLAS
Los incendios de pastizales producidos en las islas victorienses del Paraná volvieron a molestar ayer a la ciudad y provocaron más de un dolor de cabeza. Se sabe que el sector en cuestión se ubica mucho más cerca de Rosario que de Entre Ríos y, con viento a favor, los resabios de las quemas se hacen notar.
La desagradable sorpresa tomó los mismos ribetes que la noche del pasado viernes cuando incluso el humo y las cenizas hicieron suponer que se estaba produciendo un incendio en la ciudad. Nada más lejos de la realidad.
Rosario despertó ayer enmarcada por partículas volátiles que se vieron en las calles, sobre los autos estacionados e incluso entraron en las viviendas desorientando a quien se fue a dormir y dejó alguna ventana abierta.
“Me levanté a lavar ropa y descubrí que la pileta del lavadero estaba manchada de color negro”, dijo Lidia desde un octavo piso en el centro de Rosario. El polvillo ingresó por una ventana que da hacia el oeste y no sólo se depositó allí. Quedó desperdigado por todos lados.
“Al principio supuse que uno de mis hijos había estado haciendo algún experimento raro, hasta que me dí cuenta que eran cenizas”, confesó la mujer.
En tanto, el director de Defensa Civil de la Municipalidad, Marcos Escajadillo, ratificó el inconveniente. “Estamos peleando desde temprano”, sostuvo aun reconociendo que había malestar entre la población que llamó al número gratuito de la repartición (103). Cuando el funcionario fue consultado por La Capital volvía del mirador del Monumento Nacional a la Bandera desde donde, cerca de las 16, todavía se divisaban claramente diversos focos ígneos. El más voluminoso estaba a un costado, hacia el norte, de la traza del puente Rosario-Victoria. Y los otros dos frente al Monumento.
Si bien la visibilidad sobre la conexión vial no fue afectada, cerca de las 15.30 pudo verse “mucho humo hacia el noreste y a unos 3.000 metros del camino”, dijeron desde las oficinas de la empresa Puentes del Litoral.
Escajadillo contó su experiencia. Pasado el mediodía estaba trabajando en un gran almuerzo que se desarrollaba en el Predio Ferial del Parque Independencia cuando pudo observarse que caían cenizas por todos lados. “Han de ser del asado”, supuso el responsable de Defensa Civil en coincidencia con gran parte del público al que le incomodaba comer al aire libre y en la pista central.
Luego, en la intersección de avenida Pellegrini y bulevar Oroño, el espectáculo era más llamativo todavía. La gente se mostraba asombrada por las nubes de humo que tapaban el cielo y se lamentaba porque “el lindo día de sol” se estaba arruinando.
Lo cierto es que el viento jugó en contra. Ayer sopló del cuadrante este y llegó a haber ráfagas de hasta 50 kilómetros de velocidad horaria. Al menos así lo indicó el registro de las 11.10 obtenido en la estación local del Servicio Meteorológico Nacional. La potencia se empezó a evidenciar cerca de las 10, con 32 kilómetros.
No pocos rosarinos se vieron obligados a volver a lavar la ropa que se manchó de “un tizne negro”, dijeron. Y no faltaron las personas que hasta tuvieron que concurrir a un oftalmólogo, como el caso de un taxista que, tal como le contó a este diario, sentía una aguda molestia en sus ojos y perdió una prometedora jornada laboral.
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