ROSARIO: PARANOIA POR INSEGURIDAD CASI TERMINA EN TRAGEDIA
Fue un tiroteo de película, que terminó sin desgracias sólo por causa del azar. De un lado, un comisario mayor retirado que disparó parapetado en una esquina del barrio Tiro Suizo, anteanoche, contra tres policías de la comisaría 15ª que, vestidos de civil y en un auto sin identificación policial, investigaban una denuncia por un intento de asalto. La balacera terminó con el jubilado herido de un tiro en el mentón, aunque tuvo suerte: al parecer, la pólvora estaba vencida. Lo detuvieron cuando llegó a atenderse al hospital Roque Sáenz Peña, mientras que uno de sus hijos también fue apresado un rato después en su casa cercana al lugar del tiroteo y quedó acusado de dispararle con una escopeta al mismo trío de policías que se tiroteó con su padre. Otro hijo del comisario salvó su vida de milagro una semana atrás al ser baleado en el pecho dentro de su cíber, cuando resistió un asalto y ésa fue la razón esgrimida por el oficial retirado para dispararle a los policías. Los dos detenidos iban a ser indagados anoche por el juez de Instrucción Juan José Pazos, aunque se presumía que hoy podrían recuperar la libertad, habida cuenta de que no poseen antecedentes penales.
El hecho ocurrió poco antes de las diez de la noche en Corrientes y Gutiérrez, como consecuencia de una denuncia de un intento de robo ocurrido un rato antes: según dijo un hombre de 53 años en la comisaría 15ª, iba en su Fiat Uno con vidrios polarizados por Benito Juárez y Corrientes cuando un hombre le salió al paso y le mostró una pistola que tenía en la cintura, en lo que interpretó como una tentativa de asalto que superó acelerando, sostuvo un vocero de la UR II.
Más tarde, el mismo denunciante llamó a la seccional para avisar que este mismo hombre estaba vestido con una gorrita y parecía estar armado frente a una verdulería ubicada en el mismo lugar del supuesto intento de robo, según la misma fuente.
En un Ford Sierra que no tiene identificación policial, el jefe de la seccional 15ª, Jorge Acosta, y su subjefe, Claudio Peralta, marcharon conducidos por el chofer de la comisaría hacia esa zona, dijo otro vocero policial. “Dieron una vuelta, hablaron con los vecinos y no vieron a nadie. Siguieron patrullando y marchaban por Gutiérrez al este cuando, antes de llegar a Corrientes, desde la vereda sur, vieron a un hombre con una escopeta recortada en la mano”, dijo esta fuente de la UR II.
De acuerdo con este relato, los policías bajaron con las armas en la mano y recibieron un escopetazo como saludo, por lo cual repelieron la agresión, mientras el autor del disparo inicial se perdía en la oscuridad. “Entonces, vieron que por Corrientes en dirección norte corría un hombre que se parapetó en la esquina, en una construcción que está un poco retirada de la línea de edificación, que empezó a dispararles”, sostuvo este portavoz policial.
Ahí se reinició el tiroteo que sólo acabó cuando el atrincherado cesó con sus disparos y escapó. Mientras los móviles policiales convergían sobre la zona para intentar atrapar a los maleantes, al Sáenz Peña ingresaba con un tiro en el mentón Roberto González, de 55 años y comisario mayor retirado de la policía provincial, quien dijo haberse jubilado como subjefe de la Unidad Regional IX de General Obligado, con sede en Reconquista.
CONFUSIÓN QUE CASI RESULTA FATAL
“Dijo que se había tiroteado en Gutiérrez y Corrientes con tres hombres armados que se habían bajado de un Ford Sierra, por lo cual se comenzó a determinar lo que había ocurrido”, señaló un vocero del sumario, que añadió: “Tuvo suerte porque se ve que la pólvora del proyectil estaba vencida y se detuvo apenas traspasó la piel”.
Ahí los policías comenzaron a determinar una probable hipótesis para la confusión que por poco no termina en una tragedia: en la noche del jueves de la semana pasada, Javier González, un hijo de 19 años del oficial retirado, quien atendía el cíber que funciona en la casa de familia de Olegario V. Andrade al 1400, fue baleado en el pecho por uno de los tres ladrones que ingresaron al lugar. El tiro, de manera misteriosa –tal vez porque también la pólvora estaba húmeda–, rebotó en el pecho del pibe, al que sólo le quedó un moretón como recuerdo.
Según alegó el comisario jubilado, como él comenzó a investigar quiénes podrían haber sido los ladrones que balearon a su hijo, los ladrones se enteraron y amenazaron a su familia. “Por eso estaba armado a la espera de algún ataque en un estado de paranoia”, interpretó un vocero del caso.
Una vez que determinaron quién había intercambiado plomos con los policías de la comisaría 15ª, en la casa de Andrade al 1400 fue detenido otro hijo del oficial jubilado, identificado como Gustavo González, de 36 años. De la vivienda secuestraron una escopeta recortada calibre 12, al parecer la usada para dispararle al trío de efectivos de la seccional de Tiro Suizo, y una pistola nueve milímetros, sobre la cual no está claro que haya sido empleada por el apresado.
LA PISTOLA CON PAPELES VENCIDOS
En tanto, al comisario retirado le secuestraron una pistola 11.25 de su propiedad, aunque con los permisos de tenencia y portación vencidos. Cuatro cartuchos vacíos correspondientes a esta arma fueron incautados en el lugar del tiroteo. Se corresponderían con los cuatro impactos que quedaron en una pared de la cuadra, en la zona donde estaban parapetados los policías de la seccional 15ª.
La causa está en manos del juez Pazos, quien ordenó que el sumario fuera confeccionado por la División Judiciales. Un vocero del caso explicó que el magistrado los iba a indagar anoche por resistencia calificada a la autoridad y portación de arma de guerra. “Como no tienen antecedentes, es probable que mañana (por hoy) recuperen la libertad”, cerró esta fuente policial.
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