ROSARIO: PROCESARON A UN HOMBRE POR VIOLAR A UNA BEBA DE NUEVE MESES Y ASESINARLA
Dos testigos aseguraron haber visto a Víctor Abel Gómez, de 41 años, con un bebé en brazos merodeando por un descampado de Mendoza y Pérez Bulnes, en el extremo oeste de Rosario. El hombre andaba con la criatura llorando en sus brazos, de aquí para allá en busca de un taxi porque según les dijo quería llevarla con la mamá. Pero pocas horas después se descubrió un crimen horrible: la nena apareció entre unos pastizales del mismo predio asesinada de un golpe en la cabeza y con signos de haber sido violada anal y vaginalmente. En base a esos testimonios y otros indicios fuertes como manchas de semen halladas entre las ropas del imputado, el juez de instrucción Nº3 Luis María Caterina lo procesó como autor de homicidio calificado críminis causa, es decir que mató para ocultar otros delitos, como abuso sexual con acceso carnal y privación ilegal de la libertad.
El sórdido hecho ocurrió el 28 de enero pasado. En aquella época, Gómez, al que le dicen Pollo, vivía como ocupa en uno de los subsuelos de una obra en construcción abandonada en Ayacucho y Mendoza, en pleno barrio Martin. En ese mismo lugar habitaban Claudio Jesús Alvarez y Natalia Paola Coronel, con su beba Milagros Rocío, de 9 meses. Cuando despertaron esa mañana, Alvarez y Coronel advirtieron que la criatura había desaparecido de su lado. Los tres vivían en condiciones muy precarias y dormían sobre colchones en el piso.
Enseguida, los jóvenes comprobaron que Gómez tampoco estaba en el lugar que solía ocupar en el viejo esqueleto del edificio que está en la ochava sudoeste, en diagonal al predio de la Yerbatera Martin. Claudio, Paula y la bebé habían llegado unos meses antes. La parejita, según declararon fuentes de la investigación, se ganaba la vida como artistas callejeros, haciendo malabares en la calle y concurrían a un centro municipal, donde recibían ayuda para la mantención de Milagros.
Al comprobar que la nena no estaba en ningún rincón de la estructura de cemento, Claudio y Paola hicieron la denuncia en la seccional 1ª. Horas después Gómez apareció por el edificio. Negó saber dónde estaba la bebé. El imputado en su momento declaró que se levantó a las 6 de la mañana y que vio a la nena durmiendo junto a sus padres, pero que salió y al volver la pequeña no estaba. Los efectivos de la 1ª rastrearon cada centímetro de la tapera de hormigón, incluido el hueco del ascensor con la ayuda de Bomberos Zapadores que aportaron reflectores para iluminar.
Pasaron varias horas sin que se supiera nada de Milagros. Los papás en un momento llegaron a estar sospechados. Pero alrededor de las dos de la tarde, el misterio se develó cuando unos pibes que jugaban a la pelota en un terreno de Mendoza y Pérez Bulnes hallaron el cuerpito. Los investigadores policiales no tardaron en comprobar que se trató de un crimen atroz. Según la autopsia, “la nena presentaba signos de sometimiento físico y sexual, con estallido de vagina, estableciéndose una comunicación rectal”, describieron los médicos que la examinaron. A esto se agrega “fractura de cráneo compatible con una realizada con elemento contundente”.
En su indagatoria en Tribunales, Pollo negó haber hecho semejante cosa. Pero el juez Caterina, que estuvo a cargo de la instrucción de la causa, probó con grado de probabilidad la presunta responsabilidad del hombre en el crimen. “El imputado era la única persona que vivía en el mismo lugar que los padres y la nena, un sitio al que no acostumbraban a ingresar otras personas. Y tenía acceso al sector donde la menor dormía y podría haberla retirado”, explicó el juez en sus argumentos.
Durante el proceso, dos testigos declararon haberlo visto con la nena en brazos en el predio donde finalmente apareció tirado el cuerpo. Silvio G. “realizó un largo relato sobre las andanzas del imputado con un bebé a upa, requiriendo a un grupo de taxistas que lo llevaran con la madre de la bebé”. Otra persona que declaró en el expediente fue un custodio de la empresa Jugos Asunción, que describió la misma situación. A esto se suman los rastros de esperma y plasma seminal en el pantalón del imputado, que “fueron secuestrados a pocas horas de ocurrido el hecho”.
Para Caterina, en el expediente “se han reunido elementos suficientes para el dictado del juicio de probabilidad” como para dictar el procesamiento de Gómez por un delito tan grave que en caso de firmarse sentencia podría ser de prisión perpetua. El fallo no está firme, porque la defensa de Gómez puede apelar ante la Cámara Penal.
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