ROSARIO RECICLADA: EL MONSTRUO DE LA BASURA
El cuerpo del Xeñor Chapita está hecho con trozos de hojalata, caños de silenciador, y engranajes de bicicletas. Su cara, alguna vez la parrilla de un ventilador, se dobló para armar un cilindro del que cuelga un par de ojos fuera de órbita. El pelo, crespo y opaco, es de virulana. El Xeñor Chapita es una escultura con el tamaño de un hombre real, creada por el artista plástico Chachi Verona. Está íntegramente construido con deshechos de metal y forma parte del proyecto Monstruos de la Basura, elaborado por el Consejo de niños y niñas de zona oeste. Ayer al mediodía, la escultura fue emplazada en el local del Banco municipal del Centro de Distrito Oeste Felipe Moré (avenida Perón 4602). Por esa razón, se celebró un acto con la presencia de funcionarios municipales, y niños y niñas de los consejos.
Esa actividad es parte de dos años de un trabajo que finalizó en noviembre del año pasado. En ese lapso, los niños y niñas del Consejo del Distrito Oeste elaboraron un proyecto en relación a la temática de la basura. Se trata de una preocupación por la cantidad de basura en la zona, y por la falta de espacios verdes que esa acumulación acarrea. La pregunta, entonces, se repetía una y otra vez entre los chicos: ¿dónde jugar en un lugar tapado por la basura?
Así lo explicó Leandra Bonofiglio, coordinadora del proyecto Ciudad de los Niños, del cual dependen los seis Consejos de Niños que funcionan en Rosario. “Los chicos no sólo pensaron la basura como estorbo, sino que también dijeron que la basura ayuda a la gente que no tiene trabajo”, indicó. “Hay gente que busca, que pide, que cirujea. La palabra «cirujeo» nos les gustó demasiado y a partir de allí fue posible discutir sobre si las palabras suenan de manera fea, o si son las situaciones que nombran las que nos asustan, nos interpelan”, agregó.
Carolina Dei Cas y Enrique Nicolas fueron los coordinadores del Consejo de Niños del distrito oeste a cargo del proyecto. Ellos explicaron que la aparición de la idea de “monstruos” ligados a la basura tiene su punto de confluencia en el arte, “aunque suene extraño”. “Los chicos estuvieron trabajando sobre obras del artista rosarino Antonio Berni, que construyó monstruos con deshechos. Así, encontró una forma de comunicar, buscando la belleza en aquello que es considerado horrible, como la basura”, sostuvieron.
Además, dijeron que “los chicos hablaron de los miedos y las cosas que los horrorizan y surgieron los monstruos de basura que muestran y advierten sobre la realidad de la basura en la ciudad”. “A partir de todo este torrente de ideas, también se les ocurrieron cosas como que la televisión produce deshechos tóxicos, tanto como las mentiras de ciertos políticos y algunos adultos, o la pobreza. O sea que, finalmente, la basura dejó de ser una cosa material para convertirse en un concepto mucho más abarcativo, que les sirvió para pensar su ciudad y su tiempo”, reflexionaron.
Un monstruo de basura como el que realizó Verona fue instalado el sábado pasado en El Jardín de los Niños. Se trata de una escultura realizada por Mabel Temporelli como parte del mismo proyecto, hecha con materiales de desechos plásticos. Así lo apuntó Brian Ballinari, de 13 años, uno de los integrantes del consejo. Además, dijo que le pareció muy bien la posibilidad de trabajar con Berni y descubrir la obra del artista y a través de él, a otros artistas de Rosario, como Chachi o Temporelli.
Por otra parte, los chicos y chicas realizaron historias y dibujos, que se publicarán como libro dentro de dos meses, y que serán entregados en escuelas y centro educativos. Además, ese trabajo se dará a conocer en el nuevo congresito de la lengua que se realizará este año, retomando líneas de trabajo que fueron propuestas en el congreso anterior, en 2004, en consonancia con el Congreso Internacional de la Lengua Española.
La ciudad cuenta con seis Consejos de Niños que funcionan actualmente en cada uno de los distritos descentralizados. También llamados “fábricas de ideas”, están conformados por niños y niñas de 10 a 14 años que se reúnen sistemáticamente los sábados por la mañana, durante dos ciclos lectivos. Integran cada consejo aproximadamente 30 niños elegidos en las diferentes escuelas públicas, privadas, especiales y confesionales. También, en instituciones no gubernamentales de cada distrito, como iglesias y bibliotecas populares.
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