ROSARIO: RECLAMAN JUSTICIA POR EL CASO DE UN PIBE BALEADO POR UN SUBOFICIAL
A más de nueve meses de que el joven Ezequiel Juárez fuera baleado por un efectivo de Prefectura Naval, presuntamente al salir en defensa de su hijo en medio de una pelea, el juez Correccional que investiga el suceso todavía no se pronunció sobre el incidente. Ante ello, la madre del chico atacado reclamó “que se haga Justicia” y su abogado adelantó que pedirán que el uniformado pague una indemnización por los daños causados al menor. El caso llegó a los Tribunales con el sumario labrado por la comisaría 11ª. Allí se indicaba que el muchacho había sufrido sólo lesiones leves, a pesar de que el balazo disparado por el uniformado le atravesó la espalda y de milagro no afectó ningún órgano de su cuerpo.
La vida de Ezequiel, de 17 años, cambió desde que fue atacado por el suboficial de Prefectura Marcelo Santana, el 24 de junio pasado, en la esquina de Cucha Cucha y Gutiérrez, en la zona sur de la ciudad. Ya no puede jugar más al fútbol en el club barrial Arijón porque los dolores en la espalda no le permiten moverse con comodidad. “Lo tenemos que llevar a un médico clínico porque (a raíz del disparo) se le agrandó la espalda”, contó la madre de Ezequiel en su casa del barrio Municipal. También afectó su conducta y el miedo invadió su vida cotidiana. Desde aquel día teme encontrarse con su agresor mientras camina por las calles de la barriada para visitar a su novia. Es que Santana vive a pocas cuadras del domicilio de Ezequiel -un Fonavi de Alice y Lamadrid-, aunque en este tiempo no se topó con el muchacho. “Lo atendió un psicólogo porque tenía miedo de que el hombre tomara algún tipo de represalia porque nosotros le iniciamos el juicio”, contó Claudia.
El infortunio no doblegó a Ezequiel, quien continuó en la escuela técnica “5 de Agosto”, donde cursa el tercer año del polimodal. “Se llevó la mayoría de las materias. Después aprobó casi todas, y le quedaron dos previas”, recordó Claudia.
El incidente ocurrió el viernes 24 de junio pasado, en Cucha Cucha y Gutiérrez. Ezequiel advirtió que dos pibes se peleaban en aquella esquina y, según declaró en sede judicial, decidió intervenir para impedir la gresca porque uno de ellos era un amigo suyo. Entonces, el joven separó a los contendientes y se llevó a su amigo “para que no hubiera más problemas”, contó el mismo Ezequiel a La Capital.
Cuando los dos muchachos llegaron a Abanderado Grandoli y Gutiérrez, apareció un hombre en un Jeep. Esa persona era Marcelo Santana. Según lo que el adolescente comentó a este diario, el efectivo de Prefectura se bajó con un arma en la cintura. “Me preguntó si le había pegado al hijo. Le contesté que yo sólo los había separado. Entonces me dijo que me diera vuelta. Como me negué, me agarró de un brazo, me apoyó el arma y disparó”, contó el muchacho. La bala le atravesó por completo la espalda, pero no le afectó ningún órgano vital.
“Un accidente”
Los investigadores judiciales determinaron que el arma con la que Santana disparó no era la reglamentaria que entrega Prefectura a sus efectivos. “Le tiró con un revólver calibre 22 y todavía no sabemos si tenía permiso para portarla”, dijo Mario Navas, patrocinante de los Juárez. Sin embargo, Santana adujo que fue un accidente. “Declaró que se le escapó el tiro”, coincidieron Claudia y el abogado.
El caso comenzó a ser investigado por el juez Correccional Nº5, Eduardo Costa, como un accidente. Pero luego de tomarle declaración al joven consideró que podía tratarse de algo mucho más grave. Por eso le pidió a la fiscal de turno, María Eugenia Iribarren, que estudiara el caso y emitiera su opinión.
En julio pasado, Iribarren consideró que el expediente debía pasar a un juzgado de Instrucción (que entiende en delitos graves) e investigarse como un presunto intento de homicidio. En su dictamen, la funcionaria también solicitó que el caso se desdoblara y, además de la cuestión de la agresión física contra Juárez, se determine si el personal de la comisaría 11ª incurrió en alguna falta al no tomarle declaración al chico atacado cuando llegó a la seccional con la herida sangrando. “Me dijeron que no podían tomarme la denuncia porque era menor”, había dicho el chico a este diario.
Recién pudo hacerlo al día siguiente, junto a su padre, cuando ya lo habían atendido en el hospital Roque Sáenz Peña. Poco después del suceso, el juez Costa, según contó Navas, se “declaró incompetente” y giró el expediente al juzgado Correccional Nº2, a cargo de Juan José Alarcón, a raíz de que en este tribunal Santana tenía abierta una causa anterior. “Costa sólo les tomó declaración a la víctima y al imputado, pero no caratuló el caso”, señaló Navas.
Desde entonces, el juez Alarcón tiene la causa en sus manos, pero todavía no se pronunció, aunque Navas solicitó que “se recalifique (el hecho) como tentativa de homicidio”. El letrado que representa a los Juárez atribuyó la demora a la “morosidad” en que incurre el Poder Judicial por la gran cantidad de casos que deber resolver cada juzgado.
Además, los padres de Ezequiel planean demandar al efectivo de Prefectura “por daño real y moral” una vez que la Justicia se expida sobre su responsabilidad en el episodio. “Vamos a pedir una indemnización porque el chico sufrió un daño psicológico”, indicó el abogado.
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