ROSARIO: ROBARON 23 TONELADAS DE FERTILIZANTE
Un grupo comando, que habría estado integrado por entre cinco y siete personas, robó en la madrugada de ayer unas 23 toneladas de fertilizantes de un predio que pertenece a Terminal Puerto Rosario, en avenida Circunvalación y Jorge Newbery, pero que actualmente está siendo utilizado como depósito por la empresa Petrobras Energía, que se dedica a la producción de este tipo de insumos. Los ladrones estuvieron más de tres horas en la planta, donde cargaron con una pala mecánica –que llevaron consigo– la mercadería en dos camiones con acoplado. El valor de lo sustraído superaría los 10 mil dólares y, según la Brigada de Investigaciones –que interviene en el caso junto con personal de la subcomisaría 21ª– es el primer robo de fertilizantes a gran escala que se produce en la zona, donde luego se insertaría la mercadería a granel o en bolsas, debido a que, en comparación, son más baratos que los herbicidas. Los dos guardias que custodiaban el lugar permanecieron en principio demorados, luego de que en sus respectivas declaraciones cayeran en contradicciones que despertaron algunas sospechas en la policía. Por esa razón, el juez de Instrucción Juan José Pazos ordenó, por la noche, que quedaron en condición de detenidos, imputados de estafa, delito bajo cuya acusación serán indagados esta mañana.
A las 23 de anteanoche, un viento frío golpeaba sin desgano y corría del cielo los oscuros nubarrones que cubrían la ciudad. Quizá espantados por la baja temperatura, los guardias que custodiaban los enormes galpones de Terminal Puerto Rosario dijeron haber estado charlando dentro de la garita que está junto al portón de ingreso. A unos pocos metros de allí, uno de los ladrones rompió con una tenaza el alambrado perimetral, corrió la mediasombra e ingresó a la planta, según reconstruyó un vocero policial. Otro asaltante habría usado el mismo método para entrar por la parte trasera. En pocos segundos ambos aparecieron en la garita, donde, “muy bien armados” redujeron a los custodios, a quienes dejaron inmovilizados en el suelo, maniatados con unas sogas, según el testimonio de los propios vigiladores.
Unos minutos después, los guardias dijeron haber escuchado ruidos de camiones y que el portón de entrada se abría de par en par. De acuerdo con la policía, los ladrones habrían ingresado dos camiones con acoplado y una pala mecánica, que utilizaron para cargar en los rodados los fertilizantes a granel que se encontraban en el primer galpón. En base a este cálculo, las fuentes de la investigación señalaron que habrían participado del robo entre cinco o siete personas.
Los ladrones tardaron unas dos horas y media en cargar las 23 toneladas de cuatro tipo de fertilizantes que se hallaban en ese momento en la planta de Petrobras. Estaba previsto que hoy por la mañana fueran cargados por los dos camiones que esperaban desde un rato antes del robo en el playón del predio.
Cuando los ladrones estaban terminando su trabajo, uno de los dos hombres que tenían reducidos a los guardias disparó su escopeta y la perdigonada rozó la pierna de uno de los agentes, según el testimonio de los vigiladores. No se sabía hasta anoche si la razón del disparo fue una intimidación o bien se le escapó un tiro a uno de los ladrones.
Antes de irse, los asaltantes interrogaron a los dos guardias y les pidieron que les dieran una serie de datos personales, como nombre y apellido, domicilio, teléfono, y los de sus familiares más cercanos, según el relato que hicieron los custodios, y luego chequearon la información que les habían dado los empleados de seguridad con unos registros que encontraron en el puesto. Por eso, los guardias –según informó un vocero policial ayer al mediodía, cuando las sospechas aún no se habían manifestado– estaban en un estado de shock muy grande, ya que dijeron temer sufrir ellos o sus familiares algún tipo de amenaza o intimidación.
Un investigador consideró que, por este motivo, los agentes de seguridad privada pudieron haber entrado en contradicciones en sus respectivas declaraciones, algo que motivó que quedaran demorados en la subcomisaría 21ª. Otra fuente de la pesquisa describía al mediodía que los testimonios “son algo extraños” y que despertaron algunas sospechas que conducirían a la posibilidad de una “entregada”.
Es por esta razón –y por contradicciones entre los relatos de los vigiladores con los de los camioneros que aguardaban en las afueras– que, anoche, el juez Pazos ordenó que los vigiladores continuasen detenidos hasta ser indagados bajo la figura de estafa hoy por la mañana. Una fuente policial los identificó como Cristian F., de 25 años y empleado de Petrobras, y Luis C., un peruano de 47 años contratado por Terminal Puerto Rosario.
Aunque la policía no tenía hasta anoche alguna pista firme sobre el paradero del botín, la hipótesis más probable era que la mercadería iba a ser insertada en el mercado agropecuario en bolsas o a granel. “Este tipo de insumos es muy fácil y rápido de colocar”, advirtió un detective, que informó que durante la tarde de ayer se habían investigado depósitos en localidades cercanas a Rosario, aunque sin resultado.
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