ROSARIO: TAXISTAS SE ADJUDICAN UNA PARADA
Cuando Gustavo Beatriz intentó levantar un pasajero con su taxi en la parada de la Terminal de Omnibus, jamás imaginó que terminaría envuelto en una pelea. Un grupo de tacheros que habitualmente para en ese lugar lo increpó, golpeó su auto y uno hasta le dio una trompada. El episodio puso una vez más sobre el tapete un secreto a voces: las esquinas de Santa Fe y Cafferata tienen dueño y trabajar allí, como en otros sitios del centro, no es fácil si el chofer no es habitué del lugar.
En la Terminal, unos 60 tacheros que integran la Cooperativa de Trabajadores de Taxis Mariano Moreno Limitada se adjudican la exclusividad del servicio. Dicen tener un “derecho adquirido” por más que desde el municipio se destaque que todas las paradas de Rosario “son libres”. Como contrapartida, el presidente de la cooperativa, Pedro Ruggeri, señaló: “Hace más de 20 años que trabajo en la Terminal y hay compañeros que están desde hace más de 40. Es como si fuésemos los dueños”.
La trifulca que tuvo como víctima a Beatriz ocurrió anteayer y hasta fue filmada por un equipo de televisión que se encontraba casualmente en el lugar para entrevistar a la secretaria de Servicios Públicos, Clara García.
Ahora, la Dirección de Transporte del municipio investiga el hecho y desde la cooperativa con “derechos adquiridos” sobre las paradas de la Terminal intentan explicar algo que a todas luces resulta inexplicable.
-Ruggeri, ¿sólo los que integran la cooperativa pueden trabajar en las paradas de la Terminal?
-Estamos peleando porque no nos quieren dar la autoridad, no nos quieren dar ninguna clase de poder. Cuando haya licitación vamos a estar allí peleando.
-Pero ahora no hay ninguna licitación en juego.
-Nosotros pagábamos un canon de 4.500 dólares mensuales durante el uno a uno.
-Pero eso quedó sin efecto hace varios años, ¿por qué siguen llevando el logo de la cooperativa en la puerta de los autos y para qué funcionan como tal?
-Tenemos la autorización del municipio para tener el logo y nos juntamos para pelear lo de la Terminal.
-A ustedes se los acusa de ser una mafia y de echar a todo aquel taxista que no es de la cooperativa.
-Si fuéramos una mafia estaríamos presos. Esto es libre, pero tenemos un derecho adquirido, yo hace 20 años que estoy acá y otros trabajan desde hace 40, es como si fuésemos los dueños. Cuando no hay autos entra cualquiera, el tema es cuando nos amontonamos todos, ahí empieza la pelea.
-Entonces, si yo mañana estaciono mi taxi acá, ustedes me echan.
-No, a vos no porque sos mujer.
-¿Y si fuera varón?
-Y, ahí sí.
Al momento de trabajar como taxista, la cuestión de género parece ser determinante en la Terminal. Y si no que lo cuente Beatriz, quien dijo haber sido “patoteado” por integrantes de la cooperativa.
El tachero le contó a La Capital que cuando llegó a la Terminal vio que de un taxi bajaban a una familia humilde y que él la cargó. Lo que no esperaba era que quien había hecho descender a los pasajeros le iba a reprochar su actitud. “Le expliqué que él acababa de negarse a hacer el viaje y me empezó a gritar que era de esa esquina, que paraba allí desde hacía años y otro vino de atrás y me apretó. Me cerró mal la puerta y me pegó una trompada”, indicó.
El director de Transporte, Ignacio Iñíguez, informó que el descargo de Beatriz no será el único que requerirá la repartición. “Habría cuatro taxistas más implicados en este episodio”, remarcó el funcionario.
Según Iñíguez, la única restricción que el municipio avala en las paradas es la cantidad de vehículos que pueden estacionar.
Desde el Sindicato de Peones de Taxis, Horacio Boix, reconoció que la parada de la Terminal hace tiempo que “se hereda”. No obstante, remarcó que “no corresponde” que alguien se adueñe de una esquina específica para trabajar. “La parada debe ser libre, esto no sólo pasa en la Terminal sino también en el microcentro, y debe terminar porque lo único que conseguimos es el desprestigio frente al usuario”, disparó.
Tras escuchar los descargos, el municipio analizará la situación de los taxistas y aplicará las sanciones correspondientes. Así lo afirmó Iñíguez, quien explicó que si el vehículo tiene habilitación, la pena por agresión cae sobre el chofer e implica como mínimo una suspensión de 15 días. Pero si el vehículo no tiene habilitación se penará también al titular, a quien podría hasta caducársele la licencia, según la gravedad de la falta.
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