ROSARIO: TERCER MOTÍN EN UN MES EN LA SECCIONAL 30ª
La negativa de la esposa de un detenido de la comisaría 30ª a retirarse del lugar tras el horario de visita ocasionó que más de una treintena de policías rodearan la seccional, ubicada en la zona norte de la ciudad, y que una dotación de Bomberos Zapadores hiciera guardia en la puerta ante la posibilidad de un motín por parte de los 25 alojados en el lugar.
Ayer fue día de visitas en la comisaría 30ª, ubicada en Superí al 2400, en el barrio Fonavi Parquefield II. A las 18, todas las personas se retiraron del lugar excepto la concubina de un preso de 28 años, conocido como Nene Ferreyra, quien dijo que no se iba a ir del lugar sin su pareja. “La mujer quería que el detenido sea trasladado a una seccional de la zona sur de la ciudad”, dijo el subjefe de la 30ª, comisario Fernando Ochoa.
El comisario aclaró que los otros 24 reclusos no se plegaron al reclamo, pero que la negativa de la mujer a abandonar el lugar motivó “una serie de medidas por precaución”.
“En este lugar hay 25 presos, seis de ellos condenados, gente de cuidado; por eso todo el despliegue, no queremos que se escape ninguno o que, si hay una quema de colchones, los bomberos estén lejos”, explicó.
Según sus dichos, los detenidos se juntaron en el patio del penal a la espera de que este reclamo finalice. “Tanto la mujer como el detenido aclararon que no tienen problemas con el personal de la comisaría, pero que no iban a deponer su actitud hasta tanto no sean escuchados sus reclamos por representantes de la Coordinadora de Trabajo Carcelario, así que hasta que eso no ocurra los otros internos se niegan a entrar a sus habitaciones”, dijo Ochoa.
Una fuente policial comentó que Ferreyra, un recluso con frondoso prontuario y pésima conducta, vino trasladado desde la cárcel de Coronda tras la matanza del 11 de abril pasado y que, desde su llegada al ámbito de la Unidad Regional II, no ha parado de pedir traslados.
El viernes pasado, el Nene fue trasladado desde la seccional 3ª, ubicada en el centro de Rosario, y durante todo el fin de semana pidió irse a la 21ª, de barrio Las Delicias, en la zona sur. En la mañana de ayer, Ferreyra y otros tres detenidos fueron a dicha seccional, pero a poco de llegar se arrepintió y pidió volver a la 30ª.
En el último mes, los detenidos de la comisaría 30ª fueron protagonistas de por lo menos dos motines más.
El 11 de junio, los 31 internos que había alojados en ese penal prendieron fuego a colchones y frazadas, en reclamo de mejores condiciones de alojamiento, higiene y atención en el penal. Tras una ardua negociación, todos fueron trasladados a otras comisarías. Pero dos días más tarde, el penal fue nuevamente ocupado por una cantidad similar de presos.
El miércoles pasado, los 34 detenidos volvieron a prender fuego a colchones y frazadas, en reclamo de mejores condiciones de detención y fundamentalmente traslados.
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