ROSARIO: UN ADOLESCENTE MURIÓ BALEADO POR POLICÍAS
Jonathan Fontana tenía 17 años y, según asegura la policía, poco después de cumplir los 12 ingresó al mundo del delito y llevaba acumulados unos 30 antecedentes penales. La madrugada de ayer, en un complejo Fonavi de la zona sudoeste de la ciudad, habría perpetrado un nuevo hecho en compañía de un cómplice. Cuando huían, agentes del Comando Radioeléctrico los detectaron y pretendieron identificarlos. Sin embargo, dijeron los pesquisas, Jonathan y su compinche emprendieron la huida y cubrieron el escape a balazos. Entonces los uniformados respondieron la agresión y dos tiros alcanzaron al adolescente que cayó malheridos frente a una de las escaleras de ingreso a un edificio del complejo habitacional. Horas más tarde, en el Hospital de Emergencias, murió como consecuencia de esas heridas.
El joven fallecido vivía a dos cuadras de donde cayó alcanzado por las balas policiales. Y su familia, según contó un agente de la Unidad Regional II que conocía de cerca sus andanzas, no es la primera vez que se ve inmersa en un hecho de sangre: “a un hermano de Jonathan lo mató un taxista en el desenlace de un atraco”, sostuvo un vocero de Jefatura.
Un portavoz policial indicó que el violento suceso en el que perdió la vida el joven se desencadenó cerca de las 4.40 de ayer en el cruce de Biedma y Rouillón, una barriada de complejos Fonavi y casas uniformes. Según denunciaron vecinos a un operador del Comando Radioeléctrico, en la ochava noroeste de la esquina mencionada estaban dos jóvenes “esgrimiendo armas de fuego”. Y para reafirmar que los sospechosos eran delincuentes, el vocero consultado indicó que un rato antes esos dos muchachos intentaron robarle a un hombre la moto en la que se desplazaba por bulevar Seguí y Biedma.
“Como están ensanchando bulevar Seguí para que tenga doble circulación, el motociclista aminoró la marcha y entonces estos pibes aprovecharon para interceptarlo, pero el hombre hizo una maniobra en zig-zag y pudo escapar”, contó el comisario Luis Alberto Quintana, subjefe de la comisaría 19ª, que intervino en el caso por razones de jurisdicción.
Según el oficial consultado, al ver frustrado el atraco los dos muchachos se quedaron sentados en la esquina de Rouillón y Biedma esperando el arribo de otra víctima. Pero cuando divisaron el móvil del Comando Radioeléctrico que patrullaba el barrio, los dos asaltantes se levantaron y corrieron hacia el interior del edificio Fonavi situado en Biedma 5797. “Mientras escapaban, giraron sobre sus pasos y dispararon contra el personal policial”, explicó el comisario Quintana repitiendo el argumento que desde la fuerza se da en este tipo de casos.
Entonces, los uniformados “repelieron la agresión y uno de los jóvenes fue alcanzado por las balas”. En esas circunstancias, los adolescentes intentaron protegerse en los palieres y pasillos del complejo. Jonathan, ya herido y perdiendo sangre, alcanzó a cruzar calle Biedma y corrió en dirección a los departamentos ubicados sobre la vereda par, mientras su cómplice se esfumaba. El muchacho malherido terminó desplomado en el suelo, frente al ingreso de la escalera 44 (de esta manera se delimitan los diferentes complejos). Allí, el mediodía de ayer, todavía se percibía fresca una inmensa huella de sangre.
De acuerdo a los primeros estudios forenses, en el tiroteo Jonathan fue alcanzado por dos balazos: un proyectil le atravesó la espalda y el otro le dio de lleno en el tórax. Lo llevaron al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez, pero murió unas cinco horas después. La policía secuestró junto a su cuerpo, aún con vida, un revólver calibre 32. Tenía cuatro cartuchos intactos y una vaina servida. También incautó un revólver calibre 22, con un cartucho con la punta cortada, dos vainas servidas y dos cartuchos intactos.
Horas después del hecho, los vecinos del Fonavi de Rouillón y Biedma no parecían sorprendidos por el violento final de la vida del adolescente, aunque ninguno supo decir como se desencadenó el episodio. “Recién me acabo de enterar”, coincidieron en afirmar un muchacho a cargo de un carrito de venta de gaseosas y una mujer parada en la puerta de una granja con techo de chapas. Sólo una chica joven fue un poco más explícita. “Escuché algo esta mañana, pero el pibe que mataron era famoso en el barrio por sus robos”, comentó.
Poco después, una mujer cuarentona preguntó al cronista de La Capital si “era periodista”. Tras confirmarlo, comentó que había escuchado “cuatro o cinco detonaciones” de armas de fuego pero no mostró sorpresa por lo que había ocurrido. Otro hombre, que hace 25 años que vive en el barrio, dijo que los episodios violentos son “moneda corriente” en el lugar y que “no es la primera vez” que matan a alguien entre las escaleras del complejo.
Quienes también dijeron desconocer el tiroteo fueron un pareja y sus hijos que asaban carne en un parrillero levantado sobre uno de los pasillos de la escalera 44, frente a la cual cayó malherido Jonathan.
El comisario Quintana indicó que el caso es investigado por el juzgado de Instrucción Nº13, a cargo de Osvaldo Barbero.
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