ROSARIO: UN NIÑO CAYÓ DESDE EL TERCER PISO
Un niño de siete años cayó al vacío desde la ventana de un tercer piso cuando jugaba con su hermana menor. Los padres de los chicos no estaban en casa cuando sucedió el accidente, por lo que fueron los vecinos quienes socorrieron al pequeño y llamaron a la policía. Una ambulancia del Sies lo trasladó al Hospital de Niños Víctor J. Vilela, donde el menor se encuentra internado con traumatismo de cráneo grave y ayudado por un respirador artificial. Hasta la tarde de ayer el estado era grave y los médicos dijeron que había que esperar. No dieron más información y se limitaron a indicar que habría que aguardar el informe que darían esta mañana.
Según comunicó la policía el trágico episodio ocurrió el sábado a la noche, alrededor de las 23.30, en el departamento 9 del monobloque número 11, de un grupo de viviendas sociales ubicado en Manuel García entre Superí y Calle 1345, a la altura de Baigorria al 2400, en la zona norte de la ciudad.
Iván Hermida, de siete años, jugaba con su hermanita Agustina de cinco saltando sobre la cama de sus papás. Como cualquier niño de su edad, Iván no midió las consecuencias. La cama se encontraba junto a la ventana, el niño intentaba hacer pases de fútbol, quiso hacer “una media chilena, tropezó y de pronto se cayó por la abertura”, relataron dos de sus amiguitos del barrio. Uno de ellos, apodado Rulito, estaba en la casa de Iván mirando televisión mientras su amigo saltaba en la cama.
Rulito aseguró que vio cómo, ante el tropezón, Iván intentó agarrarse de la persiana de chapa que cubría la ventana pero no pudo sostenerse y cayó al vacío desde el tercer piso del departamento del monobloque. Las pruebas están a la vista porque la persiana quedó doblada, tal vez, por el peso del niño.
Ante el impacto, los vecinos salieron y socorrieron al pequeño que se encontraba inmóvil sobre el piso de cemento. Ellos inmediatamente se hicieron cargo de la situación, ya que los niños estaban solos en casa. Llamaron a la policía y a la emergencia médica. “Sentimos el ruido y los gritos porque su hermanita le decía desde arriba: «Subí, Iván, subí»”, dijo una de las vecinas. Aparentemente la caída fue amortiguada por un caño finito que sobresalía de la pared del primer piso. Pero el niño se desplomó sobre el cemento y estiman que el golpe fue en la cabeza.
Inquieto e independiente
Iván era conocido en el barrio como un chico muy inquieto, al igual que muchos de los de su edad. Por otra parte, varias personas del vecindario coincidieron al decir que, con frecuencia, los padres los dejaban solos y “los chicos andaban siempre hasta tarde por ahí”. En el momento del accidente, una de las vecinas vio a la nena asomada medio cuerpo de la ventana que clamaba por su hermano y le gritó “metete adentro”. Tal vez sin este grito de alarma, el drama podría haber sido doblemente trágico.
La mamá de los niños, de 26 años, en ese momento “había salido a hacer un mandado”, dijeron algunos de los vecinos. Otros se atrevieron a decir que “ella se quería ir al baile”. Del papá, de 27, algunos señalaron que estaba trabajando, pero las versiones sobre qué hacía en ese momento fueron difusas. Al parecer acudió inmediatamente al lugar de los acontecimientos y fue quien acompañó al niño al hospital en la ambulancia. Los parientes permanecieron en el centro de salud y la mamá pudo entrar a acompañar a su hijo internado en terapia intensiva.
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