ROSARIO: UN VENDEDOR AMBULANTE DE ORIGEN GANHÉS FUE DESALOIJADO VIOLENTAMENTE DEL CENTRO
Un vendedor ambulante de origen africano fue desalojado ayer por la fuerza de su puesto de Rioja y San Martín por decenas de efectivos policiales y de la Guardia Urbana Municipal (GUM) al (poco protocolar) grito de “negro de mierda”, mientras tirado en el piso recibía patadas y golpes de parte de los agentes. La indignación ganó tanto a simples caminantes como a otros vendedores ambulantes de la zona que abuchearon a coro el operativo, arrojaron piedras y cortaron el tránsito en protesta, ya que consideraron “racista” la actitud de las autoridades. Por su parte, Claudio Canalis, director de la GUM, dijo que “se cumplió con un procedimiento porque el vendedor no tiene el correspondiente permiso”. Hace más de cinco años que el joven oriundo de Ghana vende allí anillos y cadenitas.
El hombre es el mismo que resistió el jueves por la tarde un intento de desalojo sobre su pequeña sombrilla –que utiliza como exhibidor– con aros y anillos, del que dio cuenta El Ciudadano. Pero ayer la GUM perfeccionó el operativo y acudió con el apoyo de decenas de agentes en motos, cuatriciclos y móviles policiales.
Hubo golpes por parte de los efectivos hacia el ghanés y también insultos por su condición racial. En tanto, al menos un policía resultó herido por uno de los piedrazos que arrojaron varios caminantes y vendedores ambulantes, solidarizados con el joven, en el medio de una gran tensión. Es que el joven llamó la atención con un método eficaz y emotivo: golpeó una cacerola y pidió auxilio. Al final, quedó alojado en la seccional 2ª hasta la mitad de la tarde, cuando recuperó la libertad. Luego, los manifestantes quemaron cajones de madera y una cubierta en la esquina céntrica.
Una mujer que salía de hacer trámites de la sede bancaria ubicada en la vereda en donde se encontraba el joven africano, sacó fotografías con su teléfono celular mientras sucedían los hechos, y dijo que no podía creer lo que estaba viendo.
“La policía y los de la GUM le quisieron sacar la mercadería, lo maltrataron, le pegaron, le decían que era un negro de mierda, lo tiraron al piso lo arrastraron, le pegaban patadas mientras la gente abucheaba indignada”, contó.
Un muchacho que trabaja en uno de los comercios de la zona relató que “desde hace días la GUM empezó a volverlo loco y no lo dejó trabajar”. “Hoy (por ayer) vino uno de la GUM, le quería robar la mercadería del paraguas y él no se la dejó llevar. No hizo nada en ningún momento, lo corrieron unos metros, lo agarró la policía y le rompieron la ropa”, dijo el muchacho para abundar: “La policía lo golpeó muy mal, pero muy mal, él sólo se atajaba. Le decían: «Negro de mierda, tenés que morirte, qué haces acá»”. Un decálogo de tolerancia y multiculturalismo.
Poco después, Mario Lazzarin, dirigente del Sindicato de Vendedores Ambulantes, comentó: “Todos los días tenemos problemas con esta nueva fuerza de la GUM. Parece que quieren sacar a la gente que trabaja desde hace años del macrocentro. Pagamos un canon municipal pero nos están presionado como en la época del proceso (militar)”.
Al parecer, los conflictos comenzaron desde que hace un mes la GUM se hizo cargo de la venta ambulante, tarea que antes supervisaba la Dirección de Control Urbano. “La GUM en los últimos tiempos tiene una falta de respeto hacia el vendedor ambulante. Se puede venir a pedir un permiso, a controlar, pero de otra manera”, dijo el dirigente y agregó: “Les falta un poquito de cintura política, están tratando con gente que si no trabaja no come, y la calle ha pasado a ser una fuente importante de trabajo”.
En tanto, Canalis, titular de la GUM, destacó que “se ha iniciado hace más de un mes un reempadronamiento de todos los vendedores ambulantes y en la zona 1 –que va desde Pellegrini y Oroño al río–, tal cual se había convenido con el Sindicato de Vendedores Ambulantes, se terminaron de entregar ya los permisos y todo aquel que no tenga permiso no puede vender en dicho sector”.
LAS DIFICULTADES DE SER EXTRANJERO
Según Mario Lazzarin, del Sindicato de Vendedores Ambulantes, el joven ghanés habría intentado ponerse en regla pero su pedido, al parecer, fue rechazado. El propio vendedor, llamado Steve, explicó a El Ciudadano que las trabas estarían dadas por su residencia provisoria y adjudicó la situación a las demoras por parte de la oficina de Migraciones en otorgarle una documentación definitiva. La cuestión, recordó, le sucede también a otros inmigrantes de países africanos y limítrofes como Bolivia, Perú o Paraguay. Lazzarin comentó que “hay algunos permisos que no salieron porque no se han llegado a confeccionar y estos muchachos que han venido de afuera, que no tienen los trámites de migración pero tienen los papeles que cada tres meses se le renuevan, quieren trabajar dignamente”.
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