ROSARIO: UNA FÁBRICA VIERTE AGUA TURBIA EN DOS ZANJAS
La empresa Cristalería Rosario construyó a principios de este mes dos zanjas a cielo abierto donde por las noches vierte aguas turbias y nauseabundas que afectan la calidad de vida de unos 20 mil habitantes de los barrios Parquefield, Parquefield II, Nuestra Señora de la Paz, Casiano Casas y la Villa del Puente Negro, en la zona norte de Rosario. La denuncia fue realizada por un grupo de vecinos y constatada por La Capital durante una extensa recorrida.
“A simple vista, este agua tiene sulfuro y azufre”, confió el bioquímico y concejal del Partido del Progreso Social, Alfredo Curi, a los vecinos de Nuestra Señora de la Paz.
En rigor, se trata de dos acequias de dos metros de ancho por uno de profundidad, una de aproximadamente 600 metros de largo, y otra de más de un kilómetro y medio.
La primera zanja parte de la planta industrial de Baigorria y avenida de Circunvalación, corre paralela a esta última hacia la zona del hipermercado Carrefour y desagota -en principio, sin tratamiento- en el arroyo Ludueña. Por su parte, el segundo canal se extiende desde la fábrica hacia el sur entre las dos vías del Ferrocarril Belgrano y corre por unas 15 cuadras paralelo a la avenida Bosques, desde Baigorria casi hasta Sorrento. Allí la acequia desagua en inmediaciones de la villa del Puente Negro, a solamente unos 20 metros del Bosque de los Constituyentes, sector del que los vecinos quedaron literalmente incomunicados.
A primera vista la segunda zanja parece un inofensivo canal de aguas transparentes hasta que un vecino llenó un frasco de vidrio para comprobar el color oscuro del contenido. Y ni hablar cuando, apenas un par de minutos después de las 20, un fortísimo olor similar al amoníaco o a algún otro producto químico invadió el ambiente provocando picazón de ojos, nariz y garganta entre los numerosos vecinos, el fotógrafo y el cronista.
“Así es todos los días: te pican los ojos, la nariz y la garganta, y te da dolor de cabeza. Es un olor insoportable, como el de la Celulosa o de un frigorífico. Hablamos con dos ingenieros de la empresa, con la ingeniera Daniela Mastrángelo de (la dirección municipal de) Política Ambiental y con la ingeniera Marisa Mottura de Hidráulica, pero nadie se hace cargo de haber hecho una zanja abierta donde tiran agua contaminada que afecta a cinco barrios”, denunciaron los vecinos de Nuestra Señora de la Paz, Rodolfo Zelaya, Alejandra Gaitán, Belqui Rebottaro, Fabián Gentile, Beatriz Lescano, Norma Ruiz, Enrique Orellana, Graciela Mamolitti, Adriana Scabini, Eduardo Pascual, Javier Gobi y Mariela Vázquez.
“La ingeniera Mastrángelo nos dijo que según sus análisis «las aguas sólo tienen residuos cloacales» y la ingeniera Mottura dijo que «son aguas pluviales». ¿Si fueran residuos cloacales o pluviales por qué no los tiran en esos desagües?”, se preguntaron a coro.
“NOS PARTIERON AL MEDIO”
“Antes podíamos cruzar las vías para ir al Bosque de los Constituyentes, pero ahora nos partieron al medio. Los pibes de la villa del Puente Negro, que tienen una canchita del otro lado, no pueden saltar la zanja y la cruzan caminando, y ahora tienen granos, conjuntivitis y dolor de garganta”, abundaron los vecinos del prolijo barrio de casitas blancas con techos verdes, lleno de parejas jóvenes con varios hijos, construido por la Dirección Provincial de la Vivienda en 2003.
“Esto es criminal porque no respetaron los niveles del terraplén y construyeron una zanja entre las dos vías del ferrocarril. Tienen que cerrar las zanjas y hacer un desagüe con tratamiento del agua como corresponde”, advirtieron los vecinos, que comenzaron a reunirse con legisladores de distintos partidos.
El grupo está empeñado ahora en analizar el agua de las zanjas en un laboratorio local para saber si contiene residuos bacteriológicos y en el ambiente, así como en mandar a hacer otro a Buenos Aires para conocer si está contaminada.
Cuentan que “hasta octubre había una gran laguna” en inmediaciones de la fábrica, “que se secó desde que hicieron las zanjas”, casi tanto como los ojos, la nariz y la garganta de los vecinos. Como dijo el Flaco Gentile, con elocuencia de barrio: “Estos se sacaron el agua de encima”.
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