ROSSI, EL REMISERO, EL GENDARME Y LA PISTOLA QUE SÓLO UNO NO VIO
El subsecretario de justicia Alejandro Rossi fue careado ayer con el remisero Sergio Amaya -con quien protagonizara un accidente en noviembre de 2004- y con el gendarme Iván Méndez, quien asegurara haber visto al funcionario provincial apuntar con un arma al conductor del vehículo de alquiler. Fuentes judiciales revelaron que curiosamente el careo más revelador fue el de Rossi con Amaya, ya que mientras el primero reconoció haber bajado con su arma aunque sin apuntarlo, el remisero se mantuvo en su postura de “no haberla visto”. El gendarme, en tanto, insistió en su versión y confirmó su declaración inicial: que vio bajarse de la camioneta a Rossi con una arma en sus manos con la que apuntó al remisero, y que tuvo que ordenarle en tres oportunidades que la bajara y la arrojara al piso, y que éste recién lo hizo cuando se llevó su mano a la cartuchera donde tenía su arma reglamentaria. En tanto el abogado de Rossi opinó que “en el expediente no hay elementos que puedan fundamentar su incriminación”.
Los careos tuvieron lugar en la mañana de ayer en el despacho del juez Carlos Carbone, donde arribaron Rossi acompañado de su abogado Daniel Erbetta, el gendarme Méndez vestido de civil y acompañado por un oficial uniformado, el chofer Amaya, y el fiscal Esteban Franicevich.
El primero de los careos se dio entre el responsable de la seguridad provincial y el remisero de Granadero Baigorria, durante el cual cada uno se mantuvo en sus discursos anteriores. Aunque en rigor Rossi había negado en un primer momento haber exhibido arma alguna, y con el correr de los días fue acomodando el relato.
El segundo careo fue el de Amaya y Méndez, y el restante entre Rossi y el gendarme. Durante este último trámite el abogado defensor del subsecretario de Seguridad, trato de marcarle a Méndez algunos detalles de su declaración que no había explicitado tan minuciosamente en su primer declaración judicial y que en cambio los había vertido en entrevistas periodísticas.
Sobre el punto hubo apreciaciones dispares: mientras Erbetta trató de mostrarlos como contradicciones, este diario pudo establecer que fueron detalles que reforzaron su declaración inicial.
Por la tarde en el programa Sin Límites de LT 8 el remisero Amaya aclaró que “sobre el arma dije lo mismo, que no había existido”. Aunque de inmediato se corrigió: “dije que no la había visto, no que no había existido”.
– Pero el gendarme dijo que Rossi le estaba apuntando con el arma- le recordaron.
– Bueno, pero él lo vio desde otro punto de vista. Yo no la vi- remarcó Amaya ante al requistoria periodística, aclarando que lo que “él vio (por el gendarme) yo no lo desmiento, pero yo no la vi”.
En la entrevista radial Amaya repitió en varias oportunidades su versión del careo con Méndez, durante el cual “yo no discutí con él.
No le dije nada, si vos la viste no voy discutir algo que no ví, le dije. Y si vos la viste de un punto de vista a lo mejor en un momento de calentura yo no la vi”, aclaró Amaya.
Erbetta por su parte se quejó en la misma radio minutos más tarde de “lo contaminado que estaba el proceso judicial por la exposición en los medios de prensa, lo que pone en duda la transparencia del proceso”. Y a renglón seguido aseguró que en el expediente “hoy no hay elementos que puedan fundamentar una incriminación a Rossi. Pero esto es lo que va establecer el juez porque hay un principio de inocencia”.
El letrado destacó que su “preocupación es la condena social de la prensa, que llegó muchos antes que la sentencia, y ahora pretendo que no incida en el juicio del tribunal”. Y en este sentido se quejó porque “en algunos medios de prensa de Rosario, Rossi ya está condenado”.
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