ROSÚA: “A OBEID NO LO VAN A CORRER POR IZQUIERDA CON LA REFORMA”
Interrumpidas o no, las vacaciones del ministro de Gobierno, Roberto Rosúa, están a punto de terminar. Pasado mañana regresará desde Brasil a Rosario y el miércoles, otra vez en su despacho, se aprestará a pilotear la nueva estrategia dentro de lo que la administración Obeid llama ampulosamente la reforma política: poner proa (¿definitivamente?) a una enmienda de la Constitución provincial.
Es por eso que durante estos días en las playas cariocas el celular de Rosúa no dejó de sonar. Por lo que atendió a La Capital para hablar de la cuestión: “Ahora los partidos deberán demostrar si lo que quieren es hacer la reforma o hacer campaña electoral con la reforma evitando que se haga”, desafía el ministro político.
-Mientras usted está de vacaciones en Brasil, en Santa Fe la oposición se queja de que no la convoca ni la recibe.
-Mire, así como usted me llamó, lo ha hecho mucha gente estos días, incluido el gobernador, con quien acabo de cortar hace un rato. Y le digo más, hace unas horas un dirigente de un partido opositor conversó largamente conmigo. Así que no sé por qué dicen que no los atiendo.
-La queja directa es que no ha convocado a los partidos para conversar sobre la reglamentación de la nueva ley electoral o la reforma electoral.
-Eso es falso de toda falsedad. En cuanto a la reglamentación de la nueva ley electoral lo que hicimos fue solicitar a todos los presidentes de los bloques legislativos del Senado y de Diputados y a la Secretaría Técnica del Tribunal Electoral provincial que nos envíen por escrito sus sugerencias, opiniones, críticas…
-¿Por qué no convocó formalmente a los partidos?
-Eso hemos hecho. Apelamos a la representación institucional de cada partido en la Legislatura. Lo que hemos querido evitar es el reunionismo y el conversacionismo excesivo. Desde esos mismos sectores otras veces nos han dicho: “Queremos menos reuniones y más decisiones”. Pues si algo no le pueden criticar a este gobierno es que no tenga decisiones de cambio y reformas. Juntarnos con los dirigentes de los partidos, saludarnos, sacamos la foto y hacer declaraciones a la prensa para que después nos digan que nos enviarán por escrito sus sugerencias, nos pareció ahora que resultaba innecesario. Optamos por hacerles caso e ir a lo concreto. Ya me han enviado sus propuestas los diputados Santiago Mascheroni y Marcelo Brignoni y los demás me aseguraron que en los próximos días harán lo propio, por lo que creo que estamos en buen camino.
-Sin embargo, trascendió que usted convocará a los partidos a una ronda de consultas por la reforma constitucional que el Ejecutivo habilitó ahora para que se trate en febrero.
-Así es, yo estaré el miércoles en mi despacho con esa finalidad. Pero esto es distinto.
-¿Por qué?
-Ya perdí la cuenta de las rondas de consulta que hicimos por la reforma. Cada partido nos ha dicho claramente qué piensa, por lo que estimo que juntarnos ahora será para definir la voluntad cierta y fehaciente de cada uno en la reforma.
-¿A qué se refiere?
-Hace un año que el proyecto para declarar la necesidad de la reforma está en la Legislatura enviado por el gobierno y no hubo un solo diputado que lo moviera. El gobierno no está en mora ni nada. No hay reforma posible sin consenso, y esta tiene dos aspectos esenciales: adecuar la Constitución de la provincia a la de la Nación reformada en 1994 y la autonomía municipal. Este es el centro y núcleo de la reforma. Si en ello estamos de acuerdo debemos asegurar la reforma, y ese es el consenso del que hablo. ¿Todos los partidos quieren hacer la reforma? Pues ahora de lo que se trata es de demostrar que esa voluntad va a lo concreto, más allá del discurso. El gobierno ya demostró esa voluntad de manera acabada. Una cosa es hacer la reforma y otra hacer campaña política con la reforma.
-La autonomía es el centro pero no el único tema.
-Yo era de la idea de que la autonomía municipal se podía hacer por ley pero como lo que el gobierno busca es dar una autonomía amplia en lo institucional, político, financiero, económico y administrativo, nos encontramos con que en el tema impositivo necesitamos una reforma constitucional. Creo sin lugar a dudas que, al menos, Rosario y Santa Fe deben dictar sus propias cartas orgánicas y deben hacerlo por convenciones constituyentes elegidas popularmente; no es algo que deban hacer sus Concejos Deliberantes.
-¿Y los demás temas?
-Además de la autonomía, hay que aprovechar para consagrar instituciones que no generen divisiones. Nadie puede estar en contra de otorgar rango constitucional al Consejo de la Magistratura, ni en incorporar formas de democracia semidirecta que permitan la transparencia y fiscalización de los actos de gobierno o de instituciones de control, como la Fiscalía de Investigaciones Administrativas o la Defensoría del Pueblo. Todos los otros temas que algunos plantean son materia de colisión de intereses ideológicos y políticos, y entonces no hay consenso si se los privilegia. La reforma debe ser un acto fundante y conclusivo, por lo que se requiere consenso. Queremos que sea un hecho bisagra en la historia santafesina y no se puede si se plantean algunos temas.
-¿Se refiere a la unicameralidad?
-Sí. Pero hay que ser claros si usted va a decirles a los senadores que voten un llamado a reforma para hacerlos desaparecer, ¿cree que la votarán? Entonces, no hay reforma. De eso hablo cuando hay que definir si se quiere hacer la reforma o hablar de la reforma pero sin que se haga.
-¿De todos modos no veo por qué no puede discutirse esa cuestión?
-Mire, desde lo teórico, yo firmé alguna nota sobre este tema. Pero acá hay que hablar claro. A Obeid no lo van a correr por izquierda con la reforma. Primero reclamaron la autonomía municipal y para ello la reforma constitucional. Pues bien, ahí está en la Legislatura hace un año. Ahora que los plazos están acortándose reclaman que se trate, y el gobierno habilitó la discusión en las Cámaras. Entonces aparecen con otros temas que saben de antemano que no hay acuerdo y que buscarlo demandaría meses, como el de la unicameralidad. Por eso, desde el miércoles los partidos tendrán que decir claramente si quieren hacer la reforma o en realidad buscan que ésta no se haga.
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