ROSÚA DIJO QUE LAS DIFERENCIAS CON EL SOCIALISMO POSTERGARÍAN LA REFORMA
El ministro de Gobierno, Roberto Rosúa, consideró que las posiciones divergentes entre el Ejecutivo santafesino y el Partido Socialista respecto de la representación y distribución parlamentaria acentúan las discusiones y alejan el consenso necesario para convocar a una reforma constitucional. Lo hizo al día siguiente de recibir a la comitiva del PS que planteó el debate por la unicameralidad (eliminando el Senado provincial), cambios en la conformación de Diputados y la implementación de la segunda vuelta o ballottage en la elección del gobernador.
Las declaraciones del ministro de Gobierno corrieron en sintonía con las prevenciones manifestadas por el gobernador Jorge Obeid horas antes a La Capital: había dicho que “reformar la Constitución es una cosa delicada” y debía hacerse exclusivamente sobre los puntos “que haya consenso” entre los partidos. Si no, no.
Además Rosúa hizo ver que existen evidentes dificultades para efectuar este año la convocatoria a las internas abiertas, simultáneas y obligatorias que designen los candidatos a convencionales constituyentes.
Ayer el funcionario se reunió con dirigentes del Partido del Progreso Social (PPS, cavalleristas), quienes coincidieron en que debe alentarse el consenso y conformar una suerte de listado de coincidencias mínimas para que ellas sean “el piso y no el techo” de la convocatoria a reforma. Así lo indicó a La Capital el diputado provincial Oscar Urruty.
Otra preocupación existente en el ambiente político tiene que ver con la reglamentación de la ley electoral que, por las exigencias del calendario comicial, debería estar concluida entre fines de este mes y principios de marzo.
Respecto del disenso con el Partido Socialista, el ministro de Gobierno le ratificó ayer a este diario que el Ejecutivo “no modificará” su mensaje enviado a extraordinarias a la Legislatura. El mismo ciñe la convocatoria a determinados temas: autonomía para Rosario y Santa Fe, extensión del mandato a cuatro años para los jefes comunales, reelección para el gobernador y vice, creación del Consejo de la Magistratura y rango constitucional para la Defensoría del Pueblo.
Rosúa manifestó su desacuerdo con la pretensión de eliminar el Senado y de cambiar la forma de representación de la Cámara de Diputados donde el partido que gana se queda con 28 de las 50 bancas (la mitad más tres).
El ministro manifestó que la Constitución de 1962, actualmente vigente, asegura la presencia de todos los partidos políticos, dado que si bien otorga a la primera minoría la mayoría de las bancas las restantes se distribuyen por el sistema proporcional.
Aceptó que no hay consenso respecto de la unicameralidad dado que tanto peronistas como radicales defienden el actual sistema. También desestimó que sea el PJ el favorecido por la actual distribución de escaños.
Respecto de la representación de los departamentos en la Cámara alta a través de los senadores, consideró que los departamentos “tienen vigencia histórica y cultural”.
Expresó Rosúa en otro orden que no creía que el año fuera malo para la convocatoria a la reforma constitucional, pero insistió en que debe prevalecer el consenso.
Rosúa inició las conversaciones a fines de enero con la conducción provincial del ARI. En su casa particular de Rosario recibió a los justicialistas Norberto Nicotra y Angel Baltuzzi (titular y vice del PJ), quienes le sugirieron avanzar “con cautela”.
El martes pasado recibió a la conducción del PS encabezada por Hermes Binner, el senador Rubén Giustiniani y el intendente Miguel Lifschitz, y ayer hizo lo propio con el cavallerismo (no participó Héctor Cavallero).
El lunes, en Rosario, se reunirá con el diputado provincial Carlos Castellani, de la Ucedé, y el martes por la mañana en Santa Fe con el legislador provincial Marcelo Brignoni, de Encuentro Popular. Por la tarde hará lo propio con dirigentes del Partido Demócrata Progresista. El miércoles, finalmente, recibirá a la conducción del radicalismo.
Este contenido no está abierto a comentarios

