ROSÚA DIJO QUE NO LE EXTRAÑA QUE LOS INTERNOS DE CORONDA ASEGUREN QUE DETRÁS DEL MOTÍN, HAY NEGOCIOS
El Director Provincial del Servicio Penitenciario, Fernando Rosúa, explicó esta mañana que la tesis de que los motines son provocados por los guardias para justificar la represión y aumentar los gastos, no es nueva.
El titular del servicio penitenciario aseguró que “es una vieja tesis que vienen sostenindo los internos. Yo vengo investigando esto desde el primer día que asumí. En algunos casos, no es real. Pero si digo que cuando hay un motín, hay cosas que desaparecen que no deben desaparecer. Por ejemplo, la cantidad de proyectiles que se usan…¿ se usaron tanto como depués en el inventario aparecen, o no ?”
Rosúa dijo que “desde el primer día que me reuní con los internos, ellos dicen que en todo motín, hay un gran negocio. No me estraña que en este caso, sostengan lo mismo. También me parece que es una manera de desresponsabilizarse los internos”.
“Los delegados de los pabellones me decían que no pueden controlar que no haya peleas. ‘Si hay una pelea, yo no lo puedo evitar. Si el que mató a mi hermano esta acá adentro (por la cárcel), no voy a esperar para vengarme. Voy a aprovechar para vengarme acá adentro'”, relató con preocupación el Director del Servicio Penitenciario de la Provincia.
Por otra parte, Rosúa aclaró que la edad promedio de los reclusos en Coronda es de 25 años, y manifestó que el consumo de pastillas es preocupante.
DETRÁS DEL MOTÍN, EL NEGOCIO
Delegados de pabellón de la prisión corondina aseguran que la revuelta de anteayer fue propiciada por los guardias al provocar a los detenidos y abrirles las puertas internas para justificar la represión y los daños
Los convictos afirman que se suele inflar la dimensión de los daños ocurridos en una rebelión para justificar una mayor erogación.
Silvina Tamous
Las versiones sobre una interna dentro del Servicio Penitenciario –sostenida por un sector abierto al diálogo y a la conciliación y otro adepto a la mano dura–, y la conveniencia de generar disturbios para justificar dinero que entra o que sale, es denunciada cada vez con más fuerza por los detenidos alojados en la cárcel de Coronda. “Los motines son un negocio para algunos funcionarios del Servicio Penitenciario (SP). Y algunos agentes responden a esos intereses. Esto siempre está a punto de estallar. Con la cantidad de presos que hay es muy fácil provocar y crear disturbios. Acá la gente tiene miedo a denunciar porque somos personas muy fáciles de matar”, explicó ayer, en diálogo telefónico con El Ciudadano, uno de los delegados de los pabellones que el lunes a la noche protagonizaron un motín que terminó con medio centenar de heridos.
La versión oficial dio cuenta de que el conflicto comenzó en el pabellón 3, con la pelea de dos internos. Si bien esto no fue desmentido por los reclusos con los que este diario dialogó, a ellos les llamó la atención que el SP se empeñara en intervenir en una pelea de presos. “Eso pasa a diario y el SP no interviene. Esta vez entraron y reprimieron, por eso se levantó el pabellón”, analizó uno de los detenidos.
Otro de los delegados explicó que es muy fácil generar un conflicto en una prisión donde conviven más de 1.500 detenidos. “Hay un sector del SP que provoca. Hay una interna muy grande entre ellos”, afirmó el representante de uno de los pabellones antes de contar una historia que ya fue denunciada en el motín anterior, cuando todavía estaba a cargo del SP Armando De Martín. Aquella vez, uno de los detenidos terminó muerto como consecuencia de la represión de los guardias y otros aún sufren las consecuencias de las heridas (ver recuadro).
“Un grupo importante de agentes tiene un fuerte resabio de la dictadura y es partidario de la mano dura. Eso se refleja acá adentro. Todos formamos parte de una sociedad y hay luchas de poderes. Hay gente a la que le conviene que se genere un motín porque a partir de eso hay cosas rotas y salen a decir que se rompió todo cuando no siempre es así. Ahí está el negocio”, aseguró otro de los convictos. En tren de ampliar, el recluso agregó que “a un buen sector del gobierno le conviene que esto sea así”, y afirmó que los mismos guardias partidarios de una política dialoguista y moderada opinan que este tipo de conflictos tiene como trasfondo una maniobra para beneficio propio.
BLANCOS FACILES
Los presos se saben vulnerables, más aún cuando denuncian a los guardias por apremios ilegales. Es que las represalias no se hacen esperar. Y si no, que lo diga Miguel Ángel Díaz y otros tres reos confinados en los “buzones”, como llaman a unas celdas linderas al pabellón 5, donde viven los presos que tienen problemas de convivencia. Cada vez que denunciaron los castigos, recibieron más golpes. Recién el domingo, cuando este diario publicó la última denuncia, el director del SP, Fernando Rosúa, desplazó a tres guardias acusados. Mientras tanto, se tramita la investigación por los apremios de los que fueron víctimas los detenidos, y que fueron constatados por los médicos de Coronda.
“El temor es muy grande, porque todos estamos marcados. Es muy fácil matarnos, es mucho más fácil incluso que matar a Sandra Cabrera. Cuando se genera un motín, ya estamos fichados y tenemos menos protección de la que podía tener Sandra Cabrera en la calle”, comparó otro de los internos.
Si bien todos admiten que el problema comenzó en el pabellón 3, los delegados explicaron que mientras eso sucedía, el oficial Giordano abrió la puerta del pabellón 10 y que, cuando los internos empezaron a salir, los reprimieron. Este oficial penitenciario fue varias veces denunciado ante este diario por distintos detenidos que han coincidido en calificarlo como “un rati pegador”.
“Ellos pretendían que se llegara a mucho más de lo que se llegó. Pero hay muchos más heridos de los que se dijo, incluso hay cinco con lesiones graves que no recibieron atención médica. A otros los hirieron después del motín, porque mientras hacían la requisa nos pegaron varias patadas”.
Los datos de la cantidad de heridos, se pudo chequear anoche, en una reunión que mantuvieron los delegados de los distintos pabellones con militantes de la Coordinadora de Trabajo Carcelario. Allí lograron establecer que en el pabellón 10 dispararon 86 cartuchos de balas de goma, en un lugar donde había unos 90 presos. “En el pabellón 5 hubo varios heridos, en el 12 hubo 19, en el 3, 17: son muchos más de los que dijeron que había”, indicó uno de los delegados.
UN PRESO HUYO DE LA UP-3
Un detenido de la Unidad Penitenciaria Nº 3 escapó ayer a las 15 de ese penal en circunstancias que aún se investigan. Es que Juan Pablo Santa Cruz, de 23 años y en cumplimiento de una pena de 5 años por un robo, aflojó la reja superior de un patio interno y se escabulló por los techos, diez minutos después de que los guardiacárceles pasaran con la misión de revisar ese sector. Cuando un carcelero regresó para llevar a Santa Cruz a su celda del “pabellón disciplinario”, este ya no estaba. Las autoridades ni siquiera saben si el reo fugó por Ricchieri o por Suipacha.
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