ROSÚA: “HABRÁ RESISTENCIA EN LOS RANGOS MAYORES”
El ministro de Gobierno Roberto Rosúa admitió el viernes que la reforma policial, sancionada el pasado jueves por el Senado provincial, “va a provocar algunas resistencias entre los oficiales superiores de la policía”.
El funcionario consideró que toda reforma “provocará disidencias”, pero le aclaró a El Ciudadano que “bajo un principio de orden y autoridad se van a plegar al nuevo régimen normativo”.
Uno de los puntos troncales de la reforma policial es, según el ministro, “la eliminación de una estructura castrense por una mucho más democrática”. Hasta ahora, la organización de la fuerza estaba regida por una estructura en la que convivían dos pirámides: una para los oficiales y otra para los suboficiales, que ascendían por el dictamen de una junta de calificaciones en base a la antigüedad. Con la nueva norma, esas dos pirámides se fusionan en una, ya que los nuevos efectivos se iniciarán en la carrera policial con un grado base (auxiliar en seguridad) tras egresar del Instituto de Seguridad Pública (Isep), reglamentado el mes pasado.
Tras la sanción de la ley, los ascensos serán por concursos de antecedentes y oposición, y por méritos, que serán evaluados por un jurado académico, similar al que existe en otros ámbitos de la administración pública.
“Como en toda estructura militar la imposibilidad de un ascenso significa para el policía un castigo”, señaló por su parte Enrique Font, referente del Centro de Estudios e Investigaciones en Derechos Humanos (CEIDH), quien sostuvo que este tipo de reformas ya se llevaron adelante a mediados de los 90 en Mendoza y Neuquén, donde hubo “disidencias muy fuertes de los efectivos de mayor rango”. Por eso, Font señala que uno de los desafíos que existe ante este tipo de cambios es “cómo transformar la estructura sin conflictos serios”. El abogado criminalista opinó que “en términos generales es auspicioso la sanción de la nueva ley, pero ahora hay que esperar para ver cómo se van a llevar los cambios a la práctica”.
RANGOS CONFLICTIVOS
La reforma policial dispone un cambio importante en la escala jerárquica, donde los grados se reducen de 18 a 10. Con esta modificación se eliminarán casi a la mitad los rangos de mayor graduación dentro de la fuerza.
Este reordenamiento planteará también una modificación en los salarios. La ley sancionada anteanoche –por unanimidad– aclara que “todo personal policial que integra un nuevo grado percibirá la remuneración que se fije en la política salarial del sector, no pudiendo en ningún caso ser inferior al haber que percibía al tiempo de promulgación de la presente”.
Los aspirantes a la fuerza de seguridad estarán obligados a egresar previamente con nivel educativo terciario (como técnicos o licenciados) del Isep. El ministro Rosúa adelantó que el director de este nuevo organismo será nombrado en los próximos días y advirtió que esa institución estará funcionando a pleno a principios de 2007.
Desde Apropol, el gremio policial, Alberto Martínez planteó duras críticas a la reforma, sobre todo en el punto que modifica la metodología de ascensos. El sindicalista consideró que los “ascensos los regulará el gobierno provincial. Y la institución policial quedará aún más subordinada al poder político”, afirmó.
Martínez consideró que “la reforma ha cercenado el derecho a la carrera policial previamente acordado en el contrato laboral sin posibilidad de que el personal pueda optar”
LA TRANSICIÓN
Rosúa señaló que los cambios que plantea la nueva ley, que será reglamentada en los próximos 30 días, se realizarán en el marco de un período de transición. Según el ministro, la reforma “irá acompañada de una serie de decretos y reglamentaciones que crearán las condiciones necesarias para ejecutar los cambios de fondo”. Y agregó: “La transición la vamos a ir operando por decretos adecuados a los nuevos parámetros”.
El ministro de gobierno afirmó que durante su gestión “se realizaron varias encuestas entre los uniformados con resultados positivos”, según calificó. “Creo que los efectivos policiales van a entender que ingresarán en una nueva etapa de profesionalización que los acercará a la sociedad”, advirtió el funcionario.
El titular de Gobierno también recordó que en 1996, cuando durante su anterior gestión se pusieron en marcha las reuniones de seguridad comunitaria, “hubo cierta reticencia en parte de la fuerza, pero después se dieron cuenta de que la vinculación con la gente fue muy positiva”.
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