ROTURA DE PILARES Y ROBO DE MATERIAL FERROVIARIO
En la avenida Pedro Vittori y calle Zenteno se robaron todos los rieles de la vereda norte. El lugar está iluminado, no hay árboles, sino descampado; no obstante, lograron destruir cuatro pilares de ladrillo y cemento de un metro de altura, para desamurar los rieles que los unían.
En Córdoba al 2200 también ocurrió lo mismo, sólo que, en vez de cuatro rieles, los faltantes son seis y los delincuentes cargaron el botín ante la mirada asombrada de algunos vecinos que, por temor a ser reconocidos, prefirieron mirar para otro lado.
En esos predios del ferrocarril, en los que se construyó la ciclovía que recorre el Parque Federal, hay un asentamiento de personas que llevan allí más de 20 años, cuyo modo de vida no es acorde con los usos y costumbres de la gente del lugar. Con el paso del tiempo, se fue acrecentando el número de usurpadores y, con ellos, llegaron algunos problemas de seguridad a barrio Sargento Cabral.
“Hace un mes, se llevaron los rieles a la vista de todos”, se indignó una vecina que, además, recalcó que “dejaron todo roto”. El reclamo ante los medios tiene su correlato en cartas enviadas a la Municipalidad, donde se notificó lo ocurrido y se pidió reparación de los daños.
Los pilares y rieles colocados durante la intendencia de Horacio Rosatti en algunos sectores del parque sirven para proteger a los peatones del tránsito, pero, además, son un elemento decorativo que realza la imagen de los barrios que limitan con los predios fiscales.
Aparentemente, los ladrones no utilizan herramientas como mazas o martillos, sino que aflojan los hierros, que luego de un tiempo ceden y caen. Además, en ambos casos contaron con la colaboración de conductores imprudentes que hicieron parte del trabajo estampándose contra los pilares.
Fogatas en la calle
Desde que se construyó la ciclovía que surca la avenida Pedro Vittori, los habitantes del lugar reconocen mejoras en lo que hace al mantenimiento. “Los pastos se cortan”, “pasa el recolector de basura” y “la iluminación está bien”.
Sin embargo, quienes viven en las calles que cortan con los predios del ferrocarril, hacia el este, tienen algunos inconvenientes con los servicios.
Dicen que la “la Municipalidad no levanta las ramas secas”. Pasa el tiempo, “quedan tiradas” en el borde de la calle y “terminamos quemándolas”.
Otro problema de importancia se suscita los días de lluvia porque, “a pesar de que las calles no se inundan, entra agua en las viviendas”.
Al estar en zona del ferrocarril, los terrenos son más altos que en el resto de la ciudad, lo que debería garantizar el escurrimiento del agua de lluvia. Lo que ocurrió fue que, “cuando hicieron el mejorado asfáltico, quedó más alto que las veredas y no hicieron el cordón.
“Nosotros luchamos muchísimo para mantener y mejorar el barrio”, refirió una vecina que, ante la carencia de algunos servicios, ironizó diciendo que “los impuestos siempre llegan”.
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