Rubén Giustiniani impugnó el pliego de Luciano Lauría
Rubén Giustiniani, senador santafesino por el socialismo, impugnó este miércoles el pliego de Luciano Homero Lauría, actual funcionario de segunda línea de la justicia federal santafesina que, por segunda vez, fue propuesto para ascender a juez del Tribunal Oral Federal de Santa Fe. El cargo vacante lo dejó Ramiro Puyol, retitado hace un lustro.
El legislador santafesino destacó en su escrito dirigido el presidente de la Comisión de Acuerdos del Senado, que Lauría “no reúne las condiciones de idoneidad moral y éticas, propios de un juez de la Nación”. Sin embargo, gracias al empuje del kirchnerismo en el Senado, Lauría será designado juez del TOF santafesino en una maniobra de reingreso por la ventana de su pliego a la Comisión de Acuerdos.
En el año 2011 mediante el mensaje 1039/11 el Poder Ejecutivo Nacional envió al Senado los antecedentes de Lauría, quien a pesar de haber quedado quinto en el orden de mérito logró trepar al primer lugar.
En aquella ocasión, Madres de Plaza de Mayo Santa Fe, Hijos Regional Santa Fe, Familiares de Detenidos Desaparecidos por razones Políticas, la liga Argentina por los Derechos del Hombre, MEDH, Iglesia Evangélica Metodista Argentina, Casa de Derechos Humanos de Santa fe, y numerosos particulares impugnaron el pliego de Lauría en razón de sus cualidades personales.
Esa vez, el argumento más fuerte era el escrito de excusación con el que Lauría se desmarcó de la posibilidad de enjuiciar al ex juez federal Víctor Brusa, condenado en 2009 a 21 años de prisiónpor haber cometidos delitos de lesa humanidad en Santa Fe durante la última dictadura militar.
En un escrito presentado el 25 de febrero de 2008 el Dr. Lauría relató: “Entré a trabajar en la Justicia Federal en1993 apropuesta del doctor Víctor Hermes Brusa, cuando él era juez federal (…) conozco a Víctor Hermes Brusa desde la infancia (…) con él he compartido múltiples actividades en el ámbito deportivo y social, más precisamente en el rugby. Eso ha forjado una relación de amistad con Víctor y también una relación afectuosa y frecuente con su familia: su esposa Gisela y sus hijos Víctor Martín, Gisela y Pablo. Con Víctor Martín tengo una entrañable amistad forjada en el ámbito deportivo”.
Los impugnantes citaron declaraciones del Presidente de la CSJN Ricardo Lorenzetti, que en agosto de 2010 aseguró:”…la decisión de llevar adelante los juicios de lesa humanidad es una decisión de toda la sociedad: No hay marcha atrás porque es una idea que ha madurado, y no hay más poderoso que una idea a la que le llega su tiempo […] Los juicios de lesa humanidad no dependen de una coyuntura, ni de una elección, ni de la decisión de una persona que esté en el gobierno. Están hoy dentro del contrato social de los argentinos y forman parte del consenso básico que tiene la sociedad”. En 2011 se publicó el edicto y se citó a Lauría, aunque tal audiencia se pospuso y nunca volvió a convocarse.
La nueva maniobra fue bastante penosa y evidente: a través del Mensaje PE-104/13 se tratará un nuevo pliego de Lauría para ocupar la misma vacante. Esta vez, el pliego no tenía impugnaciones, hasta que el senador por Santa Fe las planteó en la Comisión y, en el mismo sentido lo hicieron los organismos de DD.HH más independientes de Santa Fe.
“El actuar de Lauría significó complicidad con la impunidad. Ninguna amistad puede justificar la impunidad de delitos de lesa humanidad. Esto nos lleva a concluir que Lauría carece de idoneidad moral y ética propia de los funcionarios judiciales (…) Lauría no garantiza que ante otros juicios de la verdad cumpla con sus funciones de juez”, expresó Giustiniani.
Para los legisladores del Frente Para la Victoria el pasado de amistad de Lauría no sería ninguna condición moral ni un examen de conciencia. De hecho, ya levantaron la mano en oportunidades anteriores con casos similares, como cuando ungieron a Miguel Abásolo como juez en federal en Rafaela o a Mateo Busaniche, como juez del TOF de Paraná. Los dos también apoyaron a Brusa en momentos en que el ex magistrado necesitó una mano. Fueron quienes firmaron adhesiones a favor de Brusa cuando el Consejo de la Magistratura de la Nación le inició un jury en 1999. Abásolo, incluso, fue más fiel: firmó una nota de apoyo por separado y no en forma colectiva, como lo hicieron muchos empleados y funcionarios de la justicia federal santafesina en ese entonces.
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