RUEDA PRESENTÓ UNA QUEJA ANTE TOMADA
Tras su regreso al país, luego de viajar a México para participar de un congreso sindical, la dirigente gremial Susana Rueda amenaza con profundizar la pelea interna en la CGT, en su objetivo declarado de impulsar “una lucha contra las metodologías autoritarias” del sindicalismo.
Para ello embistió contra el Ministerio de Trabajo y confirmó un adelanto de LA NACION: presentó el viernes último un recurso administrativo para que la cartera laboral “reconsidere” la resolución 603 y permita el cupo femenino en la representación sindical en el Consejo del Salario.
De paso, intimó al ministro Carlos Tomada: “Espero que tome una decisión rápida para que no se mantenga la discriminación”.
Al mismo tiempo, Rueda acusó al Ministerio de Trabajo de “convalidar la notificación cursada” por la CGT con la nómina de delegados (sin cumplir con el cupo) cuando aquélla -destacó- debería haber sido aprobada “por los tres secretarios generales y no por dos”, como ocurrió con Hugo Moyano y José Luis Lingeri.
En cuanto a la primera objeción, la sindicalista mencionó que “la ley 25.674, en su artículo 1, establece que toda unidad de negociación colectiva deberá contar con la participación proporcional femenina”, además de recordar que, según el convenio 154 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), “la expresión negociación colectiva comprende a todas las negociaciones que tienen lugar entre un empleador, un grupo de empleadores o una organización o varias organizaciones de empleadores, por una parte, y una o varias organizaciones de trabajadores, por la otra, con la finalidad de fijar condiciones de trabajo y empleo”.
Mientras la interpretación difiere para los abogados de la CGT, el consejo directivo sindical y la cartera laboral descartaron de plano a LA NACION darle esa categoría al Consejo del Salario.
Sobre el consenso que debe haber en la CGT para la toma de decisiones, Rueda interpretó -según el recurso presentado y al que tuvo acceso LA NACION- que el Ministerio de Trabajo debió rechazar la notificación cegetista. El eje de la cuestión, y que para Rueda se convirtió “en un tema clave para mantener el equilibrio de poder en la CGT”, es que, según una cláusula transitoria incorporada al estatuto cegetista por el congreso sindical del 14 de julio último, se establece que “la secretaría general será ejercida en forma conjunta por un cuerpo colegiado, integrado por tres miembros, cuyas decisiones serán tomadas por consenso”.
Rueda negó que pretenda fracturar la CGT o renunciar. “Planteo cuestiones que son centrales para la unidad y para la democracia sindical”, dijo, al tiempo que desmintió que hubiese cuestionado desde México la validez de la reunión del consejo directivo que, la semana última, nominó a miembros de las comisiones en el Consejo del Salario. “Desautorizo a un supuesto vocero, Tomás Casanova, por haber puesto en mi boca cosas que no dije”, aclaró.
De todas maneras, Rueda trató de bajarle el tono a la polémica. “Me parece lógico que se reúna el consejo directivo, ¿cómo me voy a quejar?”, se preguntó, pero apuntó: “Lo que sí no puedo pasar por alto es que los tres secretarios generales debemos tomar primero las decisiones para después someterlas a la opinión de los demás”.
La sindicalista de sanidad insistió en que fue “ignorada” por sus colegas, que Moyano y Lingeri tomaron decisiones sin consultarla y también negó que nadie supiera que debía viajar a México. “Ese encuentro estaba programado hace un año y avisé que me iba”, se defendió.
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