RUIDOS EN EL COMERCIO CON BRASIL
Bruno de Risios Bath es ministro consejero de la Embajada de Brasil en la Argentina. Tiene a su cargo los asuntos económicos, financieros y comerciales y admitió que “hay fricciones” en determinados rubros pero recomienda mirar en perspectiva el asunto. Pasó por Santa Fe y en diálogo con El Litoral habló sobre la marcha del Mercosur y el significado de la incorporación de Venezuela al grupo.
El diplomático disertó en el marco del ciclo “Pensar la Argentina, la región y el mundo” invitado por la Bolsa de Comercio y el gobierno provincial a través de la Subsecretaría de Mercosur, Crecenea/Codesul a cargo de Oscar Ensinck.
-Los países hablan de fortalecer el Mercosur, pero hay permanentes problemas en determinados sectores entre Argentina y Brasil, ahora son por harinas, electrodomésticos, textiles. ¿Cómo se entiende esta situación?
-Cuando existen fricciones es importante poner el problema en perspectiva. Estamos hablando de un universo menor al 5 % del intercambio. No estamos hablando de una crisis en el sector automotor donde llegamos a un acuerdo que permanece, sino que hablamos de sectores importantes dentro de un universo mucho mayor. Eso no quiere decir que no sean problemas reales, importantes, no son caprichos. Estas dificultades concretas hay que ponerlas en perspectiva cuantitativa porque hay un efecto de magnificación, algo normal ya que los conflictos son noticia para la prensa. Debemos convivir con ese hecho, pero debemos evitar que prosperen los conflictos y que parezca que contaminan toda la relación bilateral. Para manejar estas diferencias, hay un mecanismo institucional vigente que es una comisión bilateral que se reúne una vez al mes donde todos estos problemas son planteados y discutidos sobre la mesa.Ahora, estamos en un momento delicado porque los acuerdos de restricción de exportaciones brasileñas a la Argentina expiraron y hay planteos de distintos sectores de renovación y hay, obviamente, resistencia de sectores en el Brasil. Hay que decidir qué rumbos vamos a tomar; si reanudaremos los acuerdos o no. Para tomar la decisión hay que observar cómo se comportó ese sector comercialmente, cómo están las inversiones en la Argentina, el consumo, el libre comercio, el ingreso de productos de terceros países, es una fórmula compleja. Es importante tener en cuenta que no son acuerdos de gobierno a gobierno, y no son obligatorios. Son voluntarios, definidos por los sectores privados, estimulados por los gobiernos, pero no son formales. La parte privada deben estar convencida de su utilidad. Esto no siempre se logra y si los argumentos son más débiles es más difícil convencer a nuestros empresarios.
-¿De qué rubros estamos hablando?
-Electrodomésticos es un ejemplo claro donde el crecimiento económico argentino de los últimos años provocó un fuerte aumento de la demanda e inversiones en plantas. La evaluación que hacemos es que con los cupos que se establecieron a las exportaciones desde Brasil se logró el objetivo principal que era dar un aliento, un oxígeno para la industria argentina, reconvertirse, ampliar su producción, superar los efectos de la crisis del 2001 y 2002. Esto se ha logrado claramente. No digo que los cupos hacia Brasil hayan sido el dato principal, pero fueron un ingrediente que ayudó a la recuperación industrial argentina. Ahora es más difícil convencer a nuestros empresarios de establecer cupos. No quiere decir que no se van a renovar, pero el tema está en discusión.
-Pero la balanza comercial es favorable a Brasil.
-Eso es verdad. Tengo un gran respeto por los diplomáticos argentinos y especialmente por Alfredo Chiaradía, quien publicó meses atrás un artículo en el diario La Nación, sobre el superávit brasileño. Decía que hay que mirar la floresta y no los árboles. Un argentino dice eso y me facilita la tarea. La Argentina tiene un gran superávit comercial y un déficit con Brasil que está compuesto por una compra importante de insumos industriales, de autopartes, de insumos que ingresan a la Argentina y luego son exportados. Es decir los productos de Brasil contribuyen a la balanza general argentina. Además, en las exportaciones argentinas a Brasil hay un componente de manufacturas industriales, de origen agrícola bastante, más elevado que hacia el resto del mundo. Esto muestra que no sólo Brasil es un mercado importante para la industria argentina, sino que hay un grado de comercio intraindustrial bastante más significativo. Argentina exporta productos de la misma categoría que importa y esto hace un comercio más sólido y menos vulnerable a determinadas oscilaciones. El otro factor es el crecimiento de la economía argentina en los últimos años que ha traído un aumento exponencial de la demanda por bienes de todo tipo. Para Brasil, sería excelente tener un comercio más equilibrado con Argentina y con los demás países de Sudamérica. Pero tenemos un comercio diversificado y una oferta exportable mayor, hay una tendencia natural al superávit. Hay maneras para atenuarlo y una de ellas es el seminario “Brasil importa” que fue el lanzamiento del catálogo de importadores, especialmente Pymes. Es una promoción comercial a la inversa, es un programa para Sudamérica que apunta a estimular importaciones. Esperemos ver los frutos en el tiempo.
Los vecinos y el Mercosur
De Risios Bath también habló sobre el ingreso de Venezuela al Mercosur hecho producido en la cumbre de presidentes realizada en Córdoba.
-La incorporación de Venezuela es una decisión política. Esto no sorprende porque el Mercosur es una iniciativa de cuño político como todo proceso de integración regional. No voy a discutir si debería o no estar Venezuela, la decisión la adoptaron los presidentes.
-¿Qué le aportará al Mercosur?
-Venezuela aportará el tema energético, que es un mercado importante por los recursos y es un posible participante en otras iniciativas que se están gestando como el fondo estructural del Mercosur que debe entrar en vigencia en los próximos meses con aportes de los cinco países y que va a financiar proyectos que tengan relevancia para la integración regional.Ahora, estamos delante de una compleja operación que es transformar en realidad la incorporación de Venezuela. Hay un cronograma de negociaciones que debe estar concluido en cuatro años. La primera mirada de aportes es el tema energético y los recursos financieros que dispone.
-Brasil y Argentina ¿tienen que contener al presidente Hugo Chávez?
-La peor actitud y la menos inteligente sería aislar a Chávez o a Evo Morales. Estos presidentes no fueron creaciones de Lula, o de Kirchner, son fenómenos genuinos, emergidos de la realidad social. Hay que tenerlos en cuenta porque son la realidad de sus países.
-El Mercosur ¿debe salir unido al mundo?
-Esto está clarísimo. Siempre la lógica de negociación externa del Mercosur fue ésa, cuando el ALCA estaba en negociación, nos peleábamos, pero llegábamos a la mesa como bloque. Lo mismo pasa con la Unión Europea.
-¿Cómo observa la posibilidad de que Uruguay firme un tratado de libre comercio con Estados Unidos?
-Hasta donde yo sé, la posición de Brasil sigue siendo que Uruguay debe optar. No puede tener un acuerdo con Estados Unidos y ser miembro del Mercosur. Es como la cuadratura del círculo, debe optar.
Turismo
El dato favorable a la Argentina, en la relación bilateral con Brasil, es el turismo. El propio ministro reconoció que 45 mil brasileños fueron en las vacaciones de invierno a San Carlos de Bariloche.
“Es el efecto cambio, para un paulista la Argentina está barata o Brasil está muy caro”, admite.
De Itamaraty Bruno de Risios Bath es un diplomático joven que está como ministro consejero desde febrero del 2005 en Buenos Aires. Carioca, simpatizante de Fluminense hizo la carrera diplomática e ingresó a la cancillería en 1981 y en el 2003 tuvo a su cargo la división del Mercosur.En el medio además estuvo destinado como segundo secretario en Naciones Unidas, ante la Aladi y como primer secretario en Londres.
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