RUMSFELD LLEGÓ DE SORPRESA A IRAK
El secretario del Departamento de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, llegó hoy a Bagdad en una inesperada visita, que coincide con el escándalo de las torturas a los prisioneros de la cárcel de Abu Gharib en la capital iraquí.
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Acompañado por el jefe del Estado Mayor Conjunto norteamericano, Richard Myers, y varios abogados del Pentágono, Rumsfeld arribó al aeropuerto de Bagdad en horas del mediodía.
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El secretario de Estado, cuyo programa de visita es secreto, dijo que el propósito de su viaje era informarse de primera mano sobre la situación en las cárceles iraquíes.
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“Quiero oír de los responsables del trabajo diario las condiciones de los detenidos”, dijo Rumsfeld a los periodistas que lo acompañaban en el avión.
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Y explicó: “Nos preocupa que se trate bien a los detenidos, nos preocupa que nuestros soldados se comporten correctamente, nos preocupa el funcionamiento de nuestro sistema de mando”.
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Pero quiso dejar claro que su viaje no es un intento de echar tierra sobre la polémica: “Si alguien piensa que estoy aquí para echar agua al fuego, está equivocado”, dijo, y añadió que con su viaje pretende “dar las gracias a las tropas estadounidenses por el buen trabajo que están haciendo”.
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El secretario de Defensa norteamericano tiene previsto entrevistarse con varios militares apostados en Irak.
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La visita de Rumsfeld se produce un día después del anuncio de que otros dos soldados estadounidenses serán juzgados por un tribunal militar por malos tratos a prisioneros, proceso que se suma al anunciado el domingo último contra otro militar por los mismos motivos.
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El máximo jefe de las Fuerzas Armadas estadounidenses, Richard Myers, dijo por su parte a los periodistas que las torturas y abusos a los prisioneros “son una tragedia horrible”, aunque reafirmó “la altura moral” que las tropas estadounidenses aún tienen en Irak, según sus palabras.
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Esta es la cuarta visita que Rumsfeld realiza a Irak desde la declaración el 1 de mayo del año pasado de las principales operaciones militares, y en anteriores ocasiones sus viajes han tenido como objetivo levantar la moral de las tropas estadounidenses, dañada no sólo por los ataques incesantes de los insurgentes iraquíes, sino por los largos períodos de sus misiones.
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Sin desclasificación
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En cuanto a la posibilidad de hacer públicas todas las imágenes en poder del Pentágono para acabar así con un goteo causante de un innegable desgaste político, Rumsfeld lo descartó al asegurar que ninguna instancia en el gobierno le ha recomendado que lo haga, pese a que él era partidario de desclasificar el material.
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El responsable de Defensa estadounidense explicó que los asesores legales del Gobierno consideran que entregar esas fotos a la prensa sería una violación de la Convención de Ginebra, al presentar imágenes “degradantes” de los prisioneros.
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Sin embargo, hasta el momento los detenidos en la cárcel de Abu Gharib y otras prisiones en Irak no son considerados prisioneros de guerra y su estatuto es muy impreciso, situación que ha sido ampliamente criticada por las organizaciones humanitarias.
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Los detenidos por su supuesta implicación en ataques contra las autoridades civiles o militares de Irak son considerados “terroristas” y encarcelados junto a delincuentes comunes durante largos períodos hasta que se precisan sus cargos o su inocencia.
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La cárcel de Abu Gharib, de siniestra memoria en la época de Saddam Hussein pues en ella se practicaba la tortura sistemática, fue reacondicionada como prisión por las tropas estadounidenses tras el desmoronamiento del régimen del ex líder iraquí en abril del pasado año, y actualmente alberga a unos 3800 presos, cifra que el nuevo director de la prisión quiere reducir a la mitad.
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