RUSIA BUSCA OTROS PROVEEDORES
Petrov, ferviente defensor de la calidad de la carne argentina, prefirió no opinar explícitamente sobre el tema, aunque dijo no creer en la eficacia de las intervenciones del Estado en materia de negocios. Pese a todo, se mostró optimista por la profundización de las relaciones comerciales entre ambos países, de lo cual ya hubo resultados, como se informa en la página 8. El dirigente concedió una entrevista a la prensa argentina en el contexto de la Primera Semana de la provincia de Buenos Aires en Rusia. En el acto de apertura, Petrov destacó el crecimiento del 11% del PBI ruso en los últimos dos años, criticó al FMI y llamó a releer a Carlos Marx.
-¿Cómo ve las relaciones entre la Argentina y Rusia?
-Existe posibilidad de crecimiento para el intercambio sin tomar en cuenta el comercio tradicional. Estamos en condiciones de negociar proyectos interesantes, como la venta de maquinaria y equipamiento. También podemos hablar de inversiones: podría ser a través de la participación en licitaciones; nuestras empresas están preparadas para dar la lucha en forma competitiva sin necesidad de condiciones especiales.
-¿Cómo afecta la decisión del gobierno argentino de suspender la exportación de carne?
-La cuota de carne argentina es grande, representa un 30% de la importación. No quiero comentar esa orden del gobierno argentino, que puede tomar todas las medidas de protección para el mercado interno que le parezcan necesarias. Pero puedo hablar de mi experiencia. En Rusia, la injerencia administrativa de los poderes no siempre coincide con los objetivos propuestos por el gobierno en el área de las medidas restrictivas.
-¿Cómo cree que se desenvolverá la situación?
-Todos saben que no existe el vacío en la naturaleza. El lugar que dejan unos proveedores lo ocupan otros. Nuestros importadores no están durmiendo. Asumieron compromisos con la industria de la carne y la provisión de productos frente a la demanda interna. Se buscan alternativas que pueden cubrirse, por ejemplo, con la producción agrícola nacional que tiene capacidades altas. Mi opinión personal es que la carne vacuna argentina posee una calidad es-pec-ta-cu-lar.
-¿Cómo afectará la medida a la industria local de carne?
-El perjuicio principal está en los contratos ya firmados y en las entregas de esos acuerdos. Existen diversos pronósticos; unos opinan que los precios en el mercado interno pueden subir. Yo digo que el comercio siempre es comercio y los importadores pueden aprovecharse de ello para subir los precios.
-¿Estiman que habrá un impacto en la inflación?
-Tomando en cuenta los niveles de consumo de carne en el país, no creo que influya de manera determinante. Nosotros tenemos otros problemas referidos a la presión por el alza de las tarifas de servicios y combustibles. En la economía, el papel principal lo juega la psicología; cuando uno de los proveedores desiste en el mercado se puede producir el efecto dominó.
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