RUSIA SE OPONE A LAS SANCIONES Y VENDERÁ MISILES A IRÁN
Altos funcionarios rusos se pronunciaron hoy en contra de la imposición de sanciones a Irán y reiteraron que Moscú venderá misiles antiaéreos al régimen de Teherán a pesar de la “grave” situación en torno al programa nuclear iraní.
“Es temprano hablar de las sanciones, primero hay que ver el informe que presentará a final de mes el director del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), dijo a la prensa el viceministro de Exteriores ruso, Serguéi Kisliak.
El diplomático indicó que “la postura de Rusia sobre la eficacia de las sanciones es conocida: en toda la historia de la adopción de las sanciones de la ONU éstas prácticamente nunca ayudaron a resolver ningún problema”.
Kisliak subrayó que “cualesquiera que sean las circunstancias, el problema (nuclear iraní) no tiene solución militar” y debe ser resuelto en el seno del OIEA, sin ser enviado al Consejo de Seguridad de la ONU, apoderado para imponer sanciones.
“No hay otro órgano internacional que tenga competencias y facultades para resolver este asunto”, dijo el viceministro ruso en alusión a que no le corresponde al Consejo de Seguridad decidir sobre estas materias.
En el mismo sentido se pronunció el secretario adjunto del Consejo de Seguridad del Kremlin, Nikolái Spasski, quien dijo que Rusia “ni siquiera se plantea el asunto de las sanciones”.
“No es algo que está en nuestra agenda”, dijo Spasski, quien resaltó que pese a la “gravedad de la situación, todavía hay posibilidades de resolver la crisis nuclear iraní por la vía diplomática y pacífica”.
“En nuestra opinión tiene arreglo y continuamos trabajando. Aunque, desde luego, no hay que engañarse: la situación en muy grave”, manifestó.
Spasski rechazó las exigencias de Estados Unidos de que Rusia suspenda su cooperación nuclear con Irán, país al que construye una planta atómica en la localidad de Bushehr, que según Moscú no supone una amenaza para el régimen de no proliferación.
“Vamos a buscar una solución a partir de dos puntos clave: la conservación del régimen de no proliferación, y el reconocimiento del derecho inalienable de Irán a desarrollar proyectos energéticos nucleares pacíficos”, señaló.
Agregó que “entre estos dos preceptos hay un pequeño margen. Sí es pequeño, pero existe”, puntualizó.
Al mismo tiempo, Spasski señaló que Rusia no ve obstáculos para cumplir el contrato de suministros de misiles antiaéreos Tor M-1 al régimen de Teherán que le permitirían defenderse de una eventual invasión.
“Al día de hoy no hay nada que nos impida cumplir nuestras obligaciones en materia de cooperación militar con Irán, y esto se refiere a todos los contratos firmados”, subrayó.
El funcionario del Kremlin recalcó que “las limitaciones a la cooperación militar con cualquier país pueden plantearse sólo en caso de que el Consejo de Seguridad del Kremlin adopte las correspondientes sanciones”.
Rusia firmó con Irán a fines de 2005 un contrato para suministrarle 29 sistemas de misiles antiaéreos Tor M-1 por un valor de 1.400 millones de dólares, pese a las protestas de EEUU e Israel.
El ministro de Defensa ruso, Serguéi Ivanov, ha declarado que la venta de este material de guerra no alterará la correlación de fuerzas en Oriente Medio, pues estos cohetes son estrictamente defensivos.
Cada sistema Tor M-1 está dotado de ocho cohetes tierra-aire con un alcance de entre 1,5 y 12 kilómetros de distancia y de entre 10 metros y 6 kilómetros de altitud.
La crisis nuclear iraní se agravó la semana pasada, cuando el presidente iraní, el ultraconservador Mahmud Ahmadineyad, anunció que Teherán había completado el ciclo de producción de combustible nuclear, primer paso en el proceso de enriquecimiento de uranio.
Esta semana Moscú fue escenario de intensas consultas sobre la crisis iraní entre representantes de EEUU, Rusia, China y el trío europeo, integrado por Reino Unido, Francia y Alemania, aunque el encuentro terminó sin resultados visibles.
Washington no cerró en esa ocasión la puerta a una “solución diplomática” a la crisis, pero exigió presiones contra Teherán.
EEUU y, en menor medida, los países europeos están dispuestos a llevar el dossier iraní al Consejo de Seguridad de la ONU, mientras Rusia y China se oponen a esa opción, al tiempo que también exigen a Teherán que renuncie a las actividades de enriquecimiento de uranio.
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