SÁBATO PREPARA UN LIBRO DE RECUERDOS DE VIAJE
En Santos Lugares hubo, como diría Julia Constenla -su amiga de toda la vida-, “gente del elenco estable” de todos los años, familiares y un puñado de jóvenes que, por primera vez, veían a Ernesto Sabato, que ayer cumplió 92 años.
Los mariachis y el gaitero de los dos últimos años fueron sustituidos por violines. Pero lo que no admitió reemplazo fueron las ocho docenas de pastelitos dulces que cocinó la fiel Gladys, ayudada por Betty, Irene y Marina Sabato, la nieta del intelectual e hija de su fallecido hijo Jorge.
La torta con un enorme número 92 en la cubierta fue regalo de una titiritera que trabaja en el parque temático Tierra Santa.
Desde temprano, como es tradición, el teléfono de la austera casona de Sabato sonó agitadamente. “Llamaron del exterior y del interior”, comentó su colaboradora Elvira González Fraga. El Premio Nobel de Literatura 1998 José Saramago y el escritor paraguayo Augusto Roa Bastos estuvieron entre los primeros. De España procedieron muchos de los saludos. De universidades de Madrid, Valladolid y Oviedo, donde Sabato ha cosechado amigos durante sus últimos viajes. Desde Cádiz llamó Estela Soldi.
“También llamó el embajador de España, Manuel Alabart. Ernesto lo felicitó por el triunfo del Real Madrid, que salió campeón. Ya le había mandado un telegrama a Jorge Valdano a España. Muy pocos saben que le gusta mucho el fútbol. En el último viaje vio al Barça y al Real Madrid”, comentó González Fraga.
Su próximo libro
Pese a su decisión de no atender a los periodistas, Sabato sí recibió el saludo de Magdalena Ruiz Guiñazú, una amiga con la que compartió el difícil tiempo de la Comisión Nacional de Desaparición de Personas (Conadep), que Sabato presidió y Ruiz Guiñazú integró en los albores de la democracia.
El autor de “Sobre héroes y tumbas” también dialogó telefónicamente con el ex fiscal Julio Strassera, recordado por haber instruido la acusación en el juicio a las juntas militares, en 1984.
Su agente literario, Guillermo Willie Schavelzon llegó de Barcelona, donde vive desde 2002, con una primicia que compartió con LA NACION: “Vine a llevarme el manuscrito de su próximo libro, que tendrá un gran valor simbólico. Es un diario con recuerdos de sus viajes. Abarca varias décadas hasta sus viajes del año pasado. Algo así sólo puede escribirse cuando se es muy mayor y muy sabio”.
Los estudiantes de Medicina, de 21 años, Simón Moreno, Ezequiel Lapilouen y Federico Sartor, que lo visitaron, dijeron: “Quisimos saludar a una gran personalidad del siglo XX. Es como un pedazo de la historia”. El presidente de Caritas, monseñor Jorge Casaretto, se comunicó con el escritor, como todos los años.
Durante la mañana lo saludó el jefe de gobierno porteño, Aníbal Ibarra. Y por la tarde lo visitó la vicejefa Cecilia Felgueras. Los candidatos Mauricio Macri y Patricia Bullrich también lo felicitaron.
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