SACRIFICARON 3067 VACUNOS EN CORRIENTES
El Servicio Nacional de Sanidad Animal (Senasa) informó ayer que terminó de aplicar el procedimiento de rifle sanitario al ganado de la hacienda San Juan, Corrientes, donde se detectó la presencia del virus de fiebre aftosa. En total, fueron sacrificados 3.067 vacunos, más caprinos y ovinos también presentes en el establecimiento del norte correntino. Según fuentes del Senasa se actuó de acuerdo a las normas establecidas por la Organización Internacional de Sanidad Animal (OIE).
“Se cumplió de acuerdo al manual”, dijo el supervisor del Senasa en Corrientes, Arturo Arsuaga, para subrayar que se siguieron estrictamente los protocolos fijados por la Organización Internacional de Epizootias (OIE) para estos casos. En tanto, hasta ayer el organismo sanitario mundial mantenía suspendida la calificación de país libre de aftosa con vacunación para la Argentina.
Las tareas de sacrificio masivo comenzaron el viernes 11 del corriente con la participación de efectivos de la Gendarmería nacional y fueron conducidas por Arsuaga.
De no comprobarse responsabilidad por parte de los propietarios de la hacienda en la aparición de la enfermedad, el gobierno nacional deberá pagar 500 pesos por cada animal sacrificado. Una reparación económica que totalizaría 1.533.000 pesos. En tanto, se estima que como pérdida para el consumo interno, con el sacrificio y posterior entierro de los animales (en su mayoría de raza Braford) se enterraron más de 500 toneladas de carne.
“Por el momento nos asiste la tranquilidad de que no se detectaron otros focos en los campos vecinos, ni en las zonas aledañas ni en ninguna otra región del país lo cual permite asegurar que el problema está limitado a ese campo”, puntualizó el directivo de Senasa.
De acuerdo a la evaluación de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea) “la aparición del virus complicaría hasta el momento a la ganadería correntina y, en menor medida, al resto de las regiones criadoras”.
Para la asociación de ruralistas, la aparición de la aftosa en la Argentina complica, sobre todo, a los criadores del norte del país. Y resta ahora sólo esperar para saber cómo evoluciona la situación en las demás regiones y cómo este panorama afectará a la invernadores.
De acuerdo a los datos manejados por Aacrea, en principio el precio de la carne no bajaría en las góndolas y, si se mantienen activos los mercados importantes como Rusia y la Unión Europea, los precios tenderían a estabilizarse.
“Sí continúa el panorama actual, con un único foco y una sola región afectada, el daño sobre toda la cadena de la carne sería limitado”, evaluó la entidad, que agregó que “el cierre temporal de frigoríficos y la paralización de la cadena de la carne afecta a una actividad dinámica del país, que en 2005 exportó productos por más de 1.300 millones de dólares y hoy emplea el 25% del total de trabajadores del sector agroindustrial”.
Remontar la caída
Desde el sector ganadero evaluaron que ya antes de la aparición de la aftosa, el 2006 se planteaba como un año difícil en lo productivo, por las bajas reservas de pasto y pobres rendimientos en maíz, debido a la falta de lluvias que se registraron durante la actual campaña. Ahora, los problemas derivados de la detección del foco de la enfermedad, podrían complicar aún más a los criadores.
Así, al no poder sacar hacienda, se encarecerían los planteos ganaderos de las regiones afectadas y, si los campos mantienen cargas altas en el invierno, se podría resentir la próxima parición.
Si baja el valor de los terneros (algo muy poco probable) la situación se vuelve especialmente crítica para los productores. Y haciendo un poco de historia, desde diciembre del 2000 hasta hoy, los momentos más complicados para el precio de los terneros fueron durante la salida de la convertibilidad (por un retraso de los precios relativos) y con la aparición de la aftosa en 2001, consideraron desde Aacrea.
“Ese año el precio del ternero sufrió una baja del 21%, pero en principio ahora, parecería que el precio no va a bajar en góndola y, de mantenerse activos algunos mercados externos que son importantes para nuestro país, la oferta y la demanda se equilibrarían, y los precios tenderían a estabilizarse, que es lo que venía ocurriendo en los últimos meses de 2005”, añadieron.
En el calendario ganadero se señaló además que tradicionalmente febrero es el mes de menor oferta del año y, por esa razón, de mayor precio. Así que es de esperar que, como ocurre todos los años a partir de marzo, los valores tiendan a estabilizarse y bajar.
Aacrea recordó finalmente que en 2001 las exportaciones cayeron un 40%. Los rubros de más perjudicados en ese momento fueron los cortes Hilton (79%) y las carnes frescas (72%), con una pérdida de 392 millones de dólares. Lo que trasladado a la actualidad y en el peor escenario significaría pérdidas de mercados para 406 mil toneladas. Algo que por suerte hasta el momento está muy lejos de ocurrir.
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