SALAS: "QUEDARÁ SABOR A POCO"
No lo dice con todas las letras pero lo intuye, lo sabe, lo sufre… El domingo, ante Atlético de Rafaela, Marcelo Salas vestirá por última vez la camiseta de River. Ni él sabe adónde continuará gritando goles. Puede ser en América de México, Atlético de Madrid, Mallorca, Qatar, Francia, Rusia o Arabia, pero es casi un hecho que el chileno abandonará Núñez. “Hoy cuando salí para acá el conserje me preguntó ¿Así que nos deja, no?”, pero ni yo sé qué voy a hacer”, dice, entre risas, el Matador. Claro que, antes de partir, quiere ganar el Clausura, “aunque quede sabor a poco”. Y busca dejar bien aclaradas algunas cosas, como que River “no es un equipo pecho frío”.
Es martes al mediodía en el complejo de River en Ezeiza, y es Salas el que —con sus dudas y sus convicciones— empieza a decir todo lo que tiene para decir.
—Marcelo, ¿finalmente van a ser campeones el domingo?
—No tengo la bola de cristal, pero creo que sí. Espero que sí…
—¿Pensás que será el campeonato menos festejado?
—No sé. Obviamente va a quedar sabor a poco porque habíamos llegado a las semifinales de la Copa y por cómo estábamos jugando contra Boca. Muchos ahora nos dicen “pecho frío”, pero en la Bombonera perdimos 1-0 jugando con nueve y en River ganamos el partido con dos menos. Y los penales es una lotería…
—Suena a injusto que les griten “pechos fríos”…
—Yo creo que es al contrario: River fue siempre superior, jugó muy bien y en los penales siempre es uno u otro. Abbondanzieri quizás tuvo la suerte o la capacidad de atajarle el penal Maxi López. Tal vez si ganábamos nosotros hubiesen dicho que tuvimos huevos. Somos conscientes de que dimos todo y de que ganamos el partido que teníamos que ganar. Lo de los penales, se sabe, es otra historia.
—¿Te molestó que Boca armara esa teoría del complot?
—Para mí, el clásico lo tendría que haber arbitrado un extranjero ya que siempre iba a estar la duda si se equivocaba para nosotros o para ellos. Pero ya fue…
—La eliminación a manos de Boca parece dolerles todavía. ¿Cuánto influyó ese golpe el domingo, cuando perdieron con Talleres?
—El rendimiento de River en Córdoba fue algo atípico. Tuvimos una mala noche como hacía tiempo no la teníamos. Obviamente, ustedes pueden atribuírsela a lo anímico, pero nosotros nos sentíamos bien.
—¿Y cómo está ahora el ánimo del plantel?
—Bien: somos conscientes de que todavía depende de nosotros.
—¿Es una semana en la que hay que hablar mucho puertas adentro?
—No, hay que estar normal, como todo el año. No hay por qué cambiar nada. Se perdió un partido, en el que por ahí podríamos haber terminado con el campeonato, pero ya está. No podemos mirar siempre el pasado.
—¿Te pusiste a pensar qué sucederá entre vos y River después del domingo?
—Todavía no. Yo estoy muy tranquilo y de las dos partes hay buena predisposición para conversar. Quizás por eso mismo no hemos hablado nada. Sólo estoy pensando en terminar el campeonato para después sí hacer lo que tenga que hacer en cuanto a mi físico y a mi futuro.
—Pero la prioridad la tiene River, ¿no?
—La prioridad no la tiene nadie. Ni siquiera tengo claro qué voy a hacer. Después del domingo veremos qué pasa. Por el momento, no he pensado nada, y hasta creo que no es lo más importante ahora. Después del año que tuvimos, y de lo que pasó en los últimos días, lo más importante es el partido con Rafaela.
Este contenido no está abierto a comentarios

