SALVAN LA VIDA DE UN JOVEN CON UN TRANSPLANTE DE MÉDULA TRAÍDA DE ITALIA
Gran victoria de la globalización de la solidaridad: con un puente aéreo internacional a través del Atlántico, una mujer de Gubbio, la bella ciudad de la región de Umbria, en el centro de Italia, donó células de su médula ósea, lo que permitió salvar la vida de un joven de 20 años agonizante en Buenos Aires.
“O se hacía esta donación o aquel ragazzo argentino la médula no la encontraba”, comentó el profesor Cesare Gambelunghe, coordinador del Centro de Referencias de Trasplantes de Umbria, considerado un polo científico de excelencia en Europa.
Gambelunghe explicó que varían “entre una sobre cien mil y una sobre un millón las probabilidades que tiene un enfermo de encontrar un donante no cosanguíneo que sea genéticamente compatible”.
“Por este motivo nuestra médula terminó en la Argentina”, señaló orgulloso.
El especialista de uno de los mejores centros especializados de Italia dijo que hace algunos días llegó vía computadora un pedido de médula ósea compatible y no cosanguínea. El pedido provenía “de colegas argentinos de la ciudad de La Plata”.
Los especialistas italianos hicieron un primer control entre sus 3.200 donantes registrados en Umbria y el resultado fue negativo. “Las esperanzas parecían terminarse cuando hicimos un nuevo monitoreo con selecciones, incluso a nivel internacional, y encontramos una compatibilidad en una mujer de 42 años de la ciudad de Gubbio, que desde hacía tres años estaba inscripta en el Registro umbro de donantes de médula ósea”, cuenta el científico.
La ley italiana no autoriza a dar indicaciones sobre la identidad de la mujer, que “en los próximos años deberá continuar siendo anónima. Le preguntamos si estaba dispuesta a la extracción del líquido de la médula y le dijimos que era para salvar la vida de un ragazzo argentino que estaba muy muy mal”, relató.
La señora aceptó de inmediato, mientras desde el aeropuerto de Ezeiza partía hacia Roma un médico de La Plata, que fue llevado de inmediato a Umbria y acompañado rápidamente al aeropuerto de Fiumicino para alcanzar el avión que estaba por viajar a Buenos Aires.
Coordinación
“Para nosotros todos los enfermos que necesitan un trasplante son iguales”, dijo el profesor Gambelunghe. El caso es excepcional porque el joven argentino encontró a la donante en Italia.
En Perugia, la capital de Umbria, donde se encuentra el Instituto de Hematología de la región, la mujer fue anestesiada y los médicos le sacaron el líquido, que de inmediato fue “confeccionado” para que tuviera una efectividad de 24 horas. “Todo funcionó a la perfección”, dijo Gam belunghe.
El Instituto de Hematología de Perugia es otro polo de excelencia reconocido por el Ministerio de Salud Pública italiano. El profesor Massimo Martelli, su director, colaboró en la extracción de la médula.
Se trata de una institución pública de vanguardia, que en marzo de 1993, en colaboración con el Instituto Weizmann de Rehovot, en Israel, realizó el primer trasplante “clínicamente posible” de células madre.
En este instituto fue operado el futbolista de Juventus Andrea Fortunato en 1995. Fue un caso que conmovió a los italianos, porque meses después del trasplante de médula el joven jugador murió debido a una infección. El nuevo Centro de Trasplantes del hospital Silvestrini de Perugia se llama ahora Andrea Fortunato, en recuerdo del futbolista de Juventus.
Este contenido no está abierto a comentarios

