"Samba" de mi esperanza
Estoy echado mirando el noticiero de TN en un cuarto de hotel modesto, relajado, como quien sabe que ha tenido un gran día. Llueve torrencialmente en Bernardo de Irigoyen, el extremo más oriental de la República Argentina. Dice la televisión que así no se puede seguir viviendo en Buenos Aires, en tanto no se resuelva el conflicto entre los colectiveros y las empresas de transporte de larga distancia. Un pelado prepotente de apariencias de clase media le grita a un chofer que le aporte soluciones porque él se tiene que ir de vacaciones ya.
A la mañana, en Bernardo de Irigoyen, cientos de chicos no pudieron ir a la escuela porque la lluvia anegó sus casas pero no alcanzó para hacer salir agua de la canilla. No pudieron bañarse y no tienen ropa. Si hubieran podido, hubieran cantado Aurora en el patio de la Escuela de Frontera Jornada Completa N 604, la primera experiencia de un complejo educativo bilingüe en el país. Es que, Bernardo de Irigoyen está metido en el Brasil o el Brasil se ha metido en Bernardo de Irigoyen y, ante lo irremediable de los mapas, hay que enseñar la convivencia.
En TN ya conectan en vivo con la Estación de Omnibus de Retiro. El Pelado prepotente clase media está a punto de agarrarse a las trompadas con un colectivero que le dice que la culpa es los empresarios. El conductor del noticiero se queja que no es posible semejante drama nacional. Qué cómo nadie avisó que había paro y no se podría salir de vacaciones ya.
Bernardo de Irigoyen está separado de una calle cualquiera de ciudad de los municipios de Barracao y Dionisio Cerqueira, de Brasil. Los picados barrio contra barrio son país contra país. Los brasileños trabajan en la Argentina y los argentinos en el Brasil. Las novias del estado de Santa Catarina enamoran a los compatriotas y las misioneras se enamoran de los de Santa Catarina. Se duerme en portugués y se sueña en español. O a la inversa. Se mira la televisión brasileña y se sufre en los centros de salud argentinos. Se vive y se convive en las tres ciudades que conforman un límite único. Por eso fue necesario crear la primera escuela bilingüe, que se parece a bastante más que una escuela. Era inevitable. Andaba haciendo falta que no se perdiera el idioma materno. El portuñol mandaba sin ser ni portugués ni español. Y se sabe que de perder el idioma a perder la identidad hay nada más que una distancia tan lejana como la que separa a Bernardo de Irigoyen de Dionisio Cerqueira.
Juan Carlos Morinigo, el director, dice que a la escuelita van a aprender y a comer 400 pibes todos los días.
Otra vez TN conecta con la estación de Retiro. El pelado clase media hierve y otras turistas se muestran furiosos ante las cámaras. Si uno no estuviera ahora bajo la lluvia de Bernardo de Irigoyen pareciera que nada más que esto le anda pasando a la Argentina.
Fue el año pasado que el Ministro Filmus dio el puntapié de arranque para la iniciativa. Los chicos de Argentina estudian idioma, historia, geografía y cultura del Brasil, en sus aulas y con docentes brasileñas. Mientras, los chicos del Brasil estudian idioma, historia, geografía y cultura de la Argentina, con nuestras docentes. Como el agua que sale sucia y roja de las canillas, enseñar a convivir es una necesidad. Las maestras han hecho de la escuela su casa. En un aula están pintando el piso y las paredes, en otra enseñando música o matemáticas. En una oficina se pelea el presupuesto para la compra de alimentos, en un taller se enseña carpintería. En el laboratorio se elaboran los propios jabones medicinales, mientras en el patio se practica cómo sostener un huerto.
El 80% de los chicos que pueblan la Escuela Bilingüe es hijo de beneficiarios de planes sociales. No es nada que asombre. En Bernardo de Irigoyen, desde que el peso valía presuntamente un dólar, no han quedado casi negocios. Todos los argentinos cruzaban de vereda para comprar en Brasil, donde florecieron los comercios.
Juego con el control remoto. Paso de canal en canal sin apartarme un minuto de la escuelita de frontera. En TN insisten con el paro de transportistas y el Pelado gruñón insiste con acaparar la mayor cantidad de primeros planos. Me da vueltas por la cabeza la imagen de Juan Carlos Morinigo otra vez. El director es el alma de un lugar en donde bien podrían haber quitado hasta el alma. Una maestra que está agachada pintando, sin dejar el pincel, patalea contra los 240 pesos de salario básico. Pero nadie piensa en abandonar.
Ya es la tarde y habrá que esperar que mañana no llueva tanto para que los pibes hijos de changarines y desocupados puedan llegar a clases. Y llegar a comer. El arroyo que baña la zona se ha secado tanto como los bolsillos de los lugareños. Los maestros también se marchan a sus casas y puede que también estén mirando el noticiero de TN.
Se sabe que la Ley Federal ha mandado al oprobio a la educación, enfundada en la inmoralidad menemista y en un nombre de fantasía. Pero uno deja la Escuela de Frontera Jornada Completa N 604 Bilingüe Internacional Intercultural N 1 con la sensación de que siempre hay oasis posibles en tanto existan los que plantan todos los días, aunque sea en el desierto. Desde una placa en la pared, la firma perpetua del Gobernador Rovira se queda a vivir allí. Es el jefe del mismo gobierno que aporta 20 centavos por chico para el desayuno y 30 centavos para el almuerzo. En TN anuncian que hay conciliación obligatoria en el conflicto de los transportistas de larga distancia. El pelado clase media tendrá por fin sus merecidas vacaciones.
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