SAMBUEZA: "DEBO TENER UN PROMEDIO DE UN CAÑO POR PARTIDO"
Quién me enseñó a tirar caños? Palito, por supuesto…” Como no podía ser de otra manera, el desfachatado Rubens Sambueza se engancha enseguida cuando un grupo de pibes le pide que diga eso para el video de casamiento de ese tal Palito. Y luego se ríe como un nene ante semejante mentira piadosa: él, el crack más grande que tiene este River en el arte de tirar caños, aprendió el oficio de su papá Jorge, un enganche que maravillaba con su juego allá en la Liga de Neuquén.
“Mi viejo llegó a probarse en Vélez. Dicen que era un fenómeno con la derecha… Fue él que me agarró un día en Zapala y me enseñó cómo hay que tirar los caños. Y creo que aprendí bastante: debo tener un promedio de uno por partido”, relata Sambueza, el chico de 20 años que se sabe titular ante Colón, aunque desconoce si lo hará de volante por izquierda o como enganche.
De lo que no caben dudas es que el que está sentado frente a Clarín en el mediodía de Ezeiza es un verdadero personaje. Amante del cine y del Play Station, lleva en su piel tatuajes que van desde Cristo (brazo derecho) y una pantera (brazo izquierdo) hasta el de las iniciales en japonés de toda su familia. Así, en su espalda aparecen papá Jorge, mamá Susana y sus hermanos menores: Fabián, Paola y Romina. Y en su herramienta de trabajo —léase, en su mágica zurda— se tatuó, justamente, a San Cayetano: “Ojalá me la cuide siempre”.
Sambueza empezó a jugar a los 4 años en el Círculo Policial de Zapala y siguió ahí hasta los 8. También en su pueblo fue enganche de Don Bosco y, ya en Cutral Có, jugó para Petrolero Argentino. En el 99 llegó a River con apenas 15 años. Y, tras un paso por el Sub 17 de Tocalli y Tojo (fue al Mundial de Trinidad y Tobago), lo reconvirtieron en volante por la franja izquierda.
—La verdad, Rubens, ¿cuántas veces te quisieron trompear por tu manera de jugar?
—(Risas) Y, bastantes, sobre todo en Inferiores… Pero desde chico que juego igual. Te juro que no lo hago de sobrador sino porque me sale jugar así. Una vez, jugando para la 7ª, le tiré uno al 5 de Almagro. Y como a la próxima me escupió, lo pasé y le dije ole. Me fui custodiado por la Policía…
—¿Y cuál fue el caño más lindo que hiciste?
—El que le metí a Perea, contra Boca, en mi primer Superclásico. ¿El último? El martes, con Argentinos, creo que a Machín. Lástima que no se vio bien por tele…
Entre sus damnificados aparecen Nelson Vivas (en una práctica donde la Reserva enloqueció a la 1ª de Pellegrini) y el paraguayo Caballero, de Independiente, que le clavó los tapones en el muslo.
Los hinchas de River le dicen que les hace recordar a Berti, aunque a él le encantaría parecerse a Rivaldo o Zidane. Fanático de River y de los sombreritos, jura que aprenderá a hacer la bicicleta que improvisa Ronaldo.
—¿Nunca te topaste con un DT que censurara tu juego?
—Jamás. Y eso también me ayudó mucho a mantener mi estilo.
—¿Astrada no te retó nunca?
—Sí, me retó, pero no por tirar caños sino porque últimamente estoy reaccionando mucho ante las patadas y les estoy hablando mucho a los árbitros. Eso es algo que debo corregir.
—Pero de Leo no te podés quejar: vive elogiándote…
—Cuando dijo que yo era el jugador que más lo había sorprendido, no lo podía creer. Igual, ojo que también remarcó que no debía equivocar el camino. Bueno, ojalá no me equivoque…
—Entre un gol y un buen caño, ¿qué elegís?
—Un gol. Aunque si vamos dos a cero, dame un buen caño…
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