SAN LORENZO CASTIGÓ A RIVER ANTES DEL CLÁSICO
Entre pibes, la frescura de los de San Lorenzo pudo mucho más que cualquier intento de los de River. Porque Herrera por fin se encontró con el gol. Porque Santana se hizo patrón del medio y hasta goleador. Porque Luna de a ratos supo juntarse con Montillo. Y porque en el fondo Orión y Bottinelli se las arreglaron para controlar a todo River, que sólo los complicó al principio. Y fue goleada.
Era el tercer partido del verano aquí. Y los antecedentes no ayudaban a creer que el espectáculo podría ser atractivo. River-Independiente y San Lorenzo-Independiente habían defraudado al punto de cosechar silbidos. Sin embargo, desde temprano viajaron a la basura todos esos pronósticos negativos. San Lorenzo y River lo hicieron posible, buscando el arco rival, generando situaciones. Así entretuvieron.
Este River lleno de suplentes se adueñó del desarrollo en el arranque, a partir de lo que generaba Abelairas por la izquierda, asociándose con Sambueza y aprovechando las fragilidades defensivas de San Lorenzo por esa franja. Y con esa fórmula, a pesar de que daba demasiadas vueltas hasta encontrar los huecos, aunque elaboraba un fútbol demasiado horizontal, River preocupaba.
Desborde por la izquierda, centro y peligro para San Lorenzo. Ese era el camino que recorría River. Leguizamón, solo, cabeceó desviado. Ahumada, también en muy buena posición, la mandó por arriba con otro cabezazo. Sambueza, desde afuera, exigió a Orión. Y Abelairas quedó mano a mano con el arquero, pero demoró la definición y permitió el cierre de Alvarez. Todo lo generó en 25 minutos.
A partir de ahí, creció San Lorenzo. Montillo empezó a encontrar espacios y a manejar la pelota. Luna se acercó para jugar. Y River comenzó a desarticularse, retrocediendo con dificultades, regalando metros en su campo.
El anuncio de lo que entregaría el partido en el último cuarto de hora de la etapa inicial fue ese remate de Herrera que rozó en Crosa y chocó contra el travesaño. Hasta que llegó el minuto 33… Montillo encaró sin marcas y habilitó a Luna. El pibe entró al área por la izquierda. Crosa quiso cruzar, pero al ver que no llegaba intentó frenar y se cayó encima del atacante. Penal claro, indiscutible. Penal que sirvió para que por fin Herrera festejara.
San Lorenzo no se conformó y fue por más. Desbordó Luna, pateó desde posición cerrada y Saccone la mandó al córner. Y al ratito, una de las perlas del verano: River regaló la zona central, avanzó Santana, se acomodó y desde unos 30 metros la colgó de un ángulo. Golazo.
Antes de que San Lorenzo gritara el tercero ya había quedado claro que estaba mucho más cerca de la goleada que River del descuento. Es que era más profundo que River. Así, luego de que se lo perdiera Santana, apareció otra vez Herrera, en este caso con una media vuelta, para marcar el tercero tras un desborde de Drovandi (reemplazante del lesionado Luna), un interesante delantero, veloz.
Herrera siguió siendo protagonista. Miranda lo golpeó y vio la roja. Y al ratito de nuevo castigó el travesaño.
Fue una noche que le regaló tranquilidad a Veira: sabe que tiene recambio, mientras aguarda el regreso de los chicos del Sub 20 y se ponen a punto los experimentados Coudet, Messera y Michelini. Por otro lado, Astrada no concluyó muy preocupado porque presentó un equipo muy suplente, aunque nunca es bueno perder 3 a 0, y menos antes de un Superclásico.
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