SAN LORENZO FALLÓ EN LAS ÁREAS Y CHACARITANO LO DESAPROVECHÓ
Equivocarse en los dos extremos de la cancha suele ser fatal. San Lorenzo, si no lo sabía, lo aprendió anoche. Desperdició situaciones claras en el arco rival, fue frágil atrás y el epílogo lo encontró en silencio, derrotado aunque no lo mereció. Al final, no hubo papelitos, no hubo globos, no hubo fiesta. El cierre fue todo del más humilde, de un Chacarita trabajador, con sueños en formación. Al cabo, no tuvo premio el San Lorenzo de las promesas de audacia.
Esos diez minutos iniciales resultaron la continuidad de lo que Gorosito pregonaba con palabras: un equipo ofensivo. En ese lapso, San Lorenzo tuvo lo que supone su planteo osado: tensión, profundidad y la voluntad sostenida de presionar cerca del arco rival. Lo tuvieron Ariel Carreño y Alberto Acosta; también estuvieron cerca Jonathan Santana y Carlos Cordone probando desde afuera. Era un San Lorenzo peligroso, entusiasmado..
Pero de a poco se fue deshaciendo esa enjundia inicial. El recurso saludable de buscar sin quebrantos se terminó convirtiendo en una constante sin sorpresa. Porque lo bueno que supone el desborde por afuera con Carreño y Silvio González se moría invariablemente en un centro al área para Alberto Acosta. Y allí, en la parte fina del embudo ganaban los centrales de Chacarita, Juan Azconzábal y Sebastián Pena, que de eso de rechazar saben y bastante. Entonces, San Lorenzo perdió capacidad de desequilibrio. Ya no le eran tan útiles las salidas por los costados de los laterales (sobre todo con Claudio Morel Rodríguez). Ya no parecía tan eficaz esa apuesta por la audacia. Y en el segundo tramo del primer tiempo casi ni llegó. Apenas un supuesto penal a Acosta le puso emoción a la búsqueda de San Lorenzo.
Del otro lado, un Chacarita en formación trataba de hacer su negocio. Y aunque sólo Azconzábal fue titular entre los nuevos, no es el mismo equipo que en el torneo anterior. No podría serlo. Tiene muchas necesidades (está penúltimo en la tabla de los promedios) como para cometer aquellos errores. Preparado para la lucha, aguerrido, Chacarita parece dispuesto a quedarse en Primera apegado a su tradición histórica vinculada a la garra, a la entrega. Eso sí, le cuesta generar situaciones: en el primer tiempo sólo un cabezazo de Menín consiguió hacer preocupar a su rival. Pero cuando tuvo la segunda, en el comienzo del complemento, golpeó: tiro fortísimo de Azconzábal, rebote largo y al medio de Saja, aparición de Torales y uno a cero. Un regalo demasiado grande ante un rival convencido de no regalar nada.
El después de ese gol y de ese mazazo incluía una pregunta: ¿Y ahora qué San Lorenzo? Y San Lorenzo fue, como pudo, con todo. Le cobraron dos off sides que no fueron, el travesaño devolvió un remate del Beto Acosta, Navarro Montoya evitó que un tiro de Santana se transformara en empate, Azconzábal evitó el gol casi sobre la línea. Iba San Lorenzo y no podía. Ya brotaba una sensación: al equipo le falta un conductor clásico, un lanzador. Ayer jugó Cordone allí. Y ese no parece su puesto. Por eso, el ingreso de Damián Luna terminó resultando tardío.
Y para colmo, cuando asediaba, cuando apretaba bien cerca del arco rival, Chacarita lo volvió a golpear. Sobre la derecha, el ingresado Milla le ganó a las dudas de la defensa y definió entre las piernas de Saja. Dos a cero. Demasiado difícil para un San Lorenzo en problemas. Un rato después, llegó el descuento de tiro libre a través de Diego Capria. Quedaba un cuarto de hora. Era todo o nada. Y allá fue el equipo de Gorosito. Ya con el movedizo Román Díaz en el campo, ya con la experiencia de Mauricio Serna del otro lado. Pero no. No pudo. Fue, intentó, estuvo cerca, hasta lo mereció. Pero no. No era la noche de San Lorenzo ni la de Gorosito…
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