SAN LORENZO GOLEÓ 4 A 0 A HURACÁN.
El comienzo del partido tuvo mucho de estudio y poco de creatividad. Es que se respetaron excesivamente y a los dos les costó tomar la iniciativa e ir en busca del desequilibrio. Igual, sin hacer nada deslumbrante, San Lorenzo siempre trató de tomar las riendas de un partido que arrancó con mucha fricción y sin llegadas.
Pero desde el vamos quedaron demostradas las numerosas fallas defensivas de Huracán. Daba ventaja por los costados, por el medio, de arriba, de abajo. Sí, a no dudarlo: por todos lados era una invitación a a atacarlo. Y San Lorenzo, claro, se empezó a animar de a poco, sobre todo cuando Chatruc encontró espacios por el lateral derecho, donde una y otra vez llegó al fondo y tiro peligroso centros que,e n los primeros minutos, no pudieron ser capitalizados por los delanteros.
Justamente Chatruc, cuando se jugaban 22 minutos del primer tiempo, abrió el camino a la victoria, con un cabezazo justo. Locura grande en la tribuna local, mientras que los hinchas visitantes parecían autistas. Ignoraban todo lo que pasaban adentro de la cancha y su única preocupación era cantar, cantar y cantar. Fue como un reconocimiento a sí mismo, al incondicional amor por la camiseta, más allá del descenso, de las penurias repetidas y del cachetazo que le estaba dando su histórico rival.
La desventaja obligó a que Huracán saliera a quemar las naves. Sin mucho, con amor propio y puro desorden. A esa altura todos los caminos conducían al abismo, porque al equipo de Insúa le quedaron espacios y así se apilaron las situaciones de peligro. Llegó el segundo gol (otra vez de cabeza) de Acosta y sin embargo la gente de Huracán no aflojaba con su aliento.
Por momentos era una lucha desigual. San Lorenzo movía la pelota y llegaba por todas partes. El tercero (una soberbia definición de Acosta) dejó él partido en punto muerto. Porque San Lorenzo, por un saludable respeto al momento del rival, hizo lo justo y necesario. Metió el cuarto, es cierto, el pibe Luna y ahí no se habló más. Los pibes de Huracán, en cambio, pusieron la cara y sufrieron con ese final duro, que los encontró asumiendo un rol que no les correspondía. Y sin embargo ahí estuvieron, con mucha grandeza, más allá del momento.
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